CAPITULO: 39

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GAIL

Una vez salimos del lugar, ambas retomamos el camino a la sala sin decir palabra alguna como un par de desconocidas y es que realmente lo éramos aunque sepamos una pequeña información de una de la otra. Por mi parte aun me sentía una especie de trance asimilando lo que ocurrió en el baño, me parecía increíble que esa chica este viva y que después de tantos años este de vuelta para enfrentarlos.

Sigo caminando rumbo a la sala, cuando siento que de pronto alguien me toma del brazo izquierdo causando que ahogara un grito del susto y al girar mi rostro me percato que es Michael.

—Me asustaste.— me quejo posando mi mano en el pecho.

Será que hoy es el día de asustemos todos a Gail o ¿Qué?

—¿Qué sucede?— pregunta confundido. —Parece que vistes un fantasma.— añade.

—Si supieras.— murmuro para mi misma pero estoy segura de que él me ha escuchado.

—¿De qué hablas?— inquiere saber por lo que yo niego con la cabeza.

Si le digo que vi a Samantha, va creer que estoy loca.

—Sé que algo te sucede. Además, estas algo pálida.— asegura observándome detenidamente. —¿Me vas a decir qué pasa?— exige.

—No es nada.— miento intentando retomar el camino a la sala pero me detiene.

—Abigail.— me llama en tono de regaño.

—Si te digo que me pasa, no me vas a creer.— replique.

—¿Por qué no te creería?— pregunta por lo que suelto un bufido.

—Porque... Yo... Este...— comienzo a divagar sin lograr decir una oración coherente y él frunce el ceño. Tomó un poco y finalmente me decido a responderle. —Cuando entre al baño, vi a Samantha.— suelto lo más rápido que puedo asegurándome que nadie más me escucha y sin poder evitarlo Mika suelta una risa irónica por lo que le golpeo la cabeza para que se calle. —Estoy hablando en serio Michael.— refunfuño cruzando los brazos.

—Gail por favor, la chica murió hace años. Seguros estas un poco alterada por la confecciones y creíste verla.— declara.

—Yo no estoy loca.— rezongo. —Te juro que la vi.— insisto por lo que él niega con la cabeza y me toma la mano para ingresar a la sala y yo lo miro incrédula. —¿No me crees?— bramó.

—Seguro vistes mal.— contra dice.

¡Claro! Y converse con ella desde el más haya.

—Después no digas que no te lo dije.— bramo y finalmente ingresamos a la sala retomado nuestros puestos.

Ya no tiene caso que le insista.

Esperare que él la vea con sus propios ojos.

Una vez más el juez dio la apertura para retomar la segunda parte del juicio en contra de los acusados referente al secuestro de Samantha, por lo que el último acusado en declarar era Christian. Debido a su condición, no podía subir al estrado, así que se quedo en la parte de abajo con vista fija a los presentes. Su mirada estaba llena de odio, resentimiento, tal vez frustrado porque jamás se iba a poder levantar de esa silla, sus ojos miel se tornaban más oscuros, mostraban furia y me dio una mirada intimidarte al observarlo con temor, por lo que Mika se dio cuenta y me tomo la mano con más fuerza para que me tranquilizara, ya que él no podría hacerme nada. De inmediato el juez le ordenó a Christian que declarara bajo juramento y al igual que Thomas y Richards, él se negó a confesar todo lo referente a Samantha, se negaba rotundamente admitir que él la había matado.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika © (LIBRO 1)¡Lee esta historia GRATIS!