Capítulo 35-La perseverancia tiene resultados

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Karen removía sus manos ansiosa mientras esperaba la llegada de Asher y Henry.Ese día por la mañana, tío y sobrino, habían ido a la Cámara de los Lores para presentar los nombres de esas mujeres que impartirían medicina, matemáticas y economía a otras mujeres por primera vez en la historia de Inglaterra, así como el apoyo de Asher al proyecto. 

Des del suceso con Ivonne , Henry y Asher se habían acercado bastante; no sólo en motivo de la escuela femenina sino que también pareció surgir entre ellos un afecto sincero y familiar puesto que ambos eran los únicos parientes cercanos que quedaban vivos o enteros. 

-Tranquila, todo saldrá bien- trató de calmarla su amiga Diana Towson.

-Es verdad,  estoy segura que con el apoyo de tu marido no habrá problemas- convino Shopia Peyton. 

-Dejemos de hablar de mí, mejor que Catherine nos cuente como le va la vida de matrimonio. ¿Para cuándo un heredero para el Ducado de Doncaster? - Nadie sabía como había ocurrido pero Catherine Nowells y Marcus Raynolds hacía poco que habían contraído nupcias en medio de la temporada social pasada. Sólo las beldades problemáticas sabían como se había desarrollado tal suculento suceso y no cesaban de regocijarse en el sonrojo permanente que se mezclaba con las pecas de la joven ya casada. 

-¿Y por qué no le preguntáis a Sophia? Ella también está a punto de casarse...

-Mi Señora, el Conde ya ha llegado- la informó su fiel doncella Joanne tal y como le había ordenado Karen que hiciera en cuanto viera llegar a Asher. La joven Condesa dotada del ímpetu que la caracterizaba dejó a sus amigas sin disculparse y salió corriendo en busca de su esposo. 

Lo encontró con el semblante serio en medio del vestíbulo, y rápidamente su ilusión se desvaneció. 

-Tranquilo, hemos hecho lo que hemos podido...- se adelantó Lady Stanley.

-Me he ganado el repudio de algunos nobles y aquellos que consideraba mis fieles amigos me han dado la espalda...

-Lo siento...

-¿Sentirlo? Esto es lo mejor que he hecho en años gracias a mi nombre- de pronto la faz masculina cambió a una de satisfacción - te he conseguido tu escuela - extendió la mano con un certificado sellado por la Cámara de Lores y Su Majestad La Reina. 

-No...-se llevó una mano, la sufragista, a la boca de emoción mientras con la otra abría el permiso- no puede ser...no me lo creo, después de tanto tiempo... 

Leyó y releyó las letras de ese preciado documento en el que se permitía al Duque de Rutland y al Conde de Derby financiar la apertura de una escuela femenina para impartir medicina. 

-¿Medicina? La escuela debía impartir más materias... 

-Mi amor, es lo que hemos podido conseguir, nos hemos aferrado al argumento de que si hay enfermeras por qué no doctoras y que nos serían muy útiles en caso de guerra. Por eso han accedido a votar favorable la propuesta...

-Entiendo, pero no importa, ¡es un comienzo! ¡Un gran comienzo! - abrazó Karen a su esposo presa de la alegría. 

-¿Dónde está William? 

-Mira , ven- Karen condujo a su esposo hasta la alcoba del pequeño y ambos quedaron asombrados al ver que éste ya empezaba a dar sus primeros pasos -Esta mañana ha empezado.

-Ma...ma...- musitó el pequeño al ver a su madre tratando de llegar a ella sobre sus pasos sin conseguirlo puesto que cayó a la mitad del corto camino. 

-No pasa nada , vuelve a intentarlo - lo alentó el padre incorporándolo y ayudándolo a caminar hasta Karen ,la cual recibió a su único vástago con los brazos abiertos y una bonita sonrisa. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!