26. Creéme

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La conmoción era demasiada, el castaño se había apresurado a llega lo más rápido posible a donde Dallon le indicó. Agradeciendo que su madre había tenido que ir con sus abuelos durante toda la semana y regresaría hasta el domingo. Y su padre, había salido a una conferencia en una universidad, el instituto lo había enviado. Por lo tanto no tuvo problema en salir casi corriendo de su casa a esas horas de la noche.
Al llegar al hospital entró apresuradamente a buscar a Dallon hasta que con la mirada dio con él.

—Frank..—mencionó este poniéndose de pie.
—Dallon ¿qué pasó? ¿Cómo está Gee? —su respiración estaba algo agitada por la prisa que había llevado hace rato.
—Él creo que está bien, no lo sé. Sus padres están hablando con los doctores y..diablos no sé. Fue mi culpa..yo estaba ahí y debía cuidarlo..y—Frank le interrumpió poniendo una mano sobre su hombro a lo que Dallon le miró atento.
—No es tu culpa. No eres la niñera de Gerard. Mas bien, él fue afortunado de que estuvieras ahí. No te culpes. Ahora dime. ¿Sus padres están aquí?
—Si, vinieron hace mas o menos una hora. El doctor les dijo que Gerard ya estaba estable. Ellos..ellos están tramitando unos papeles para internar a Gerard en un centro de rehabilitación.
—¿Qué...? Oh...
—Él lo necesita Frank. Creo que es lo mejor. Aunque no creo que Gerard sea adicto.
—Tuvo una sobredosis y tú me dices que no es adicto. Por favor, es lo mejor que pueden hacer. Antes de que sea algo peor.
—Si bueno. Tal vez deberían preguntar que quiere Gerard.
—Es obvio que no querrá ir, es una estupidez preguntar.
—Pero su opinión cuenta también. No tiene discapacidad mental Frank.
—Dallon, basta. ¿Quieres que siga así? ¿Que vaya a fiestas y se alcoholice hasta las uñas? Es por su bien. Y realmente lo que él quiera ahora no importa. Si sigue así será peor. Ya no será una sobredosis la próxima vez.
—Si, tal vez tienes razón. Lo siento yo..—suspiró.
—Está bien.

Las horas siguieron pasando hasta que amaneció, los dos se habían quedado allí toda la noche. Los padres de Gerard hicieron preguntas a ambos acerca del pelirrojo. Llegando a la conclusión de que su hijo sí debía ir a aquel lugar. Dallon se disculpó con ellos por no decir nada o evitar que Gerard hiciera esas cosas sino mas bien acompañarlo. Pero ellos no le culparon.

Cuando la hora de pasar a Gerard llegó sus padres entraron primero por obvias razones. Hablaron con él durante un largo tiempo. El pelirrojo había llorado en brazos de su madre pidiendo perdón por haber hecho todo aquello. Rogando porque no le enviaran a aquel lugar. Pero la decisión era vital para que su pequeño estuviera bien, lo necesitaba y ellos estarían allí para él. El problema era que aquel centro quedaba fuera del estado más específicamente en Los Ángeles. Gerard se negaba a ir repitiendo una y otra vez que no lo volvería hacer. Pero la decisión estaba tomada Gerard no solo tuvo la sobredosis, él también tenía problemas con él alcohol entonces era definitivo hacerlo.
Después de que Donna y Donald salieran de la habitación fue Frank el siguiente en entrar. Gerard estaba ahí en la cama del hospital.
Su piel estaba algo pálida, su cabello rojo estaba revuelto y sus ojos algo rojos por el llanto.
Despacio el castaño se acercó a la camilla, se sentó a su lado hasta que el pelirrojo decidió hablarle.

—Frankie...
—Princesa...—susurró Frank tomándole la mano con delicadeza y acercándose aún mas a él.
—Lo siento, por todo...yo no quise...no quise Frankie...—se rompió en llanto de nuevo. Frank por instinto lo rodeó con sus brazos acercándose mas para dejar su cabeza sobre su pecho. Lo acunó como si de un bebé se tratase dejándolo llorar y mojarle con sus lágrimas.
—Shh...está bien. Estás bien cariño, vas a estar bien verás. Sé que no quisiste, solo no pensaste. Te dejaste llevar por toda la presión de las personas. Y casi te pierdo por eso. Pero estarás bien en el centro lo prometo.
—No quiero ir...Frankie no quiero. Quiero que estés conmigo. No quiero...—seguía llorando y el castaño seguía meciéndolo con suavidad.
—Gee, es por tu bien bebé.
—Pero yo no me drogue, yo no lo hice lo prometo. Créeme, por favor. Yo no lo hice, no consumí drogas, casi nunca lo hago. Lo eh hecho dos veces solamente y no más. Yo no lo hice..—levantó la cabeza para ver al castaño a los ojos, esperando que este le creyera pero solo recibió una negación de su parte.
—Probablemente no lo recuerdas pequeño. Pero si estás aquí es por algo. Gee, necesitas ayuda.
—¡Frank créeme por favor!
—Hey tranquilo. Gerard mírame —le tomó del rostro soltándolo un poco entonces.
—No puedo Gee. Todos estos meses en fiestas, todos estos meses haciendo esas cosas. No puedo creer que no lo hicieras. Bebé es por tu bien.
—¡No! ¿Tú no crees en mí? Frankie no lo haces...—habló dolido mientras dejaba sus lágrimas bajar otra vez.
—Perdón ángel...pero..es que es difícil. Y aunque no lo hubieses hecho. Necesitas ayuda porque no es normal que bebas así.
—Está bien. No me crees, está bien. Gracias por venir a verme Frank.
—Gee...
—¿Aún está Dallon?
—Está afuera..
—Quiero hablar con él. Adiós Frank.
—Gerard no te enojes conmigo...
—No estoy molesto. Pero sino confías en mí entonces tal vez no valga la pena que tengamos lo que sea que tengamos. Quiero hablar con Dallon. Por favor.
—Yo..yo quiero creerte. Pero no puedo hacerle después de todo. Y tal vez tengas razón y no valga la pena desgastarme tanto por alguien que era de colores y de la nada se volvió gris.
—Entonces vete. Sal de la habitación. Llama a Dallon y vete. Si no valgo lo suficiente para desgastarte por mí. Siempre eh sido color gris, el problema es que pensaste en que todo sería color rosa. Pero déjame decirte que si es amor de verdad cuesta. Pero creo que esto no lo es. Ahora, adiós Frank.
—Adiós Gerard. —Le miró una última queriendo arrepentirse de sus palabras pero no lo hizo solo cerró la puerta a sus espaldas y llamó a Dallon.

Cuando el de ojos azules entró a la habitación Gerard estaba secando sus lágrimas. No quería seguir llorando.

—Gee...hola. ¿Cómo estás?
—Mal, triste. Pero supongo que físicamente bien.
—¿Qué pasa Gee? ¿Qué pasó con Frank?
—No cree en mí. Dallon yo no me drogue, no lo hice estoy seguro. Bebí pero no me drogué.
—Pero Gee...
—Por favor créeme. Eres...eres el único que me queda. Por favor...Dallon, lo prometo. —Dallon lo miró a los ojos un momento y en un debate interno con él mismo respondió;
—Bien, te creo. Entonces averiguaremos qué sucedió. Te creo Gerard.
—Gracias —sonrió un poco el pelirrojo para después abrazarlo—. Tal vez..tal vez tú si crees que valgo la pena...


Me disculpo por no actualizar. En serio lo siento 😐 lo haré mas seguido o eso intentaré. Gracias por leer <3

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!