12: El relato de un asesino

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-Dame una maldita razón además de que eres mi padre, para no romper este vidrio y clavarte cada uno de los pedazos en tu estúpida cara -Emma apretó el teléfono con su puño y apretó la mandíbula con los ojos fijos en los de su padre.

-No serías capaz -La sonrisa perversa de Christopher se ensanchó en su rostro.

-¿Y tú qué vas a saber de lo que puedo hacer o no? Yo pensaba que los padres estaban ahí para apoyarte siempre, y resulta que tú a diferencia de todos solo querías arruinar mi vida -La voz de Emma se quebró al decir esto último.

-¿Ya vas a llorar, Emma? ¿Acaso no te cansas de llorar siempre? -Christopher no paraba de burlarse de la rubia.

-No, no te voy a dar el gusto de verme llorar...

-¿Otra vez? Porque en las últimas semanas es lo único que te he visto hacer.

-Este no es el tipo de conversación que deberían tener un padre y una hija... ¿Por qué hiciste todo eso? ¿Por qué me odiabas tanto como para tratar de hacerme la vida tan miserable? ¡Asesinaste niños! Ethan y Serena apenas estaban empezando a vivir y tú los mataste.

-El fin justifica los medios, ¿No? Me faltó muy poco para acabar contigo también.

-Dime qué tipo de enfermo asesina personas solo para acabar tratando de asesinar a su hija, ¡Dímelo porque no entiendo nada!

-¿En serio quieres conocer la historia?

-Claro que quiero y no solo eso, necesito conocerla.

-Todo empezó cuando estaba en la escuela y tenía ocho años...

-Oh por Dios, pero que cliché.

-Como sea, Emma, yo... estudié con tu madre...

-¿No se habían conocido en una fiesta? -Emma frunció el ceño.

-¡Emma! Que manía la tuya de interrumpir siempre, como dicen los guías turísticos, preguntas al final de recorrido, por favor.

-Está bien -Emma rodó los ojos -. Continúa.

-Tu madre desde pequeña fue una hija de papi y mami, los prestigiosos Michael y Maite Clarkson, Julia era una pija y siempre se encontraba gastándole bromas al resto de los niños porque según ella, era la reina y las reinas tenían que demostrar quien mandaba.

» Cuando llegué a Susan B. Anthony pensé que esa iba a ser la escuela ideal y que todos los niños y profesores iban a recibirme con los brazos abiertos. Pero con lo único que me encuentro en con todo un grupo de niños aterrorizado por tu madre y un grupo de profesores aterrorizados por los padres de Julia.

» Julia era realmente mala, todos creían que eran caprichos típicos de una niña de cinco años, pero cuando fue creciendo todo el mundo se dió cuenta de que no fue solo eso, Julia estaba llegando muy lejos, lo que parecían pequeños caprichos eran ahora sucias artimañas para conseguir todo lo que quería. Tu creerás que si hablo de que Julia era mala es porque me hizo una broma a mi, pero de hecho no fue así, Julia era mi mejor amiga, nunca se metió conmigo, pero yo nunca estuve de acuerdo con ella.

» Cuando teníamos quince años me ví envuelto en un romance con una chica llamada Alena, quien era en ese entonces la mejor amiga de tu madre. Yo no tenía ni idea de que Julia estaba enamorada de mi. Un día en una fiesta, Julia nos sorprendió en medio de una sesión de besos y se enojó demasiado, le soltó a Alena una sarta de barbaridades diciéndole que la había traicionado y a mí solo me decía que la había decepcionado.

» Pasaron unos días y pensamos que las cosas con Julia se habían arreglado, nos invitó a su casa como ofrenda de paz y aceptamos gustosos, esa tarde vimos películas y reímos demasiado, Julia nos ofreció tomar del vino de su padre y nosotros le seguimos el juego, pero lo que Alena y yo no sabíamos era que aquel vino tenía especias revueltas en él, tu madre solo quiso gastarle una pequeña broma a Alena jugando con su alergia, pero terminó matándola. Tú madre asesinó al amor de mi vida, Emma.

Emma Hamilton - Asunto Pendiente #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora