CAPITULO: 50

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MIKA

—¿Ya estás mejor?— le pregunto con interés a Gail frente a mí. Era lunes por la mañana, aun nos encontrábamos acostados en la pequeña cama. Decidimos quedarnos un rato más, debido que era muy temprano el resto aun dormía.

—Un poco.— se limitó a decir.

—¿Has pensado qué vas hacer?— pregunto de vuelta.

—No lo sé.— dice algo dudosa. —Por una parte tengo curiosidad de hablar con él, pero por otra parte no. Es que no sé que le voy a decir.— prosigue. —¿Sabes? Al a final me di cuenta que ni siquiera lo odio. La verdad es que no siento nada por ese señor. Solo es un extraño.— agrega soltando un suspiro.

—Aún así, creó que es buena idea que hables con él.— sugiero.

—Mamá también me lo planteó, quizás acepte hacerlo antes de irnos.— acota.

—Y yo voy a estar allí para apoyarte.— declare tomando su mano izquierda y beso sus nudillos.

—Gracias.— musita al tiempo que me deja un beso en los labios y sin demora le correspondo, pero un grito agudo capta nuestra atención por lo que nos separamos. —¿Qué fue eso?— inquiere saber a la vez que se levanta de la cama y yo prosigo hacer lo mismo frunciendo el ceño, quedándome sentado en el borde de la mismas.

—Alguien esta llorando.— digo algo confundido al percatarme de los sollozos.

—Es Andrea.— reacciona y sin pensarlo dos veces, ambos salimos corriendo de la habitación para ir a la de su hermana que esta justo al lado derecho. —Andrea.— vuele llamarla preocupas y se sienta junto con ella en su cama, Andy esta aferrada al peluche que le regale.

—Andy. ¿Qué pasa?— intervengo yo, pero no dice nada, solo llora desconsolada, y la verdad es preocupante.

—¿Por qué lloras?— exige Gail casi exasperada.

—Se... Se murió.— balbucea por lo que abro mis ojos como plato.

—¿¡Qué!?— suelto casi un grito.

—¿Qui-quién se murió?— pregunta de vuelta Gail casi tartamuda y en justo momento entra la señora Alicia, junto a mi madre.

—¿Qué sucede?_ inquiere saber mi mamá, pero no sé que decirle. Todo es muy confuso.

—Hija. ¿Qué tienes?— pregunta la señora Alicia acercándose a ella igual de preocupada.

—Se murió._ vuelve a decir entre sollozos.

—¿Pero quién?— inquiere de nuevo Gail, y solo una cosa se me viene a la mente.

—¿Hablas de Teddy?— le pregunto y esta niega con la cabeza.

—Pe-Peter.— chilla y vuelve a cae en llanto.

Estas niña nos va a matar.

—¡Ay, por Dios! Andrea.— se queja Gail levantándose de la cama, entonces es cuando me percato del televisor que esta incrustado en la pared frente a su cama, estaba viendo la película de «Infinity War.»

—¿Nos quieres matar de un susto?— añade su madre incrédula, y mi mamá niega divertida. Mientras que a mí me dan ganas de reír, aun así no lo hago.

—Solo es una película.— implora Gail y su hermana le da una mirada asesina con los ojos café igual a los de ella, como si fueran dos gotas de agua.

—Pero que insensible eres.— le reprocha Andrea.

—¿Lo dice quien llora por Will cada vez que ve «Yo antes de ti»?— cuestionó en burla dirigiéndome a Gail al mismo tiempo que Andrea había hablado.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!