Capítulo XVII (segunda parte)

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Alex se acercó a ellos una vez los vio entrar, acababa de ver también a Ángel caminando hacia los baños y no le sorprendió la forma en que Jeyko lo buscaba con la mirada, Andrea se sujetaba a su cuerpo como si de esa forma no fuera a alejarse, pero cuando el equipo estuvo completo luego de que los demás se percataron del ingreso a la cancha de Ángel, él la soltó alejándose de ella lo más rápido que pudo, y para cuando Alex se dio cuenta ya estaba del otro lado de la cancha muy lejos de Andrea, muy lejos de Ángel que estático en su lugar no podía al parecer quitar los ojos de encima de Andrea que con un gesto burlón le mostraba el dedo del medio. Alex adivinó el repentino deseo de Ángel por abandonar el lugar, y sin estar dispuesto a soportar una escena otra vez, se acercó a él rápidamente y jalándolo hacia la cancha le advirtió medio en broma medio en serio que si no jugaba le daría una paliza.

Los equipos se dividieron de forma en que Ángel quedó separado de Jeyko y Alex. Durante el encuentro optó por una posición defensiva donde el vecino del piso inmediatamente inferior aguardaba el arco, los otros tres integrantes del equipo estaban dispersos para el ataque; en el equipo contrario Jeyko ocupó la posición de atacante junto a Alex. Una vez empezó el encuentro Ángel se arrepintió por la posición que había adoptado, trataba a toda costa de quitarle el balón, el resto de los miembros de su equipo parecían estar esperando que su disputa se terminara para poder continuar ellos con el juego, pero Jeyko no soltaba el balón ni se lo dejaba quitar, finalmente fue Alex quien aburrido por la disputa que no llevaba a nada alzó a Ángel por la cintura dándole camino libre a Jeyko para anotar el primer gol. Ángel recibió con desgano los reclamos de sus compañeros de equipo y decidido a ganar el partido; recibía a Jeyko con fuerza cada que este se acercaba con el balón recuperándolo rápidamente y dejándolo en manos de sus compañeros, en una de las jugadas de Jeyko, este se acercó lo suficiente al arco, luego de haber recibido el balón por parte de Alex en un pase largo, y sin imaginarlo recibió de lleno el cuerpo de Ángel golpeándolo de costado, la falta se aclamó desde todos los puntos de la cancha. El cuerpo de Jeyko cayó pesado sobre el suelo y sobre el cayó Ángel que rápidamente buscó alejarse, consciente de que su enojo no estaba pasando desapercibido y que de nuevo se comportaba como una novia celosa, pero antes de poder alejarse Jeyko lo tomó por las piernas y las jaló lo suficiente para causar una caída, luego se abalanzó sobre Ángel que boca abajo sobre el suelo no tuvo más que aguantar su peso sobre la espalda. Jeyko se recostó sobre él y le pidió que se calmara que más tarde resolvería todo. Ángel buscó alejarse lo más rápido que pudo; Alex cobró la falta poniendo de nuevo el marcador a favor de ellos, minutos después luego de recibir un golpe del equipo contrario Ángel se retiró del partido, fue a sentarse a las gradas bajo la atenta mirada de sus amigos que temían abandonara el lugar sin dar explicaciones.

Su comportamiento se había vuelto tan predecible para ellos que cualquier movimiento que hiciera ellos parecían conocerlo desde mucho antes, pero él estaba cansado de actuar así. Luego de ir a comprar una botella de agua regresó a las gradas a refrescarse, el partido estaba pronto a terminar, el equipo de Alex luego de su salida había conseguido aumentar a dos tantos su ventaja, ya habían perdido y era parte de su deber completar la apuesta.

Solo un par de minutos después de que se sentara en las gradas Andrea se acercó, trato de no mostrarse disgustado o incómodo por su presencia, ella solo se sentó a su lado sin decir nada, pero su sola presencia le causaba nauseas, por eso haciendo el cuerpo hacia adelante trato de concentrar su mente en los últimos minutos del partido, trato de guiar a su equipo al descuento, más no podía negar que Jeyko era un mago con el balón, la forma en que lo guiaba con sus pies, como lo llevaba de un lado a otro y como recibía los pases vinieran del lugar que vinieran, por eso él siempre terminaba jugando de defensa en el equipo contrario, porque era el único que podía meterse entre él y el balón, estaba ensimismado en su cuerpo, en la forma de sus piernas, en el fluir de sus pies sobre la grama sintética, hasta que sintió el brazo de Andrea posarse sobre su hombro, se giró a mirarla y sus ojos enojados le desconcertaron.

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