Capítulo 12

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Capítulo 12: Desenfado

Lucy se queda mirándonos durante un instante con un semblante indescifrable, mientras que a mi se me revuelven las tripas; ¿tenía que entrar justo ahora? y, ¿tenía que ser precisamente Lucy?

—Hola, Daniel —saluda Lucy y Daniel levanta la mano como respuesta. —Venía para decirte que al final no ha hecho falta que yo fuera al viaje, y que ha terminado llendo Jack en mi lugar para ayudar a mi madre —dice mirándome, con un tono tan robótico como su expresión.

—Vale —respondo rn voz baja como puedo.

Lucy cierra la puerta cuidadosamente y Daniel y yo volvemos a quedarnos solos. Los ojos de Daniel me miran con preocupación, seguramente pensando en si va a ser malo para mí que mi "hermanastra" nos haya visto.

—Lo siento, de verdad —se disculpa al instante y apoya su mano en mi hombro. —¿Esto te va a ocasionar problemas? —se preocupa.

—No, tranquilo —digo con una falsa sonrisa para que no se sienta mal.

Nos quedamos callados durante un par de minutos.

—¿No vas a preguntarme por qué te he besado? —interrumpe el silencio.

—¿Por qué me has besado? —pregunto repitiendo sus palabras.

Pero, de alguna forma, creo que sé por qué me ha besado. Creo que he podido entender su sentimiento.

—No tengo ni idea —suelta y los dos nos echamos a reír.

Me impresiona que después de esa situación tan incómoda por la que hemos pasado, sigamos estando así. Ojalá pudiera ser igual con Lucy. Pero supongo que después de que ella haya presenciado mi beso con Daniel nuestra relación será aún más complicada.

—¿Va a cambiar algo entre nosotros? —me atrevo a preguntar con preocupación.

Daniem se acerca unos centímetros más a mí, y su mano se posa sobre su mejilla de forma tierna mientras me sonríe.

—No —asegura. —Nada cambiará a no ser aue tú busques cambiarlo; yo seré el mismo.

Esas palabras me ayudan, me reconfortan. Son justo esas palabras las que necesito que salgan de los labios de Lucy.

—Creo que he de irme —dice levantándose. —Hasta otra, guapa —se despide y me ayuda a levantarme.

—Hasta otra, guapo —digo divertida y se despide de mí con un beso en mi mejilla.

Me guiña un ojo y sale de mi habitación. No me apetece salir de mi habitación y acompañarle hasta la puerta principal, pero supongo que sabrá llegar solito.

Cierro la puerta de mi habitación, me despojo de toda mi ropa excepto de mis bragas blancas y me pongo un camisón corto de verano para dormir. Finalmente, apago la luz y me echo a dormir sin volver a pensar en cómo será la reacción de Lucy la próxima vez que hable con ella.

Siento que he hecho algo mal.

(...)

Al día siguiente me levanto a las diez y media de la mañana. Bajo a desayunar, me visto, doy un pequeño paseo por la zona, vuelvo para comer y paso la tarde aburrida metida en mi habitación. ¿A qué se debe mi aburrimiento? A que no he visto a nadie conocido en todo el día; Lucy no da señales de vida, mi padre y Cassandra no me han mandado ni un mensaje y Daniel me ha mandado un mensaje diciendo que hoy se iba de excursión familiar.

Pero creo que mi malestar no se debe en sí a mi aburrimiento, sino a ese horrible y constante sentimiento que me provoca el no saber nada de Lucy con todo lo que pasó anoche. Son las siete y cuarto de la tarde y ya extraño su voz, ya echo de menos que me ataque con sus perversiones para luego acabar discutiendo. Echo de menos lo que me hacía sentir, e insisto en que solo han sido unas horas sin ella. Espero que no esté enfadada conmigo.

Finalmente, opto por llamarla. No aguanto más.

Tomo mi teléfono y empieza a dar señal.

—¿Quién? —pregunta una voz masculina a través del teléfono.

Otra vez ese mal sentimiento se apodera de mí.

¿Está Lucy? pregunto bastante borde.

Ahora mismo está indispuesta, ¡llama más tarde! —dice con tono burlón.

Por favor, que no cuelgue.

¡Espera! ¿Podrías darme la dirección en la que se encuentra? —digo rápido, con temos a que me cuelgue.

Hmm, no debería... —dice meloso. —Pero como tienes una voz de niña buena, te voy a dar la dirección con la condición de que vengas a verme cuando vengas.

Sí, sí; ¿la dirección? pregunto intentando deshacerme de él.

El hombre este me da una dirección, que obviamente no conozco, pero cogeré un taxi. Ha insistido en que, cuando llegue allí, pregunte por él, que resulta que se llama Luke; pero no voy a hacerlo. En cuanto vea a Lucy intentaré traerla a casa para que podamos hablar.

Voy a mi habitación, me pongo una blusa blanca y una falda suelta de verano negra; tomo un bolso con mi teléfono, dinero y las llaves y salgo de casa.

Llamo a un taxi y le digo que me lleve a la dirección que Luke me ha dado anteriormente y, en aproximadamente veinte minutos de viaje, el taxi frena frente a una casa de madera que aparentemente está algo descuidada y vieja.

Pago y bajo del taxi. Me encamino hacia la casa y me intimida la oscuridad a mi alrededor. Se escucha un ruido desde adentro, pero todo está demasiado desierto aquí afuera; no hay ni un alma.

Toco la puerta, pero no hay respuesta. Ahora el ruido lo escucho más fuerte, y puedo distinguir que es una música muy fuerte la que suena ahí dentro. Vuelvo a llamar a la puerta, pero como nadie responde, decido intentar entrar por mi cuenta; funciona.

La puerta está abierta, y una vez que veo el interior, no puedo evitar sentir un mareo de inmediato. Las luces turquesas me ciegan, el humo me hace toser y el tremendo peste a alcohol me provocan una desagradable sensación.

Tengo que encontrar a Lucy. Tengo que encontrarla, salir de aquí lo antes posible, preguntarle qué hacia Luke con su móvil y por qué no me ha dicho nada de que iba a estar fuera todo el día; y encima en este lugar.

Camino entre humo, luces y borrachos con un único objetivo. Pero no la veo por ningún lado. Pregunto a varias personas, pero nadie parece estar en estado de mantener una conversación.

Decido subir al piso de arriba, y opto por abrir todas las habitaciones hasta encontrarla; aunque también cabe la posibilidad de que ya se haya ido, pero no voy a irme sin mirar en todas las partes.

Abro la primera puerta; gran error. Me encuentro a un hombre y a una mujer dándose el lote. Cierro rápido la puerta disculpandome.

Abro la segunda, y tan solo me encuentro a una chica durmiendo sobre la cama, pero no es Lucy.

Abro la tercera puerta de la derecha, pero no hay nadie.

Es entonces cuando empiezo a escuchar unos familiares ruidos en la puerta del medio de la izquierda.

Esa voz...

Corro hacia allí y abro la puerta sin pensar, cometiendo uno de mis más graves errores que he tenido durante mis años de vida.

Lucy está desnuda sobre un hombre, de espaldas a mí. Sus caderas se mueven hacia delante y hacia atrás a un ritmo acelerado mientras varios gemidos se mezclan entre ellos.

Mis lágrimas brotan. Pero ahora mismo siento algo mucho más intenso que el dolor, mucho más fuerte; enfado.

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