CAPITULO: 38

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GAIL

No voy a negar que me dolió la despedida de David. A pesar de todo lo que hizo, aunque haya sido bajo las influencias de su padre y haberme lastimado, él formo parte de mi vida en algún momento y lo llegue a querer. A fin de cuentas nosotros necesitábamos cerrar este ciclo para poder seguir con nuestras vidas.

—¿Cómo te sientes con lo que acaba de suceder?— inquiere saber Mika quien se incorpora a mi lado derecho de la cama aun de pie y dirijo mi vista hacía él soltando un suspiro y las flores que aun tenía en mi mano las colocó en la mesa que esta a mi lado. Él tenía su mano derecha en su abdomen, aún le dolía la herida.

—La verdad me dolió su despedida, pero por otra parte me siento mucho mejor. Es como si me hubiese quitado un peso de encima.— confieso. —Tanto él como yo, teníamos que terminar con este ciclo y así poder seguir adelante.— agrego por lo que él solo asiente. Pero sé que esta molesto, tiene la manía de arquear la ceja izquierda cuando lo esta, no le agrado para nada ver a David y mucho menos que me allá traído rosas.

Mi madre que aun estaba en la habitación me hizo entrega del almuerzo que había ido a comprar y le entrega otro a Michael, y nos pusimos a comer mientras que ella nos índica que volverá en un rato, ya que bajaría de nuevo al cafetín donde esta la señora Rachael esperándola, por lo cual le agradecemos y finalmente terminamos nuestro almuerzo. A pesa de lo que acababa de suceder teníamos muchas cosas de que conversar aun, no era nada fácil lo que nos había sucedido, no solo que Alex me secuestrara, sino que a causa de eso Mika casi pierde la vida y también perdimos nuestro bebé que era lo que más me dolía en este momento, todo había sido tan repentino e inesperado, solo hace unos días me había enterado que iba a ser madre, a pesar de estar asustada me emocionaba la idea de que dentro de mí estaba creciendo una vida y de pronto de la noche a la mañana me entero que ya no esta.

Ya me había hecho ilusión ver mi vientre creciendo, sentir las primeras pataditas, imaginar si el bebé se parecería a Mika al tener sus ojos verdosos o los tendría café como los míos, si sería un niño o una niña y pensar en las infinidades de nombre que nos gustaría escoger, pero ya nada de eso iba suceder. Por lo menos no ahora, aunque sé que estoy muy joven y que un futuro puedo volver a estar embaraza, nunca voy a poder olvidarme de esto e inevitablemente no puedo evitar soltar unas lágrimas en silencio a la vez que apoyaba mis manos en mi vientre. Michael que se había sentado a mi lado en la cama se dio cuenta de lo que me sucedía, me abrazo apoyando mi cabeza en su hombro derecho y así permanecimos unos minutos, se que también le afectaba. Sin embargo, no dijimos nada, solo permanecimos en un breve silencio hasta que deje de llorar y limpie mis mejillas empapadas.

—Aunque esta sea una etapa difícil en nuestra vida, te prometo que vamos a seguir adelante.— musita dando leve tocadas a mi cabello.

—Quizás si me hubiese quedado en San Francisco, nada de esto hubiera pasado.— me reprocho sintiendo culpa a la vez que me aparto de su hombro y dirijo mi vista hacía él.

—No digas eso.— se apresura a decir observándome fijamente con sus ojos verdosos lo cuales me hacen sentir protegida y por un momento recuerdo el día que nos casamos en el juzgado antes de besarnos por primera vez. —Tú no tienes la culpa nada, ninguno de las dos la tiene. Lamentablemente son cosas que suceden, cosas que nadie espera o se imagina vivir y como lo acabó de decir, te prometo que vamos a seguir adelante, no te voy a volver dejar sola jamás, no voy a permitir que algo malo de suceda de nuevo, porque nunca me lo perdonaría. No sólo has sido mi mejor amiga, sino que también te has convertido en el amor de mi vida, eres la mujer que amo y quiero permanecer para siempre a tu la lado, formar una familia.— declaro dedicándome una sonrisa.

Sentí que mi corazón bombeaba con fuerza de felicidad como si fuera la primera vez que escuchaba esas palabras, no importara cuantas veces lo dijera, siempre causaba ese efecto en mí, porque estaba enamorada. Enamorada como nunca me imagine y lo amaba como nunca llegue amar a alguien. Porque lo amaba con todo mi ser.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika © (LIBRO 1)¡Lee esta historia GRATIS!