CAPITULO: 43

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MIKA

Dos días después...

Era domingo y como habíamos acordado estábamos todos en la casa de Adam y Beatríz, para pasar el día. Mientras las chicas se encontraban en la cocina preparando algunas cosas para el almuerzo, tanto Adam, como Derian y yo estábamos en el jardín, aun con el frío que se manifestaba en el ambiente para preparar la carne en la parrilla. Entre conversaciones, anécdotas y la preparación de la misma, me doy cuenta que el rubio que esta sentado en una silla esta cabeceando con los ojos creados.

—¡Adam!— lo llamo captando la atención del castaño y el rubo se sobresalta.

—¿Te estás durmiendo?— inquiere Derian.

—No, solo estaba descansando los ojos.—contesto irónico y no pude evitar reír.

—Yo creo que si te estabas durmiendo.— lo acusó.

—¿Acaso no duermes en la noche?— pregunto el castaño.

—No.— negó con la cabeza aun somnoliento. —Beatríz esta insoportable, creo que el embarazo la esta volviendo más loca. No hace más que quejarse en la noche y ahora sonámbula. Bueno, siempre lo ha sido. Pero ahora es más frecuente, no hay una noche donde no se levante a deambular por la casa y se come todo lo que ve en el refrigerador.— comenta, tanto Derian como yo comenzamos a reír y él niega con la cabeza.

—Creo que va a pasar mucho tiempo para que puedas dormir bien.— declara el castaño.

—Ni me lo digas.— ironiza el rubio.

—¿Por qué no duermes en el día?— pregunto sugerente.

—Lo he intentado, pero también tengo que estar al tanto de la remodelación del local.— responde rápidamente. —Y en la noche no puedo dejar que Tríz deambule por hay sola, una vez intento salir de la casa, si me descuido puede pasarle algo, lo peor es que en el día no se acuerda de nada y luego me reclama porque no hay comida.— agrega.

No me imagino esa situación.

Seguimos conversando de todo un poco, y preparamos la segunda tanda de carne, mientras Adam nos ofrece algo de beber, lo que parece ser jugo de naranja con algo de licor, mientras el bebe una taza de café para mantenerse despierto.

—¿Qué pasaría si le pido matrimonio a Hannah?— preguntó de pronto el castaño uno pude evitar atragantarme con la bebida.

—¿¡Qué!?— logre decir.

—¿¡Le vas a pedir matrimonio!?— grito el rubio.

—Bajen la voz, que nos pueden oír.— demanda el castaño.

—Es que nos tomaste por sorpresa.— se excuso Adam.

—¿No crees qué es muy pronto?— cuestionó. —Digo, ustedes tienen solo meses.— añado.

—Lo sé.— contesta Derian. —Tampoco estoy diciendo que se lo voy a proponer de inmediato, quiero esperar por lo menos un par de meses más.— explica. —Además, tú te casaste un día de pues de proponérselo a Gail.— me señala.

—No es lo mismo.— me justifico. —Cuando lo hice era como un acuerdo para entrar en el «Reality show» bueno a la final terminamos juntos de verdad, pero la diferencia es que nosotros nos conocemos desde hace más de tres años.— agregue.

—En eso él tiene razón.— interviene Adam señalándome. -Pero bueno, es decisión tuya si te quieres casar o no con Hannah. ¿Has pensado cómo proponérselo?— inquiere por lo que el castaño se queda brevemente pensativo.

—No, jamás he hecho tal cosa y no se como pedírselo.— dice con frustración.

—Piensa bien lo que vas a hacer, no vaya a ser que termines con un ojo morado.— bromea Adam.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!