Capítulo 49 | Dolor

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Disculpad los errores (si hay), es que no es fácil corregir casi 2000 palabras en la madrugada 😂

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Narra Reese

Sentí asco, por los dos sombras que me estaban sujetando de los brazos para no intentar nada, y por el repugnante ser que estaba delante de mis narices y que no dejaba de sonreír como si todo aquello fuera lo más divertido de su existencia.

Los otros alienígenas que nos rodeaban, se sumaron con otros cinco más, trayendo a dos personas a nuestro círculo de "pura amistad".

Mi corazón dio un vuelco al verles. Al ver a mis amigos, y con mal aspecto además.

Noah, con las mejillas rojas, el cabello totalmente revuelto y lacio, y una marca roja en su cuello. Sus ojos se veían cansados y a la vez furiosos, y cuando me vio, su expresión se transformó a otra diferente, llena de sorpresa, alivio, y enojo a la vez.

April, a su lado, estaba totalmente pálida, con los labios resecos, el pelo despeinado con varios mechones echados por su cara, y el rostro lleno de sudor. No me miró en absoluto, porque se encontraba cabizbaja respirando entrecortadamente.

Dos sombras sujetaban a cada uno vigilando cada movimiento de su parte.

Volví a fijar mi mirada en el cuello de Noah. ¿Qué había ocurrido?¿Por qué ambos estaban así?

—Bueno, Reese, aquí la reunión de mejores amigos para toda la vida—habló Axel haciendo una reverencia— , o para las últimas horas—continuó en un susurro.

—¿Qué vas a hacer?—cuestioné con dureza trasladando mi atención a su persona.

—Mmm...—miró a su hermano, que se encontraba a metros de él, parado y cruzado de brazos, sin apenas mirar a nadie—, hacer las cosas como se tenían que haber hecho desde un principio.

—Por favor, en un idioma que se entienda—comentó Noah resoplando.

Axel se giró encarándole. Sus ojos bajaron hasta su cuello rojizo, y entonces soltó una risa.

—Ni idea de quién te hizo eso, pero cuando le encuentre le daré un abrazo—se burló ganándose unas malas miradas de parte del castaño y de la mía.

—Odio que estés dándole vueltas a todo—gruñí—, ¿¡Qué quieres!?

Axel se acercó tanto a mí, que sentí su aliento sobre mi cara. Noté como Noah escudriñaba con la mirada al sombra, y como April alzaba la cabeza lentamente.

—Te he pedido una sola cosa, y lo repetiré una vez más: me ayudas, o las cosas irán mal—dijo bajando la voz cada vez más.

Apreté mi mandíbula y sellé mis labios formando una fina línea. No aparté mis ojos de los suyos ni un momento, mostrando mi firmeza y seguridad. Quería demostrar a ese egocéntrico que no le temía en absoluto.

INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora