El despertador sonó a la hora programada con un gran estruendo que parecía retumbar toda la habitación.

08.25 AM.

Desperté desorientada con los ojos aún adormecidos, pues no estaba acostumbrada a levantarme tan temprano por la mañana; ni siquiera para ir a la escuela.

Me sentía bastante desanimada y un tanto exhausta, no tenía ganas de despejar mi piel de entre la seda de las sábanas, y para colmo de males, debía alistar las valijas para dirigirnos rumbo a nuestra nuevo hogar.

Jane me había comentado acerca de nuestra nueva casa que poseía un bello jardín de orquídeas, rodeado por un profundo e inmenso bosque virgen y recubierto por una espesa niebla helada que empañaba hasta los viejos cristales de las ventanas.

Era extraña la sensación de inquietud que vagaba por mi cuerpo, era como si "alguna fuerza sobrenatural" quisiese advertir de los peligros en la cual me encontraba.

-Nicky, cariño- oí decir a Jane- ¿Ya estás preparada para el viaje?. Baja pronto y acomoda tus maletas en el carro.

Fruncí el entrecejo, como sinónimo de cansancio.

Ya voy!- grité desde mi alcoba. Entretanto recogí las dos enormes valijas y bajé por la interminable escalera de caracol.

En la sala estaba Jane, con aquella sonrisa suya que siempre demostraba una felicidad inquebrantable.

Buenos días, hija!. ¿Te ayudo con las maletas?- murmuró.

-¡Ya basta de llamarme "HIJA"!. En mis venas no corre tu maldita sangre. ¡Usted es una completa desconocida!. Nadie en esta vida miserable podrá reemplazar a mi madre. ¡Nadie!. ¿Te quedó claro?- el tono amenazador de mi voz se volvió incontrolable, mientras intentaba ocultar aquellas heridas abiertas en mis muñecas, bajo las mangas de la chamarra que tenía puesto.

Jane no pronunció palabra alguna a causa de mi fría actitud hacia ella. Solo bajó la cabeza intentando esconder su inmensa tristeza y las lágrimas que se deslizaron a través de sus grandes ojos marrones.

-Discúlpame Nicky- un nudo en su garganta la interrumpió - Mejor te esperaré en el carro- concluyó, mientras se secó las mejillas con el puño de su suéter.

Todavía recuerdo el clima inestable de aquella mañana, hacia bastante frío, pues nos encontrábamos en pleno Invierno y los copos de nieve caían desde aquel cielo gris hasta posarse por encima de los árboles del campo que lo cubrían de blanco y escarcha.

Rápidamente acomodé mis maletas en la parte trasera del carro, procurando no empaparme con la fortísima nevasca que comenzó a desatarse en la ciudad.

-Nicky, ¿quieres sentarte al lado mío?- escuché la dulce vocesilla de Jane, a la par que me abrió la puerta del copiloto.

Elevé la cabeza hacia su rostro que enmarcaba aquella sonrisa de madre cariñosa y comprensiva. Jane Ryder, era una mujer excepcional y sumamente bondadosa, poseía el don de la amabilidad y de la paciencia, pues ella, buscaba en mí, una buena compañera, una amiga y una hija con quién compartir todo su amor, pero lastimosamente yo NO ERA LA INDICADA.

-¡No!- rompí en cólera junto con el tono rotundo de mi voz que se volvió frío y oscuro, intentando repeler cualquier rastro de compasión- ¡Me tienes harta con tus estúpidas demostraciones de cariño y de tus charlas sin sentido, por ese motivo prefiero viajar en el asiento trasero- añadí cuando mis brazos temblaban como consecuencia de la neurosis irrefrenable que me poseyó.

-Será como tu quieras mi pequeña niña. Respeto tu decisión- contestó ella visiblemente acongojada, mientras una diminuta montaña de nieve se acumuló entre sus pestañas humedecidas por las lágrimas.

Cogí los auriculares de mi reproductor MP3 e instantáneamente los sepulté en mi conducto auditivo, tratando de evitar los aburridos sermones de Jane durante todo el trayecto. Acto seguido, una dulce melodía gótica estalló en mis oídos, provocando que el mal genio se dispersara por completo.

-Bring me to life, mi canción favorita- dije en mis adentros. Entretantro subí al carro con una fuerza estrepitosa para luego acomodar mi espalda contra el asiento.

El camino que nos conducía al nuevo hogar era inquietantemente misterioso, tétrico y sobrecogedor. Todo parecía permanecer en absoluta complicidad con el gélido manto níveo que ocultaba hasta los mas gigantescos árboles entre capa y capa de hielo traslúcido, por donde se lograba reflejar el cielo grisáceo y encapotado por columnas de nubes estacionales y que presagiaba la venida de una aterradora tormenta invernal.
Gracias a la sensibilidad de mis intuiciones, pude percibir una brisa demoníaca que penetró bajo la textura de mi piel hostigada por el temor. Al propio tiempo que intentó advertirme de un peligro macabro e inminente.

Tardamos como dos horas aproximadamente en llegar a nuestra nueva casa que, a juzgar por su apariencia, se veía sombría y sobrecogedora.

-¡Ya llegamos!, desde ahora éste será nuestro hogar- murmuró Jane bastante contenta, a la par que bajó del carro y se dirigió rumbo a la entrada, junto con un manojo de llaves entre sus dedos- Iré a abrir la puerta, tú solo quédate aquí un momento. Está nevando muy fuerte y no quiero que cogas una gripe. - me reclamó.

Nuevamente la fulminé con la mirada, tratando de ignorar sus fastidiosas advertencias, mientras que empecé a escuchar "In the shadows" de la banda finesa The Rasmus.

Repentinamente un fuerte crujido llamó mi atención, era como si "algo, o, alguien" quisiese entrar al carro a la fuerza, ¡para luego secuestrarme y asesinarme sin compasión!, tal cual como le ocurrió a mis padres.

-¿Quién anda allí?- pregunté bastante asustada- Jane, ¿eres tú?- inquirí.

Súbitamente, el carro comenzó a tambalear violentamente de un lado a otro, ¡intentando destruirlo y aplastarlo conmigo adentro!.

-¡AYUDA, JANE!, ¡AYÚDAME!, ¡AUXILIO!- grité desesperada, al mismo instante en que una lluvia de sangre brotó desde mis fosas nasales.

Comencé a debilitarme por causa de la incontrolable hemorragia, a la par que los latidos de mi corazón se agitaban fuertemente.

De pronto escuché unos extraños golpeteos que provenían desde la ventanilla, fue entonces cuando pude visualizar unos largos y pálidos dedos por encima del cristal empañado en el cual, estaba escrito con sangre éstas palabras:

"BIENVENIDA A MI MUNDO NICKY".

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!