CAPITULO: 48

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GAIL

—«Bienvenidos a mi país.»— entono entusiasta en español una vez que aterrizamos y comenzamos a bajar por las escaleras del avión, dirigiéndome a Michael, quien esta a mi lado y mi suegra Rachael detrás de mí.

Después de casi cuatro horas de vuelo, por fin llegamos al aeropuerto de Maiquetía, para ahora dirigirnos a Caracas, por fortuna mi madre Alicia nos vendría a buscar en su auto, me percate de la hora mi célula ajustándola y note que marcaban las cinco de la tarde. El día anterior después de huir como fugitiva de la fiesta junto con Mika, no puede despedirme de Hannah y Beatríz en persona, solo nos comunicamos por vídeo llamada acordando que nos veríamos en la misteriosa playa el siguiente sábado, y digo misteriosa porque aún no sabemos donde es con exactitud. Pero solo nos dieron esa información para equipar nuestras maletas con lo necesario para estas dos semanas. Seguimos avanzando por aquel suelo colorido que caracteriza el aeropuerto para dirigirnos a la salida cuando unos pocos metros veo una silueta familiar.

—Mickey.— chilló eufórica mi hermana al notar nuestra presencia y sin pensarlo corrió hasta nosotros, o mejor dicho hasta Mika dándole un abrazo.

—Andy.— dijo él correspondiéndole y para mi hermana era como ver a su ídolo, de verdad le tenía mucho cariño, para ella era como el hermano que no tuvo y le alegraba verlo después de un año y medio.

—Hijo.— declaró mi madre abrazando a Mika después que Andrea lo soltó.

—¿Hijo?— fingí indignación y molestia llevando dramáticamente mi mano el pecho. —Pero que recibimiento, gracias por lo que me toca. Mi propia madre y mi hermana me han cambiado. Ahora me siento como la adoptaba.— añadí y Mika me hace una mueca de burla, mientras mi madre ríe al igual que Rachael. Para mi madre era igual, él era como el hijo que le hubiera gustado tener, así como yo lo era para Rachael, quien por cuestiones de salud no pudo tener más hijos, así que solo se quedo con Michael, quizás por eso ansiaba ser abuela.

—Yo también te extrañe hija.— dijo ahora abrazándome a mí y sin duda le correspondo, y luego saluda a Rachael quien si demora se adentran en una amena conversación y comienzan avanzar hasta la salida. Mientras que Michael se quita el bolso a su espalda y saca el regalo que alguna vez le prometió a mi hermana.

—Lo prometido es deuda.— declaró entregándole el mismo y esta abrió los ojos como plato soltando un grito llamando la atención de las personas.

—Mi peluche de «Spiderman.»— chilló de nuevo abrazándolo, aun sin soltar el regalo y le dio un beso en la mejilla. —Gracias.— agregó al separase de nuevo y le quito el envoltorio de plástico al peluche.

—Después dicen que yo soy loca porque me gusta «Capitan America.»— musite por lo que Mika negó divertido y los tres comenzamos avanzar a la salita detrás de mi madre Alicia y mi suegra Rachael, solo en segundos estamos frente al auto.

—Yo quiero ir con Mickey.— se apresuró a decir Andrea y yo le di una mirada arqueando una ceja. —¿Qué? Es mi cuñado favorito.— agrega por lo que ruedo los ojos negando con la cabeza.

—Pero si es el único.— arremetí.

—Eso espero, si no tendremos problemas Abigail.— me dice casi amenazante y yo la mira pasmada.

—Pero que atrevida. Se supone con yo soy tu hermana.— imploro a la vez que comenzamos a subir al auto. Mi madre es quien conduce, en el asiento de copiloto sube Rachael, y en los asientos traseros subimos Mika y yo, dejando Andrea en el medio de nosotros.

El recorrido a la casa duraba aproximadamente una hora, mi madre y mi suegra seguían en su conversación para ponerse al día, mientras que yo le explicaba cualquier cosa a Mika que veía por la ventana, y Andrea solo estaba aferrada al peluche mientras cantaba una que otra canción de su celular con los audífonos tapando sus orejas. Desconocía la mayoría de las canciones y la verdad es que no eras fanática del género urbano como ella, solo me gustaban unas pocas, hasta que comenzó a cantar una canción a todo pulmón.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!