7.C

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Volvía a sentir la ternura de sus acaricias y la pasión que me causaba. Cerré los ojos y acaricie el tentáculo con que me acariciaba el rostro, tan despacio, como si tuviera miedo de lastimarme. Recordaba lo tanto que lo amaba, como me sentía otra al estar con él. Deje de sentirlo y abrí los ojos, sentía como mi hija se acurrucaba en mi espalda, para que la protegiera.

Mire a Paris con confianza y me acerque aun mas a él, se puso a mi estatura y tuve su rostro en mis manos. Tan frío, tan pálido, tan inexpresivo, pero a la vez misterioso. Sentí una de mis manos húmeda y me di cuenta que estaba llorando. El pobre estaba llorando, haciendo que yo también lo hiciera. Tantos sentimientos encontrados y seguro tantas preguntas estaban en su mente que tuvo que descargarlas en lagrimas. Me sentía un monstruo, le había hecho daño a su alma, lo abandone cuando le prometí que nunca lo iba a hacer, pero lo hice por nuestros hijos, ellos iban a morir si seguíamos con él. Ahora como castigo, su sufrimiento ahora me lo transmitía a mí, abandone a la primera persona que creyó en mí, a la persona que me motivaba a ser mejor.

—Te besaría, pero me duelen los labios.—Susurre.

El aun, sumiso a mis acaricias, dijo:

— ¿Por qué lo hiciste?

Deje de mirarlo y la vergüenza llego.

—Por nosotros...

—Tantas posibilidades... tantos años perdidos... me dejaste ir. —Dijo con la voz quebrada.

—No...No quería hacerlo. —Casi no podía hablar por el nudo en la garganta.

Paris vino con nosotros y quito mis manos de él. Pausando el momento.

— ¿Puedes guiarnos a mis hermanos?

El asintió y acto seguido se quito su chamarra y me la entrego, para protegerme del frio de las piernas. La amarre a mi cintura y seguimos a Slenderman. Agarraba a mi hija de la mano mientras miraba al suelo. Me acorde de Offenderman y me devolví de espaldas y ahí estaba, clavado como una espina, perdí toda confianza en él al momento en que trato de lastimarme, tantos años sin verlo y mi confianza estaba intacta, pero él la arruina en unos segundos.

Visualicé la vieja cabaña y la contemple un momento; había cambiado, ya no se mostraba sombría, había un toque hogareño y confortante, tanto que parecía que jamás paso una desgracia en ese lugar. Estaba pintada y un jardín no tan cursi, pero si elegante, nos daba la bienvenida.

Sentí como Paris me apretó la mano

— ¿Qué ocurre?

—Quiero irme a casa, mama. —Dijo suplicante

Suspire y pase un brazo por sus hombros dándole seguridad. Yo también quería irme a casa.

Llegamos a la puerta y Paris me miraba como diciéndome que lo pensara dos veces antes de entrar. Cuando se cerró la puerta a nuestras espaldas se escucho un ruido arriba, parecía que no había nadie, pero yo buscaba con la mirada a mis hijos, y a Travis, que tenía más posibilidades de morir.

— ¡Dilo o te despellejo vivo!—Escuchamos a alguien gritar.

—Quédense aquí. —Dijo Slenderman.

—Ven, siéntate. —Le indique a Paris el sofá al frente de la chimenea.

Aticé el fuego con unos palos colocados a un lado.

— ¿Cómo lo conoces, mama?

Sin mirarla y concentrada en mi trabajo, dije:

—Es una larga historia. —Deje los palos y devolví la mirada. — No le digas a nadie de esto, ¿ok?

Sangre asesina. ||3ra temporada||Where stories live. Discover now