27. I love...You

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—Por supuesto que creo que vales la pena Gee. Ya te eh dicho muchas veces lo valioso que eres. ¿Por qué lo dices?
—Frank, él dijo que no valía la pena desgastarse por mí. —El pelirrojo bajó la mirada.
—¿Discutieron? —Gerard asintió.
—Creo que todo terminó. O así parece.
—Hey, tranquilo. Estoy seguro que después estarán bien. Han peleado otra veces.
—No creyó en mí Dallon, no quiero a alguien que no pueda confiar en mí. Sé que no es fácil después de lo que hice pero tú lo hiciste.
—Bueno, es que, es diferente. Ya sabes, tú y yo somos amigos. Con Frank eran algo mas, y tú hacías lo que querías sin importarte él. Coqueteabas con chicos en su cara, yo también me sentiría mal en su lugar. Hasta conmigo Gee.
—¿Y te molesta que coquetee contigo?
—Oh vamos Gee, no estamos hablando de eso. —Gerard sonrió.
—¿Aún te gusto?
—¿Por qué quieres saberlo?
—Simple curiosidad.
—Ah, pues..si. Digo si es obvio que si. Pero, bueno. Yo amm, iré a..al club. Porque quiero hablar con alguien para ver si puedo..saber algo de lo que pasó.
—¿Vendrás mas tarde?
—Si Gee.
—Gracias —sonrió y Dallon asintió para después salir.

No quería haber peleado con Gerard de esa forma y menos darle fin a lo que fuera que tuvieran. Él le quería por supuesto que lo hacía pero verlo allí en el hospital por una estúpida sobredosis le había dolido. Quería lo mejor para él era su princesa y solo quería que estuviera bien.
Estaba totalmente distraído mientras caminaba de regreso a su casa después de la escuela cuando sintió que alguien le tomaba del hombro.

—¡Dallon me asustaste! —había saltado levemente en su lugar.
—Lo lamento. ¿Podemos hablar?
—¿Quieres hablar? Pensé que estarías muy ocupado a esta hora consolando a Gerard y ganándote su corazón. Porque después de lo que pasó ayer entre nosotros te dejé el camino libre.
—No tienes porque atacarme si apenas estoy hablándote. Y déjame decirte que creo que eres un idiota sino regresas a disculparte con él. Frank, podría estar allá con él como dices consolándole e intentando ganarme su corazón pero no. Él jamás llegaría a quererme como a ti. Lo cuidé y soy su amigo. Soy bueno con él. Pero tú lo defendiste desde el principio, fuiste su primer beso, el primer chico que no fue un idiota y lo hizo sonrojar. Su primera cita, eres su primer baile y sino hubieras sido tan idiota su primer baile. Te quiere como nunca podría quererme a mí. Y por eso estoy aquí.
—Si soy un idiota, pero no tienes que decirlo tantas veces en un solo párrafo. Es que no sé como regresar a decirle que me equivoqué y que nunca fue mi intención decir lo que dije.
—Solo tienes que regresar a decirle que le crees. Y que sabes quien hizo que tuviera la sobredosis.
—¿De qué hablas?
—Gerard no se drogo esa noche. Fue Nina.
—¿Qué? Dallon ¿Cómo?
—A diferencia de ti, yo si le creí. Regresé al club y hablé con los empleados. Les pregunté quien es el tipo que normalmente vende droga. Y es ilegal pero ellos están de acuerdo. Pero en fin, el asunto es que hable con él y pregunté que si de casualidad le había vendido droga a Gerard y obviamente le mostré una foto. Y me dijo que no, me que Gerard había comprado una sola vez pero que esa noche no. Después fui con el empleado que le llevó la bebida esa noche y me dijo que esa bebida la había enviado una chica con las mismas descripciones que Nina. Le mostré una foto y me confirmó que si fue ella. Y lo peor es que después regresé con el tipo y me dijo que efectivamente había sido esa misma chica la que compró droga esa noche.
—Dallon, ¡Nina pudo haber matado a Gee! ¿Sabes que podría ir a la carcel?
—Solo, por ahora solo ve con él. Y dile lo que descubriste. Arréglate con él.
—Pero tú lo hiciste..
—Y quiero mucho a Gee y sé que te necesita. Así que ve y dile que confías en él y que descubriste esto.
—¿Estás seguro?
—¿Crees que quiero jugar al héroe? Ve.
—Gracias..Dallon. ¿Ya está en su casa cierto?
—Si, ahora tick tack Frank.
—¡Ya voy! —El castaño rodó los ojos y cruzó la calle casi corriendo para ir con Gerard.

Su corazón estaba acelerando y estaba algo agitado cuando llegó corriendo a la puerta de la casa del pelirrojo. Tocó varías veces mientras caminaba de un lado a otro hasta que la madre de este le abrió la puerta. La saludó rápidamente y después de preguntar por Gerard subió a la habitación iba bastante apresurado.
Se quedó parado frente a la puerta unos segundos hasta que por fin toco con suavidad hasta que escuchó la voz del chico dándole autorización para entrar.

—Gee...—susurró e inmediatamente el pelirrojo alzó la vista para verlo.
—¿Qué haces aquí?
—Lo siento. Soy un idiota.
—No tienes que estar conmigo por lástima. Ya perdiste mucho tu tiempo.
—No eres una perdida de tiempo. Yo dije cosas que no debía. Yo soy un idiota ya lo eh dicho. Estoy aquí porque quiero, porque te quiero a ti.
—¡Mentira! Dijiste que no valía la pena desgastarte por mí. No me creíste, no lo hiciste. Y todo es culpa tuya.
—¿Qué? ¿Por qué es mi culpa?
—Porque sino hubieras besado a Nina yo jamás hubiera intentado cambiar. Soy tan inseguro Frank, me molestan tanto. Porque no soy normal, porque me gusta vestirme así. Y luego llegas tú a ser tan lindo y perfecto. Pero luego  la besaste a ella aunque jurabas no recordarlo y yo solo pensé en que realmente te gustaban las chicas así. ¿En qué mundo él chico lindo se queda con un fenómeno cómo yo y no con alguien como Nina? Eh intenté ser igual a ella y luego...luego comenzaron a aceptarme y yo solo quería ser aceptado por una vez...—terminó aquellas palabras quebrándose por completo, llevó las rodillas a su pecho y su rostro lo escondió entre sus brazos.
—Shh princesa...—Entonces Frank caminó hasta la cama y se sentó a su lado. Lo atrajo con cuidado hacia él y le abra con fuerza—. Yo, yo me quedaría contigo en este mundo y en cualquier otro. Debiste decirme cariño, debiste decirme como te hice sentir. Yo te quiero, estoy completamente enamorado de ti. Perdón por todo lo que dije por haber besado a Nina, por no haber estado contigo. Porque en lugar de cuidarte solo me dediqué a criticar lo que hacías. Porque nunca te pregunté cómo estabas. Porque a pesar de que prometí nunca hacerte daño lo hice. Perdóname por todo. Por no creer en ti sobretodo.
—Ya no quier..ro ser así. Y..ya n..no.
—Yo estoy aquí bebé. Estarás bien, estaré contigo, esta vez si voy a cuidarte. Esto es solo un mal rato. Pero estarás bien. Mírame..—le tomó del rostro con delicadeza quitando sus brazos de alrededor de este y obligándolo a verlo—. Te amo..te amo princesa...
—Fr...ank..
—Shh..no..aún no. —Se miraron un par de segundos y después fue Frank quien unió sus labios con los de él. Secando sus lágrimas con sus pulgares siendo totalmente delicado. Todo mejoraría.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!