Capítulo Cuatro

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Bueno y con esto nos acercamos ya casi al final de esta historia, la próxima semana tendréis el capítulo final, espero lo disfrutéis o que almenos, os haya gustado. Después, quizás... haya una pequeña sorpresa.

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Iba a resolver todo aquello, estaba dispuesta a ello, era suficientemente fuerte y capaz de hacerlo, nada de tonterías. Deje que Adder me llevase unos días fuera para desconectar y coger fuerzas mientras me acababa de recuperar y todo fue de película.

Volvía a ser todo como aquel día en la playa, solos los dos. Sonreí y deje que me tendiera en la arena mientras me besaba, había una hermosa puesta de sol y el colocó nuestras manos entrelazadas al aire frente a lo que quedaba de sol y me miró, apuré mi copa y suspiré. Creo que había bebido demasiado ese día porque me sentía flotar.

__Niki… se que parece una locura pero… cásate conmigo. 

Yo parpadeé medio ahogándome con mi propia saliva.

__No le estoy pidiendo ahora esto a la agente Bliard sino a Niki… no puedo seguir sin ti…

__Adder… yo… - moví la cabeza mareada.

__¿A caso no sientes nada por mí? – besó mi cuello a la vez que sus manos se perdían por mi piel enloqueciéndome.

Jadeé cuando sus dedos se deslizaron entre mis piernas, mi cuerpo ardió al instante y el pulso se me disparó. Cerré los ojos y saboreé cada una de sus caricias y allí mismo me tomo. Cuando entramos a la habitación del hotel aún íbamos abrazados devorándonos a besos y echando tragos de licor, reímos al casi caernos al abrir la puerta y él me puso contra la pared tal y como si fuese a cachearme, sus manos empezaron a ascender por mis piernas separadas, atrapó mi trasero me mordisqueó mi cuello.

__Me vuelves loco Niki… - jadeó entrando de nuevo en mí – Te gusta demasiado convivir con el peligro… eres una buena chica – su voz ronca por el deseo y la pasión me enloquecía, giré la cara buscando sus labios que me abrasaron y acabamos deshaciendo la cama.

Nuestra piel perlada de sudor brillaban bajo la luz de la luna, me eché a reír al terminar y pedimos algo de comer mientras volvíamos a hablar entre caricias salvajes, era como si nunca tuviéramos bastante. Estábamos ebrios de sentir.

Estábamos de nuevo tirados en la revuelta cama cuando volvió a decirlo y acepté no muy consciente de aquello. Al día siguiente sin darme ni cuenta me había convertido en la mujer de Adder Castillo…

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Los días siguientes fueron igual de extraños y confusos, vivía dentro de una vorágine que giraba en espiral devorándome. No dijimos nada a nadie de nuestro matrimonio hasta que todo no se resolviera. Además ni yo misma era capaz de asimilar todo lo que estaba sucediéndome. Estaba en plena misión cuando empecé a sentirme mal, hacía días que me sentía extraña, vomité y mi nuevo compañero muy a mi pesar me llevo al hospital. La noticia fue como una jarra de agua fría.

__Está embarazada Niki – me miraba con expresión grave la doctora – Debería avisar a su superior y cogerse un permiso, no puede seguir con este ritmo. Necesita reposo, están ambos delicados.

__¿Qué? Pero no puede ser… yo no… no… - me llevé las manos a la cabeza aturdida.

__No se preocupe, está en buenas manos – sonrió – Avisaré a Durel.

__¡No! No le diga nada aún por favor, se lo diré yo misma pero por favor no pase el informe aún – la miré desesperada.

Ella suspiró mirándome paciente y al final tras mucho insistir aceptó darme unos días.

Adder estaba en casa cuando llegué pálida como la leche y me miró preocupado desde la cocina.

__¿Ocurré algo cariño, como llegas tan temprano? Ya sabes que si quieres no tienes porque trabajar. ¿Estás bien? Haces mala cara.

__Estoy embarazada – le dije sin más mirando al suelo. Él soltó el cuchillo de golpe y vino hacia mí mirándome con esos enormes ojos…

__Niki… - me abrazó con suavidad apretándome contra él, jamás me había sentido más asustada y perdida como entonces.

No controlaba mi vida desde hacía unos meses y todo iba muy deprisa y yo no podía reaccionar… sólo me dejaba arrastrar por él y encima no sé por qué las palabras de Jack resonaban una y otra vez en mi cabeza, la de todos…

Él me miró con su irresistible sonrisa y los ojos brillantes.

__Pero eso es estupendo.

__Necesito descansar… estoy mareada… - él me cogió en brazos y me dejo en la cama dándome un beso.

__¿Te traigo algo, necesitas algo?

__No… sólo quiero dormir – murmuré haciéndome un ovillo.

Lobo apoyó su morro en la cama con un gimoteo y yo le rasqué la cabeza cansada. Me desperté a media noche, oía alguien hablando en el salón, me levanté despacio y miré el armario entre abierto de Adder, había un papel en el suelo y lo cogí. Las manos me empezaron a temblar cuando lo leí. ¡No podía ser… aquello no podía ser verdad! ¡¿Cómo había sido tan estúpida, tan ingenua?! Había estado ciega desde el principio ¡¿Por qué no pensé?! ¡¿Qué demonios sabía yo de aquel hombre?! ¡¿Por qué no escuché a Jack?! ¡Dios Jack! Todo por mi maldita culpa…

Noche de Calor - Capítulo 1¡Lee esta historia GRATIS!