28. I love you too

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—¿Y bien? ¿Te sientes mejor? —preguntó Frank dejando suaves besos en su cabello. No se habían separado hasta que Gerard había parado de llorar. Solamente se habían recostado en la cama.
—Eso creo...no me siento de ánimo.
—Te entiendo. ¿Tienes hambre princesa?
—Helado de fresa con chocolate encima estaría bien.
—Necesitas comida de verdad.
—Quiero helado, por favor..
—Solo por esta vez —le besó la frente separándose de su cuerpo para luego ponerse de pie e ir por el helado.

Había sido una tarde relajada lo mas relajada que se podía en esos momentos. Era tarde y habían bajado a ver una película en la sala mientras Gerard estaba con la cabeza recostada sobre las piernas de Frank y este le acariciaba el cabello.

—Frankie..iré al centro...y no quiero..no quiero...
—Hey mi amor, tal vez cuando tus padres sepan lo de Nina lo consideren.
—¿Tú crees?
—Si tal vez, además intentaré hablar con ellos. A propósito ¿Qué harás con Nina?
—Nada, no quiero hacer nada. No quiero pensar en eso. No haré nada.
—Pero pudo haberte matado.
—Lo sé, pero de verdad no quiero hacer nada.
—Está bien princesa es tu decisión.
—Frankie...
—Dime, cariño.
—¿Me perdonas por lo que hice? ¿Me perdonas por tratarte mal a veces? ¿Por coquetear con chicos?
—Estabas confundido y no quisiste hacerlo. Te amo y por supuesto que te perdono.
—Bésame...—Frank sonrió y lentamente se acercó a su rostro. Lo tomó de las mejillas y lo besó. Comenzó siendo lento y cuidadoso pero el ritmo aumentó conforme sus bocas se movían. El beso se volvió mas feroz agotándolos a ambos en un instante. Gerard se levantó y le siguió el beso mientras Frank lo tomaba de la cintura. Lo abrazó hacia él pegándole al sofá mientras él tomó lugar encima cuándo Gee le dio un poco de espacio entre sus piernas. Las manos del castaño acariciaron con delicadeza sus piernas subiendo un poco la falda en el camino deteniéndose al llegar a sus caderas.

—Gee..no..bebé..
—¿No quieres?
—Claro que si. Pero no así. Eres lo más importante que tengo ahora, solo quiero que tu primera vez sea especial.
—Está bien..gracias, tampoco me sentía preparado. Gracias Frankie. —El castaño asintió y volvió a su lugar en el sofá. Gerard se acomodó la ropa y volvió acostarse como estaba antes.
—¿Volverás al instituto?
—Volveré el hasta el lunes.
—Yo te cuidaré Gee. Lo prometo.
—Gracias, porque después de todo nunca me dejaste. Ni tú ni Dallon.
—Pero me amas a mí ¿verdad? —Gerard rió.
—Quiero muchísimo a Dallon. Lo que siento por ti es diferente.
—Di que me amas mas a mí Gee. —Hizo un puchero haciendo reír al pelirrojo.
—Están empatados —bromeó este.
—¿¡Qué!? ¡Geee!
—Ya, ya te dije que es diferente. Pero tal vez te quiero un poquito mas a ti.
—Lo sabía —sonrió Frank y se inclinó a besarle.

El resto de la semana Gerard estuvo en casa, Frank iba a su casa después del instituto al igual que Dallon que también fue. Patrick y Hayley también le visitaron dos veces. Se sentía realmente querido por sus amigos.
Incluso cuando regresó del hospital Michael se había preocupado por él a pesar de todo y aunque le había costado admitirlo al principio, le quería. Y había estado preocupado por él.

El lunes llegó bastante rápido con un fin de semana en donde Frank lo llevó a una nueva cita el sábado. Y también Dallon llegó el domingo para sacarlo de nuevo de su casa una feria.
El ambiente cuando entro allí de nuevo lo siento como la primera vez que lo hizo. Algunos se fijaban en su persona y otros no. Pero si algo bueno había podido aprender era que no le importaban mas los demás o su opinión respecto a él. Su mañana se iluminó en cuanto vio a Frank a unos metros en su casillero. Este inmediatamente al verle fue lo más rápido posible hasta él y lo envolvió en un abrazo. Lo alzó del suelo y comenzó a dejar pequeños besos en sus labios.

—Hola princesa —habló con felicidad el castaño.
—Frankie...—él le abrazó fuerte y después se besaron de nuevo mientras Frank lo bajaba al suelo.
—¿Listo para comenzar de nuevo?
—Frankie..sobre eso.
—¡Geee! —la voz de Dallon lo interrumpió y sin poder evitarlo una sonrisa se formó en su rostro al verlo.
—Hola Dallon —saludó sonriendo y cuando el de ojos azules llegó hasta ellos lo abrazó.
—¿Cómo estás Gee? —se separaron después de unos segundos riendo un poco Gerard al ver la expresión celosa de Frank.
—Me siento bien. Creo que estoy bien. Gracias.
—Te ves bien.
—Hey...—murmuró Frank y rodó los ojos. Dallon solo rió.
—¿Listo para..para volver? —Gerard los miró a ambos.
—Sobre eso...es lo que iba a decirle a Frank...no voy a volver. Mis padres están hablando con el director justo ahora. No voy a volver aquí. Después de que hablé con ellos. Y tú también Frank. Aún así creen que llevarme al centro será lo mejor. Técnicamente no van a internarme solo iré a algún tipo de terapia o algo así.
—P..pero..eso es en Los Ángeles..—Frank expresó miedo al decirlo.
—Mamá dijo que era necesario. Lo siento Frankie..
—Pero Gee...—el castaño bajó la mirada al suelo y Dallon asintió también algo triste.
—Serán solo tres meses..yo regresaré Frankie..estaré aquí para la graduación.
—Pero yo no quiero que te vayas. ¿Quién va a cuidarte?
—Intentaré cuidarme mientras no estás. Además, siempre hablaremos.
—¿Y si conoces a otro chico? ¿Y si..?
—Frank...—rió un poco el pelirrojo—. No pasará. Ahora, solo quería decirles por si tal vez quieren ir conmigo al aeropuerto.
—¿Cuando te vas? —preguntó Dallon.
—Mañana.

Frank no quería dejar a Gerard ir estuvo prácticamente pegado a él todo el lunes e incluso se quedó a dormir en su casa. Al día siguiente cuando fue momento de llevar a Gerard al aeropuerto con sus padres estuvo todo el camino sosteniéndole la mano o besándole cada que podía. Dallon también le acompañó aunque con él fue un fuerte abrazó y un buena suerte. La parte difícil era el castaño que tenía al frente.

—Creo que ya eh dicho todo..solo..te voy a extrañar mucho...
—También yo Frankie..
—Mi princesa...te amo...—le tomó del rostro acariciando sus labios con delicadeza.
—Yo también te amo...

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!