Capítulo final

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⭐Mis astros bellos no quería que llegara el momento pero lo ha hecho⭐...hemos llegado al final de "Ojos del Anochecer"; creerme cuando os digo que me apena mucho tener que dejar a Karen puesto que es una de mis favoritas con sus defectos y virtudes.  

🎀Gracias y mil gracias por ser unas lectoras tan positivas y entregadas, creo que me encanta el tipo de "seguidoras" que tengo... bueno no lo creo, lo sé seguro! Me encantan vuestras valoraciones, vuestros debates, la forma en la que nos vamos conociendo a través de la lectura... jamás soñé con encontrarme a gente tan maravillosa!  

Ahora os dejo con este último capítulo para luego finiquitar con el epílogo. 


Los quehaceres diarios hicieron que el tiempo para Karen y Asher pasara rápido y, a penas, sin darse cuenta. Las obligaciones del Conde para con la política y la Corte eran tantas como las de Karen para con la escuela femenina. 

Sin embargo, siempre encontraban el momento y el lugar para reunirse, y esa ocasión no era distinta. Habían decidido quedar en un hotel para gozar de la intimidad que el apartamento de Londres a veces carecía ya que solía estar lleno de invitados o empleados. 

La Condesa llegó al recibidor del fastuoso edificio victoriano, repleto de ilustres extranjeros, ataviada con un revolucionario vestido negro ceñido a su cuerpo y de prominente escote perlado.  Inmediatamente, toda la atención fue centrada en esa misteriosa joven voluptuosa que cubría su rostro con un velo de encaje blanco a juego con las perlas que adornaban las comisuras de su pecho. 

Era terriblemente atrayente y su áurea desprendía peligro, seguía siendo la hechicera que era antes de casarse y los hombres no tardaron en acercarse a ella con excusas. No obstante, la cautivadora mujer solo tenía  ojos para un solo caballero, el único que no se había acercado a ella ; uno de dorada cabellera que, la miraba sin inmutarse des de una de las barras en las que se servía todo tipo de licores. Con su andar felino y removiendo sus caderas de forma exuberante , llegó a ese príncipe de traje oscuro y mirada clara. 

-¿Puedo invitarle a una copa?- resonó la voz de mezzosoprano más condenadamente sensual que se había escuchado por esos lares frustrando así, a todos esos pretendientes que levantó de la nada y que, desaparecieron al instante  en el que comprendieron que esa gata ya tenía dueño.

-En todo caso, señorita, debería ser yo el que la invitara a una copa. Aunque temo que no sean horas de beber para una delicada dama - Karen vislumbró el intento de provocación y por toda respuesta cogió el vaso de Asher y bebió de un solo trago el whisky que había en su interior, para ello tuvo que apartarse el velo por unos segundos dejando ver a su acompañante unos labios rojizos perfectamente delineados y prominentes. 

-Entiendo que es usted una señorita con arrestos pero deberé de cobrarme esta copa que ha arrebatado de mis manos- fulminó con una mirada intensamente significativa a esa joven que intentaba cubrir su deseo tras un encaje. 

Lady Stanley sintió un estremecimiento terriblemente placentero ante esa declaración de intenciones por eso decidió iniciar su desliz hasta la habitación que solían alquilar seguida de Asher , sintiendo su mirada masculina clavada sobre ella y palpando el deseo viril que éste deprendía.No hablaron pero el sonido de la puerta cerrándose tras de ellos,  fue el indicador de que estaban solos. Momento en el que Asher detuvo el paso de su esposa y apretó su espalda contra su torso, sintiendo así su calor y su magnetismo. Al mismo tiempo, deslizó sus toscas manos entre las piernas femeninas en busca de armas, aprovechando para rozar lugares recónditos que hicieron vibrar a su dueña. Tiró dos pequeños revólveres al suelo y la giró hacía él- nunca cambiarás-gruñó el almirante apartando ese velo de un tirón para poder llegar a los labios peligrosamente atrayentes de esa beldad problemática. La besó, se introdujo en su cavidad húmeda y se deleitó con un juego perfectamente sincronizado entre ambos que los hizo rozar el éxtasis hasta el punto de desnudarse uno al otro sin separar sus labios. Sus respiraciones se aceleraban cada vez más, y los perfumes de ambos se escudriñaban a través de sus poros haciéndolos sentir los únicos seres vivos de esa tierra - prométeme que no cambiarás nunca- exigió el almirante apretando las caderas de Karen entre sus manos para luego deslizar una mano a la parte más íntima de la dama que ya se había dejado caer sobre la cama. 

-No cambiaré- sollozó de ambrosía ella sintiendo como ese serio e intransigente noble caballero se transformaba en un vil y bellaco hombre al adentrarse en ella,moviéndose frenéticamente y con ímpetu hasta sacarle todo lo que ella guardaba en su interior. 

****

Era el momento de volver a visitar a la Reina Victoria, habían pasado unos meses des de la apertura de la escuela femenina y Su Majestad solicitaba la presencia de la esposa del Conde en la Corte. A Karen no le hacía demasiada gracia tener que personificarse en ese lugar repleto de pomposos pero prometió ser flexible con las obligaciones de su esposo y, además, se lo debía por haberla ayudado tanto con sus proyectos. 

Por eso, se encontraba en la misma sala que la vio por primera vez pero esta vez, sola. No la acompañaba Audrey y Asher se había ido a resolver unos asuntos. Al notar la tardanza de la soberana decidió usar una de las otras sillas como reposapiés pero se lamentó en el acto. 

-Celebro que te sientas tan cómoda- resonó la majestuosa voz de la Monarca en la sala haciendo que Lady Stanley se levantara velozmente y tratara de hacer una ceremoniosa reverencia sin éxito y sin sentarse otra vez hasta que la Reina lo hizo. 

Su Excelencia la miraba con semblante serio e hizo que Karen se planteara verdaderamente si iban a colgarla del mástil más alto por haber puesto sus pies sobre una silla real. Pero se alivió en cuanto tras unos minutos de silencio y mutismo, Victoria dejó salir una pequeña risa que no pudo contener. 

-Realmente siempre es un placer verte, Karen. Cuéntame, ¿cómo va tu escuela?- quiso saber la Reina obviando el hecho que la institución educativa estuviera a nombre del Conde de Derby y del Duque de Rutland. 

- Majestad, es todo un éxito, mujeres de todas las edades y rangos...


Colorín , colorado...este cuento se ha acabado. Mañana subo epílogo y empiezo con Gigi. Un beso!!

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!