CAPITULO: 40

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GAIL

—Estoy cansada.— dije a la vez que me tendía la cama boca arriba cerrando los ojos después de quitarme el abrigo, junto a la bufanda, la boina y los guantes.

Después de que salimos del juzgado Mika y yo fuimos a almorzar. Luego pasamos la tarde caminando por la ciudad, ya que ninguno de las dos habíamos venido a Texas antes, así que queríamos conocer un poco el lugar, hasta que comenzó a oscurecer y el frío se hizo más intenso por lo que decidimos volver al hotel porque al día siguiente teníamos un vuelvo que tomar a San Francisco.

En serio, ya debería tener un récord de tantas veces he bajado y subido a un avión estos meses, sin contar que aun debemos viaje a Caracas para Navidad dentro de tres semanas.

—¿Aun sigues molesta?— pregunto en broma por lo que abrí los ojos y lo observe a la vez que se tendía a mi lado izquierdo, igualmente se había quitado el abrigo.

—Si.— miento. —Aun estoy molesta, porque no me creíste.— añadí fingiendo indignación y me giro para darle la espalada.

—Lo que me recuerda que debo cobrar mi venganza.— declaró sarcástico.

—No lo creó.— contesté burlona.

Me levante de un salto de la cama, pero antes de poder corre se apresuro a atraparme tirando de mi brazo izquierdo ocasionando que cayera sobre él, poniéndome nerviosa. Parece estúpido, pero así era. Siempre causaba el mismo efecto y hasta podía jurar que mis mejillas estaban sonrojadas. Mi corazón palpitaba tan fuerte, que estoy segura que él lo podía sentir sobre su pecho. No importa el tiempo que hemos convivido, tanto como amigos ahora como pareja, que podamos dormir juntos abrazados o incluso fuéramos compartido un momento intimo para los dos aquella vez, cuando me entregue a él como mujer. Que irónicamente a fin de cuentas si espere hasta el matrimonio, porque sin saber seguíamos casado, cosa que aun nos parecía increíble. Todo este tiempo a pesar que nos separamos y nos reconciliamos de nuevo, comenzando un noviazgo, seguíamos siendo marido y mujer.

—Yo creó que sí.— replico a la vez que hizo un ágil movimiento girándome y quedo sobre mi a horcajadas tomándome de las manos para que no intentará nada.

Si juntabas la palabra venganza al lado Mika era igual a cosquillas. Esa siempre era su venganza y él más que nadie sabía que esa era mi debilidad, no toleró las cosquillas hasta en la parte más remota de mi cuerpo, así sea en el dedo pequeño del pie, incluso solo escuchar la palabra cosquillas me daba risa.

—No.— chille soltando leve risa a la vez que intentaba soltarme y pataleaba, pero era imposible y ahora era cuando odiaba mi estatura, aunque él no fuese muy alto para mí lo era por algunos centímetros.

—Aunque pensándolo bien, puedo cambiar de parecer señora Johnson.— declaro con picardía guiñando un ojo como si intentara seducirme lo que incremento mi risa, me parecía muy gracioso cuando se ponía en ese plan, incluso desde hace mucho aun cuando éramos amigos lo hacía. —Mira que he trabajado mucho en mi abdominales, y podría enamorarte con ellos.— siguió bromeando a la vez que me soltó las manos, tomó el borde de su suéter y lo levando un poco para mostrarme su abdomen y lo primero que vi fue la cicatriz del lado derecho que ya estaba curada.

—¿Estás seguro?— preguntó igual en broma pasando mi índice por la cicatriz. —Lo único que veo es puro esqueleto.— miento. Aunque no tenía un abdomen bien trabajado, tampoco era muy delgado como para que se le marcaran los huesos, hasta podría jurar que estaba subiendo de peso.

—Haz herido mis sentimientos. Yo que pensaba ser tu Capitán América.— fingió molestia llevando dramáticamente su mano al lado de su corazón y yo seguía riendo. —Y tú que pareces una tabla, no me quejo.— añadió soltando una risa sin pensarlo dos veces le pegue en el hombro izquierdo y él se queja. —Voy a tener que cumplir mi venganza. Porque hoy al parecer es el día de golpeen a Mika.— demando aun riendo y antes de yo poder hacer algo, cumplió su amenaza y comenzó hacerme cosquillas en mi estómago causando que riera a carcajada a la vez que comenzaba a toser por la falta de aire.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!