—No te culpes por esto Dorian, eres un Merlín muy nuevo... el antiguo sí que era viejo, la experiencia la irás tomando con los años, ahora ya haces demasiado, eres padre, hermano, y el mejor hechicero que conozco... y aun así te da tiempo de proteger el mundo sobrenatural. —comentó Rosael sentándose a su lado.

—Gracias Rosa, sé que debes estar preocupada por darles un lugar seguro a tus bebés, todo se solucionará... y ahora que recuerdo Catriel, me alegro de que tu padre no usara aun el collar, te agradezco por esperar primero a que yo te dijera el día para hacerlo.

—Yo te agradezco a ti por mandar a todos los niños y mujeres Lycan al refugio, mi padre está más tranquilo, ¿ya hay un día fijo para usar el collar?

—Sí, tiene que usarlo en la próxima luna de sangre, es cuando el gen Lycan se potencializa; justo cuando esté en el punto más alto encima de la cabeza del Alfa, eso es todo... queríamos contarles esto personalmente, no voy a descansar hasta encontrar otra forma de llegar al Liche.

—Ahora nos vamos, dejamos a nuestros miniños al cuidado de unas ninfas en el refugio, estaremos en contacto... y Rose mientras estás en cinta te recomendaría usar la capa, si llega una emergencia así ningún protector de la realidad te encontraría... recuerda que cubre el rastro. —Sugirió Inés y la abrazó con mucho cariño para después tocar su panza tiernamente. — ¿Han pensado nombres ya?—Rosael y Catriel se miraron felices y regresaron la vista a sus invitados.

—La niña será Mercedes, y el pequeño será Adrián...— confesó sin parar de sonreír y Catriel la miró orgulloso.

—Ni siquiera pude decidir, ella los escogió sola... y yo no tuve la fuerza para decirle que no, la amo demasiado como para contradecirla. —reconoció Catriel y le dio un beso fugaz.

—Me alegro que de que estén tan felices, en verdad nos tenemos que ir, los queremos. —Dorian no dudó en esperar ni un segundo y abrió un portal de magia para irse.

— ¿Crees que todo esto se arregle Cat?—preguntó Rosael con ojos de gato triste.

—no lo dudaría cielo, tu familia es maravillosa, cuando menos te des cuenta habrán encontrado al Liche. —Besó su frente y tomó su mochila. — ¿Estas segura de que no quieres ir a la mansión de Eleonor estos tres días cariño? Yo... me sentiría mas tranquilo.

—Sé que podría estar bien aquí Cat, pero si tu estarás más tranquilo con esa idea... le pediré a Dev que venga por mí, o mejor aún podría crear un portal a Storm Ville.

—Sabes que eres malísima aun con los portales, yo llamaré a Dev para que venga por ti, faltan dos días para la luna de sangre, si esto sale bien... ahora podré estar más tranquilo sin los efectos de la luna llena, esta sería la última vez que te dejo sola.

—Lo sé, ahora ve y cuídate mucho... te extrañaremos. —Catriel salió no sin antes abrazar el vientre de Rosael y besarlo, sin más Rosael comenzó a empacar su ropa de tres días para cuando Dev llegara, caminó a su habitación y cuando sacó la maleta un ruido de cascabeles sonó en la sala de estar— oh por dios... ya he oído ese sonido antes...—se dijo así misma susurrando y tomó una sombrilla para protegerse, caminó hasta el lugar de donde provenían los ruidos de los cascabeles y al no ver nada en la sala caminó lento hasta la cocina... entonces se detuvo ya que frente a ella estaba el mítico Bufón sentado en una de las sillas del comedor... solo la observaba, Rosael quería salir corriendo pero se armó de valor, al final de cuentas el bufón jamás le había hecho daño.

Con un movimiento rápido el bufón se puso de pie y Rosael dio tres pasos atrás en modo de defensa, con un movimiento lento él subió su mano mostrando su índice y con una mirada juguetona le indicó jugar caras y gestos, Rosael entendió y asintió mientras el aplaudía un poco más desenvuelto.

—Bien—preguntó Rosael y él asintió divertido simulando cargar algo en sus manos y frotando con su mano le dio a entender algo que ella ya conocía. — ¿Limpiar?—el bufón asintió y con sus manos le mostró pequeñas chispas de magia que volaban casi saliendo de lo que limpiaba... todo encajaba de repente. —estas limpiando una lámpara... cuando la frotas sale el genio... ¿el primer genio? ¿Tú sabes donde lo puedo encontrar? —preguntó emocionada y el Bufón se acercó a ella aplaudiendo, él unió sus manos y creó un maravilloso portal a lo que parecía ser un bosque, miró a Rosael esperando a que entrara pero ella dudó, no podía llamar a Catriel por teléfono en un momento así y era la oportunidad que estaban esperando los Krentz, el bufón era hechicero; tenía que ir si... o si.

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