Capítulo 36

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Chase.

He durado casi dos días viajando para llegar a Los Ángeles, tomé la decisión de dejarla cuando tuve la conversación con Liam, pero entonces, desperté en una cantina, con dolor de cabeza y una botella de vodka completamente vacía a mi lado. El barman — un señor muy amable — me despertó y, como el idiota que soy, terminé contándole sobre el motivo de mi borrachera. Algunos pensaran que después de haber tenido la conversación que tuve con Liam dejaría el alcohol y me resignaría a perder a la única persona que seré capaz de amar, pero no. Ahora entiendo por qué las personas ahogan sus penas en aquel liquido asqueroso; se siente bien beber hasta la inconsciencia, se siente bien beber hasta que se te olvida todo, hasta tu nombre.

El barban me escuchó e incluso me brindó más tragos amargos de tequila. El sujeto terminó por decirme que soy una persona joven y que vendrán miles de mujeres mejor que Giselle, pero el asunto es que no quiero a otra que no sea ella. No quiero a otra chica que no sea la chica que vi en clases de matemática. Quiero que sea Giselle Wisocky, la chica a la que le rompí la nariz en clase de deportes, la chica que me desnudaba con la mirada y la misma chica que me aceptó con todo y mis defectos.

Tuve que tomar tres vasos más de tequila antes de darme cuenta que no puedo dejarla ir. No puedo hacerlo sabiendo que ella me ama como yo la amo. Agradecí el hecho de que aun tenía las llaves de mi auto y que ningún tipo se acercó a robarme y se aprovechó de mi estado de inconsciencia. Una vez que estuve en el auto me regañé a mí mismo por haber sido tan estúpido. Liam me había dejado en la puerta de mi casa y luego se marchó en un taxi, yo en lugar de entrar manejé hasta un bar y bebí hasta mi propio nombre. La idea de ir a un lugar lleno de personas borrachas que se alteraban por cualquier cosa se me hizo horrible una vez que estuve en mi auto conduciendo hacia el aeropuerto. Por suerte nada se salió de control, nada aparte de mi consumo excesivo de alcohol.  

Una vez que compré el pasaje a Los Ángeles traté de contactarme con Wendy para que no se preocupara pero mi teléfono se había quedado sin batería. Soltando un suspiro me resigné a que cuando estuviera en California me contactaría con ellas.

Sabía que me veía del asco, tenía la misma ropa y no me había afeitado. Una vez que llegué a California lo primero que hice fue alquilar un auto, tenía poco dinero en la tarjeta pero la de crédito me ayudó con el asunto del alquiler. Sin perder más tiempo me encamine hacia la casa de Giselle  y cuando llegué su olor me embriagó por completo. Estuve tocando la puerta como por media hora hasta que un señor se acercó y preguntó qué se me ofrecía. No soy idiota y sé que mi aspecto no es decente. Le dije que estaba buscando a Gabriela y a Giselle y me decepcioné de una manera increíble cuando me dijo que no estaban.

Maldije mil veces mientras conducía por las calles para encontrarla, Los Ángeles es un lugar grande y no sabía por dónde empezar. Para mi increíble suerte vi como salía de un lugar junto a su mamá, una chica y un chico.

Sintiendo como el corazón se me salía del pecho me bajé del auto y me encamine hacia ellos con la intensión de habla con ella. Mis pasos se detuvieron cuando la vi abrazarse con el muchacho.

Y así es como estoy aquí, tratando de no sentir celos, tratando de contener el repentino e injustificado enojo que siento. Giselle no está haciendo nada malo y, en todo caso, no debería estar celoso ni mucho menos molesto; sin embargo, no puedo retenerlo. Los celos queman y pican en mis venas y lo único que puedo hacer es apretar la mandíbula con fuerza.

Me digo a mí mismo que quizás sea su primo o un amigo, trato de no hacerme ninguna película mientras nuestras miradas se cruzan. Sin dejar de mirarme se separa del muchacho, un sentimiento extraños surca sus facciones y retengo el aliento cuando la veo empezar a caminar en mi dirección. Su mirada no se aparta de la mía en ningún momento y cuando se planta frente a mí las palabras sobran. Como un impulso la atraigo en mi dirección y la abrazo, ella enrolla sus piernas alrededor de mi cadera y me responde el abrazo con fuerza. Su aroma exquisito me embriaga y yo sólo me dedico a disfrutarlo.  

MAHDLN: La reencarnación de Hazely Way¡Lee esta historia GRATIS!