Parte 1

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No mucha gente escogía el club de pintura, por las más comunes y también rebuscadas razones. Que los materiales eran caros, que el arte no servía para nada, que daba pereza quedarse más tarde en la escuela, que Kim Seokjin estaba allí. Y nadie quería estar donde estuviera Kim Seokjin.

Seokjin no había sido bendecido con atributos que encantaran a la gente. Estaba pasado de peso por un par de kilos, sufría una miopía que le arrebataba el sentido de la visión apenas se quitaba las gafas, sus dedos se habían torcido por un síndrome que además hacía que sus articulaciones dolieran como un demonio, y además tenía un tic nervioso en el que pestañeaba por un segundo completo, arrugando los párpados cada vez que la ansiedad invadía sus circuitos. Y sí, Seokjin siempre estaba ansioso.

A veces, su vida se sentía a cada instante como estar columpiándose en una silla al borde de caer.

~

Seokjin escuchó la puerta de la sala de arte abrirse y le pareció extraño que alguien se acercara allí. La gente que pasaba por fuera a veces miraba curiosa, otros inhalaban con pasión el aroma de los químicos de las pinturas, pero nadie se detenía por mucho rato. Quizás su amigo Namjoon, pero ya lo conocía tanto, que hasta reconocía sus pasos en el corredor y su forma de abrir la puerta, y esta vez definitivamente no era él.

Una cabellera roja encendida se asomó a mirar y Seokjin lo observó por unos segundos sin decir nada. El chico tampoco habló, sólo se detuvo inexpresivo, esperando que algo pasara, así que Seokjin siguió pintando su lienzo. No se iba a molestar dándole la bienvenida a alguien que siempre había sido un idiota.

Kim Taehyung, de segundo año, un creído antipático que gozaba de una ridícula reputación basada en su atractivo físico y en la forma en que rechazaba a la gente. Aunque, a decir verdad, Seokjin nunca lo había comprobado empíricamente. Prefirió no caer en prejuicios, porque de haberlo hecho, se habría mostrado como aquello que más detestaba: la gente juiciosa.

Lo terrible es que Seokjin había estado mirando a Taehyung desde que el chico entró a primer año, mientras Jin iba en segundo. Debía reconocer que le gustaba un poco. Había desarrollado una atracción que jamás confesaría, porque gustar de Taehyung era la cosa más común y corriente en esos días, y Jin prefería mantener su anonimato respecto a quién rompía sus esquemas.

No importaba lo que Taehyung hacía con su apariencia, siempre se veía bien. Pelinegro, castaño, rubio, morado, naranja, corto, largo, liso, despeinado... Jin siempre lo miraba con la ilusión de que, algún día, el otro también pusiera sus ojos en él.

"Hmm... ¿cómo lo hago para inscribirme aquí?"

Y allí estaba, dirigiéndole la palabra a Seokjin, evento imposible dentro del marco de realidad que Jin tenía en su mente. Además, esa forma de asomarse por la puerta y preguntar, con una inseguridad que el mayor jamás vio venir en su vida, fue absolutamente inesperado.

"Sólo tienes que venir, traer materiales... los miércoles y viernes, después de clases"

"¿Qué materiales?"

"Depende lo que quieras hacer... si haces carboncillo, trae carboncillo, si pintas con óleo, trae óleo... eso. Acá hay caballetes, papel, lienzos y lo demás" dijo Seokjin, vagamente. Hablar con Taehyung no era el panorama más cómodo para una tarde de viernes.

"No sé nada, y quiero aprender"

Seokjin no estaba allí para ser maestro de nadie, pero el genuino interés de Taehyung lo convenció.

"Acuarela es barato y no es difícil, podrías comenzar con eso"

"Compraré acuarelas entonces"

Claire de Lune {TaeJin | YoonJin}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora