Capitulo 4

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Hace 6 años, ella se subió por primera vez a una montaña rusa.

Hace 6 años, ellas tuvieron su primera pelea.

Bow

Las dos mejores amigas tenían la edad suficiente para ir de campamento. Hoy era viernes, para ser específicos, viernes de excursión. Este viernes, los consejeros iban a llevarlas a Six Flags. Decir que las chicas estaban emocionadas sería poco.

Pero las cosas no estaban yendo como se esperaban.

"¡Vamos nena! Es solo una montaña rusa" se burló el chico de pelo rubio, empujando a la niña más jove.

"Keaton ¿cuál es tu problema?" desafió la niña mayor, dándo un paso adelante de Camila. "Ella está asustada."

"Sí, ¡es una bebé grande!" continuó burlándos. "¡Apuesto a que tienes miedo también! ¿Por qué no te subes?" incitó, dando un paso adelante.

"¡No lo soy!" resopló Lauren, colocándose directamente en frente del niño. Los dos se quedaron frente a frente, mirando el uno al otro antes de que él apartó la mirada de esos penetrantes ojos verdes. La chica skater se volteo y caminó hacia la puerta.

"Lolo, no me dejes" murmuró su amiga.

La niña mayor miró al resto de los chicos riéndose de ellas. Enojada, ella gritó “¡¿Por qué tienes que comportarte como un bebé todo el tiempo?!” y luego pisó fuerte en la plataforma, acomodándose en el primer asiento de la montaña rusa, mientras su amiga la miraba con ojos tristes. Podía ver que las lágrimas empezaban a formarse en los ojos de Camila, su labio inferior temblaba. Voltéo el rostro, evitando su mirada, y se sentó tranquila durante todo el viaje, a pesar de los gritos de emoción y temor a su alrededor.

¿Por qué estaba tratando de impresionarlos? ¿No había dicho que no le gustaban los chicos? Ella no estaba muy segura.

El viaje terminó antes de lo esperado. Siguió al grupo de niños diciéndoles lo impresionante y rápida que era la montaña rusa. Lauren notó a su amiga de mal humor, su felicidad se había ido. Ella suspiró, manteniendo la mirada fija en el suelo.

"Pequeña ¿quieres jugar?" le preguntó a Camila uno de los señores de la feria. Ella levantó su cabeza, su rostro inocente se iluminó de un segundo a otro cuando vio a una jirafa rosada de peluche. Se quedó parada por un largo tiempo, pero al dase cuenta de que los demás seguían caminando, de mala gana salió corriendo, por temor de quedarse atrás.

La chida del beanie corrió rápidamente por delante de uno de los consejeros, susurrando en su oído, antes de ser escoltada a la cabina mientras el restro del grupo continuaba, dirigida por otro miembro del campamento.

La campana sonó y el señor de la feria asintió, impresionada. ¿Quién podría saber que una niña pequeña podía lanzar de esa manera? Para su sorpresa, la niña señaló la jirafa rosada de peluche, y se la entregó con una sonrisa en señal de felicitación. ¿Por qué no escogió la pistola de aire? ¿o la patineta? La jirafa no encajaba con su personalidad, y mucho menos con el beanie verde oscuro que llevaba.

La skater corrió camino de vuelta al grupo, con el consejero cuidándola. Tocó el hombro de la chica con falta de colores pastel, y le entregó el peluche de jirafa, y sus ojos casi se duplicaron en tamaño.

"Lo siento" se disculpó la chica del beanie, sus ojos verdes estaban un poco cristalizados.

"Yo también lo siento" dijo la niña más pequeña, con una mirada suave. 

"¿Por qué lo sientes?" preguntó, sorprendida.

"Yo no soy genial como tú" Camila se sonrojó "Yo soy una bebé."

"No, no lo eres" Lauren la consoló. "Eres mi mejor amiga" sonrió suavemente. "¿Sigues siendo mi mejor amiga?" preguntó vacilante, frotándose la parte posterior del cuello.

"Por supuesto" la niña del beanie sonrió, sosteniéndola en sus brazos. La skater se acercó más, envolviendo sus brazos alrededor de su amiga.

"Bien" sonrió Lauren, dándole un beso rápido a Camila en la frente.

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"¿Cuál es su nombre?" bromeó el chico rubio, Wes, cuando se sentaron en una de las mesas de picnic.

"Puppy" Camila sonrió con orgullo, comiendo un poco de su pizza.

"Ese es un nombre estúpido" él se rió, haciendo que la sonrisa de Camila desapareciera al instante. Entonces, a ella se le quitó el hambre.

"Amigo, retira lo dicho" advirtió Lauren. "Yo creo que es un buen nombre" aseguró, poniendo una mano en el hombro de Camila, antes de sentarse a su lado con sus papas fritas. "¿Quieres un poco?" le ofreció.

"No gracias" Camila negó con la cabeza, evidentemente, aún herida por el comentario de Wes.

La niña mayor suspiró, antes de sonreírle a su amiga. Ella tuvo una idea. Agarró una patata cubierta de ketchup y se la pasó por las mejillas antes de gritar. “¡Ayuda! ¡Estoy sangrando! ¡¡Ahhhh!!” gritó pretendiendo estar herida. Los consejeros del campamento estabas sentados al otro extremo de la mesa, y miraron a Lauren, alertados, antes de darse cuenta de que estaba fingiendo. “¡Camz! ¡Por favor! ¡Ayúdame!” gritó Lauren agarrándose el pecho con una mano, tirando del brazo de la niña menor con la otra. La chica del moño contuvo una sonrisa. La chica del beanie supo que esta era la señal para hacerle cosquillas. 

"¡Loloooo!" gritó. "¡Basta!" se movió, tratando de escapar de las garras de su amiga, cuyos dedos corrían de arriba hacia abajo en su abdomen.

"¡Ahí está la sonrisa que estaba buscando!" dijo Laure, limpiándose el ketchup de la cara. El resto del día fue mucho mejor de lo que empezó.

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Ambas se quedaron en filas con el resto del grupo. Estaban formados en parejas. La niña del beanie sostenía con su mano firmemente a la chica del moño. Dos niños rubios estaban detrás de ellas susurrando comentarios malos, pero Lauren me dio una sonrisa a Camila, animándola a ignorarlos.

Las puertas finalmente se abrieron, cada pareja se subió a un auto chocador.

La chica más alta se dirigió al asiento del conductor, a punto de subir antes que sintió una mano pequeña agarraba su hombro. “Quiero conducir” dijo la chica más joven. Lauren dudó.

"Camz, ¿estás segura?" levantó una ceja.

"Definitivamente" respondió con determinación.

Sacó la lengua y la apretó entre sus labios, entrecerrando los ojos mientras conducía a toda velocidad, golpeando el coche de los chicos. Estaba decidida y era despiadada. Solo tenía un objetivo, y era chocarlos tantas veces pudiera durante los próximos tres minutos.

"No pensé que sabías conducir" rió Lauren cuando Camila paró el auto. Los dos rubios se acercaron a ellas sorprendemente.

"Ya sabes, eres genial Camila" reconoció el chico mayor.

"Oye, ¿quiere subirse al Monstruo?" sugirió la niña pequeña, ganándose miradas sorprendidas a su alrededor.

"¿Estás segura?" le preguntó Lauren.

"Sin duda" asintió con determinación nuevamente.

Apretando la mano de Camila alentadoramente, Lauren la llevó a la misma montaña rusa en la que se había subido hace un rato atrás con los otros chicos.

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La skater se acostó, agotada, antes de mirar por la venta para ver a su mejor amiga metiéndo a su jirafa de peluche en la cama junto a ella, besándolo suavemente en la cabeza. Riéndose, agarró la linterna de su escritorio, la prendió y apagó en dirección de la habitación de la niña menor. Camila levantó la vista hacia el brillo intermitente en sus paredes rosadas anes de que desapareciera, para reaparecer a los pocos segundos sosteniendo un woki-toki en sus labios.

"Hola Lolo" dijo, saludándo a la chica de la habitación del frente.

"Hola" respondió, sentada con sus piernas cruzadas sobre la cama, aún frente a su ventana.

"¿Qué pasa?" preguntó la niña mejor.

"¿Te divertiste hoy?" preguntó la niña mayor.

"¡Sí!" asintió con la cabeza, tomando su moño para quitarlo de su cabeza antes de ir a dormir.

"Estoy muy feliz de que te hayas subido al Monstruo conmigo" continuó Lauren, mirando a su amiga escabullendose en su cama.

"Yo también" sonrió "Bueno, estoy lista para dormir.

"Okay, buenas noches" se despidió.

"Buenas noches Lolo" Camila le lanzó un beso, apagándo la luz de su habitación. 

"¿Te veo mañana?" murmuró Camila adormilada.

"Por supuesto" prometió la chica mayor.

"¿En la casa del árbol?" preguntó con pereza.

"En la casa del árbol" confirmó su amiga.

Bows and Beanies - Camren (Traduccion)¡Lee esta historia GRATIS!