Sus manos se abren paso por mis cabellos y siento como los empuña y me echa la cabeza hacia atrás, dándole más profundidad a nuestra caricia, un gruñido de sorpresa brota de mis labios cuando su lengua busca la mía. El beso es posesivo y me encanta. Mis manos se colocan detrás de su nuca y pierdo el control. La quiero tener más cerca y la ropa se vuelve un estorbo total. Mis dientes atrapan su labio inferior y me niego a soltarlo, me encanta su sensación tan carnoso, no obstante, lo suelto para seguir con el beso, es algo que necesito.

- Te amo - la escucho susurrar.

- Te amo más - digo, con mis labios pegados a los suyos.

El sonido de una música de alguna banda de Pop rompe nuestra burbuja. Giselle se separa de mí jadeando y dirige su mano hacia su bolsillo trasero antes de responder la llamada. No la quiero lejos, por lo tanto pego mi frente a la suya, no se aleja, sólo sonríe mientras responde la llamada.

- Dime, má - habla, y separa los labios para respirar. No logro escuchar lo que Gabriela le dice, solo me concentro en sus ojos clavados en los míos -. Sí, ya voy para allá, estoy cerca - entonces corta la llamada -. Debo irme - dice, pasando su mano libre por sus cabellos sueltos.

Con un asentimiento le doy permiso para que se posicione en el asiento del acompañante. La escucho dar varias bocanadas de aire de decir -: Entonces creo que debo irme ya.

«No, no debes hacerlo» - Sí - digo, soltando un suspiro -, eso creo.

- Entonces... hola, Chase - sonríe de forma triste.

- Hola, Gill - digo, imitando su sonrisa. A pesar de que estamos usando la palabra «hola» para remplazar el «adiós» sigue doliendo como los mil demonios.

Giselle me regala una última mirada antes de salir del auto y, mientras la veo alejarse, me recuerdo a mí mismo el motivo por el que hago todo esto, tengo que hacerlo para no ir tras ella e impedir que se marche, tengo que hacerlo para mantenerla a salvo.

Sé que Seam no se ha quedado tranquilo porque me olvidara, sé que hay algo malo detrás de su falta de aparición y tengo un mal presentimiento con respecto a eso.

Mientras manejo de vuelta a casa pienso en lo que Seam pueda estar tramando, tuve un sueño bastante horrible en la noche, un sueño en donde me mostraba a Giselle muerta.

Niego con la cabeza al recordar aquello y de forma inconsciente llevo una mano hacia mis labios, recordando el beso y sonrío con una sensación horrible en el pecho.

Es oficial, la he perdido.

Mi vista se clava en una tienda de licor que se encuentra de paso y frunzo el ceño. Las personas ahogan su pena en esa cosa asquerosa y si lo hacen es porque les funciona. Nunca he sido un chico que siente interés por probar aquello, pero tal vez deba intentarlo, intentarlo porque lo necesito, necesito olvidarme de todo... hasta de mi propio nombre. Y con ese pensamiento me encamino hacia el interior del local.

Stefan.

Mi corazón va a mil por hora. Mis manos sudan y siento un enorme nudo en mi garganta. No puedo respirar con facilidad, tal parece que el oxigeno del mundo no es suficiente para calmar mi pulso acelerado y llenar de aire mis pulmones. Los dedos de mis manos se sienten fría y tiemblan cuando toco la puerta frente a mí. Pasan apenas unos segundos hasta que me encuentro con su mirada. Sus ojos se abren al verme y sé que le sorprende que esté aquí, apunto de hacer una maldita cosa buena por mí y por Chase.

- ¿Y mi hermano? - Pregunto.

Wendy abre la boca para responder pero la cierra de golpe cuando ninguna palabra sale de sus labios.

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