Capítulo 32-Crueldad

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Asher sintió como si el poco aire que le quedaba en los pulmones, después de todos esos sucesos, se lo arrancaran cruelmente con la intención de asfixiarlo. 

¿De verdad su madre acababa de confesar que había matado a su propio marido?¿ A su padre? Siempre supo del carácter controlador e intransigente de  Ivonne pero nunca imaginó que su dureza traspasara los límites de la cordura y la humanidad. 

-¿Qué acabas de decir? - demandó el hijo dolido apretando el agarre sobre el brazo de esa mujer que ya no reconocía como a su madre. 

-Lo asfixié...lo siento tanto hijo mío...tú no tenías por qué saber todo esto... por eso siempre quise que te casaras con una sencilla mujer...una que no te trajera problemas...Anne era tan buena...

-¡Pero no la amaba! Ni ella me amaba a mí, la chantajeaste para que se casara conmigo ... pero por mucho que te duela seguiré amando a Karen el resto de mis días y  no me separaré de ella. Tampoco permitiré que le hagas daño. Ya  no sólo por nosotros sino por honrar a mi padre y a su abuela, dos jóvenes que se amaron y que,¡ tú separaste! Urdiste planes, intrigaste en contra de tus amigos, pero lo peor de todo es que eres una asesina. Mataste a mi propio padre y por poco matas a mi hijo. Te detesto, ¿entiendes? Me repugnas- espetó mirando fijamente a los ojos avejentados de su progenitora -  Puedo entender que te sintieras dolida , puedo entender que tuvieras celos... pero ¡Por Dios! Eso no era amor, era posesión...a quien amas no lo haces sufrir deliberadamente, al contrario, si amas a alguien te sacrificas. Injurias sobre la difunta Georgiana, pero ella se sacrificó en cuanto creyó que perjudicaría a mi padre, renunció al amor para no dañar-lo-se le aguaron los ojos y su mirada se clavó en un punto sobre la nada-  Entré en la habitación de papá, él estaba muy enfermo así que iba a verlo tal y como llevaba haciendo cada tarde des de  la última semana pero me lo encontré asfixiado bajo unos cojines. Corrí para salvarlo, para despertarlo ...pero ya era tarde. Yo sólo era un muchacho y no comprendía muchas cosas. Me dijiste que seguramente había sido algún enemigo de la familia y me convenciste para que no alertara a las autoridades, puesto que si lo hacía verían debilidad en nuestro título , en nuestro poder...me explicaste que como yo era un joven Conde no podía mostrar tal debilitad. Entonces, los rumores de que yo había matado a mi padre sediento de poder ,empezaron a correr como la pólvora Viví siempre mirando hacía todos lados por si ese misterioso enemigo decidía acabar con mi vida también pero resulta que el antagonista eras tú. Fuiste una mala consejera para todos los que te rodeaban porque solo te moviste por tus propios intereses.  Eres egoísta. Eso es lo que eres: egoísta. No te importa hacer daño a los demás mientras te salgas con la tuya.

-¡Basta! Basta! No puedo soportarlo más! Eres mi hijo, mi hijo...lo único que he tenido- gimoteó  tratando de llegar con las manos atadas a la mejilla de su único vástago con la intención de acariciarlo. 

-Aparta tus manos de mí -rechazó el contacto de Ivonne de un manotazo haciendo que ésta cayera al suelo dramáticamente desquiciada. 

-Hijo lo siento, lo siento mucho... por favor perdóname... perdóname, perdóname- repitía completamente fuera de control la asesina del anterior Conde de Derby. 

- Vamos Ivonne...-intentó acercarse Henry con la pretensión de calmar a su inestable hermana.

-¡No te acerques sucio traidor! - vociferó cuando vio que su hermano se acercaba, haciendo que éste detuviera su paso con el gesto compungido- Georgiana lo has conseguido: me lo has robado todo, incluso a mi hijo - clavó una mirada absolutamente desorbitada sobre Karen-  me lo has arrebatado todo: a mi marido, a mi hermano y ahora a mi hijo... todo para ti. Te maldigo, maldigo el día en el que te conocí- escupió hacía ella. 

Karen, en lugar de ofenderse, dirigió una mirada de preocupación y complicidad hacía Asher. Sentía una gran inquina y rabia hacía esa mujer por haber jugado con la vida de su hijo y la suya propia, así como por haber arruinado la felicidad de tantas personas; sin embargo, quedaba patente que se trataba de una persona totalmente enloquecida que no diferenciaba la realidad de la fantasía así como tampoco tenía noción del presente ni del pasado. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!