Capítulo 29- La pantera

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¡Si no has leído el capítulo 28, tira atrás! Voy a dejar este capítulo en publico por un tiempo para aquellas personas que tienen problemas en ubicarse con los privados. Tirad atráaas!!! Privados des del 25.2!!! Las que teneis problemas mandadme privadooos

Quiero hacer especial mención a @Leidysade porqué ayer fue su cumpleaños! Un beso hermosa.


A Karen se le empezó a henchir la vena yugular al mismo tiempo que todos los músculos de su cuerpo se tensaron, no podía comprender como había podido ser tan estúpida como para permitir tal incidente. Estaba segura que se trataba de un secuestro, conocía muy bien a Liza y  ella jamás se alejaría de su familia por su propia voluntad, ni si quiera dentro de una misma casa. 

Su madre había hecho de ella una víctima por mucho tiempo hasta ese día en el que se prometió no volver a dejarse intimidar por nada ni nadie . Sin embargo, había fallado. Se había dejado llevar por la felicidad del momento, por la tranquilidad del hogar y la seguridad que Asher le ofrecía; y ahora, estaba pagando las consecuencias. Alguien quería pasar por encima de ella pero no se lo permitiría. 

Quien fuera que fuese el bandido que se hubiera atrevido a cometer semejante desfachatez, la había sorprendido desarmada mas no sería por mucho tiempo.Corrió todo lo rápido que pudo hacía el  desván en el  que estaban acumuladas todas sus pertenencias, aún por organizar, y empezó rebuscar entre ellas su arco y sus flechas. Una vez tuvo en su poder a su arma predilecta corrió hacia la alcoba y sacó de un pequeño cajón aterciopelado su pistola. 

De nuevo volvía a ser esa joven siempre a la defensiva y alerta, por eso en cuanto escuchó unos pasos tras de ella no dudó en girarse con su arma cargada apuntando directamente hacía el pecho del intruso. 

-¡Uo, uo!- se apresuró Robert a alzar las manos en señal de rendición ante su cuñada mientras Rodrick inspeccionaba el lugar .

-Robert, eres tú - bajó el arma aliviada.

-Hemos venido a buscarte, un lacayo nos ha informado de que Asher ordena que te quedes en el salón junto a tus hermanas mientras él busca en los alrededores junto a Edwin - explicó el marido de Bethy - Nosotros - continuó señalando a la montaña que lo acompañaba y a él mismo - vigilaremos la propiedad, no tienes por qué preocuparte, te acompañaremos con el resto de las damas- el problema era que Robert no había tenido muchas ocasiones de tratar con la hermana de su esposa y aunque sabía de su carácter fuerte jamás lo había vivido en persona . Sin embargo, sin necesidad de habar mucho más, rápidamente entendió que esa joven que tenía delante poco o nada tenía que ver con su amada Bethy. Los ojos negros de su cuñada brillaron tempestivamente como si fueran dos balas a punto de explosionar en su dirección y lejos de amedrantarse ante él o ante la orden de su marido, parecía saborear con alevosía un mandato que pensaba desgarrar con sus afiladas zarpas. 

-Creo que has entendido perfectamente que no voy a volver "junto a las damas",  sino que voy a salir por esa puerta- señaló la salida de la recámara- y voy a remover cada milímetro de esta casa hasta encontrar a mi hermana y a mi hijo - convino Karen, la cual había leído en los ojos del Marqués de Salisbury la comprensión de un hecho que no podría remediar. 

-Está bien, entonces iremos juntos- sentenció el medio escocés que no permitiría que su hermana política fuera sola. 

Con esta rara conjugación de los astros, iban Robert, Rodrick y Karen estancia por estancia interrogando a todos y cada uno de los sirvientes que se mostraron tan preocupados por el heredero del Condado como ellos. 

-Siento que estamos perdiendo el tiempo- refunfuñó Karen- seguramente el vil rastrero que haya secuestrado a mi hijo ya esté lejos de aquí, ¿por qué quedarse en la misma propiedad que nosotros? 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!