Capítulo 6

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—Entonces... ¿eres un ángel? —preguntó Alice, paseándose de un lado a otro alrededor de la sala. Era la tercera vez que lo preguntaba, y entendía que fuera algo loco y difícil de creer. Ni siquiera yo lo habría hecho a la primera, pero estaba realmente estresándome. Sin embargo, debía agradecer el hecho de que no se hubiera puesto toda maniática al saber la verdad. Otra persona probablemente habría salido corriendo despavorida con solo haber visto al Daín en el jardín de su casa.

Suspiré, ya bastante agotada por la conversación. Eran las tres de la mañana, no había dormida nada y Drake seguía aquí.

Sí, habíamos desobedecido la orden del señor A, pero todo era culpa de su hija. Se negaba a dormir sin saberlo todo.

—Sí, Alice. Eso soy —repetí por enésima vez—. Aunque, todavía no sé cómo funciona todo eso de ser ángel ahora. Hace dos meses no tenía idea de que todavía lo era —agregué.

Detuvo su caminar y me miró.

—¿No sabías?

Negué con la cabeza.

—¿Cómo que no sabías? Dijiste que siempre has sabido de tu descendencia.

—Sí —concordé—. Pero no tenía idea de que seguía teniendo vestigios de mi pasado. Pensé que solo era una humana con atormentados recuerdos.

—Y pensabas que Damian te había matado.

Miré de reojo a Drake que pareció ponerse tenso a mi lado. A diferencia de mi amiga, nosotros estábamos cómodos en el sofá de la sala.

—Sí, eso creí —respondí, parpadeando hacia ella.

—Y si no fue él... ¿quién lo hizo entonces?

Inhalé. Ni siquiera yo lo sabía realmente. Estaba el hecho de que Damian había dicho que había sido mi padre el causante de mi muerte, y agregado a eso el verdadero por qué Damian se negaba a pedirme perdón, pero ¿por qué mentirme después relatándome una historia donde explicaba por qué me había asesinado si solo eran mentiras? ¿Qué ganaba ocultándome más la verdad? ¿Qué ganaba cubriendo a mi padre?

—¿Brooke?

Sacudí mis pensamientos tratando de ordenarlos, pero solo se volvieron un revoltijo en mi cabeza.

—Es... es difícil de creer —dije por fin.

—¿Qué puede ser más difícil de creer que tener a un demonio y un ángel frente a mí, y que un zombi haya sido asesinado en mi cocina? —averiguó con una sonrisa suspicaz.

—Créeme, hay cosas peores que esas —aseguré con seriedad.

La sonrisa desapareció de su rostro.

—Bueno, prometo que podré con eso.

Por alguna extraña razón sentía que si lo decía en voz alta no podría dejar de pensar en ello durante un tiempo, pero pensé en Alice y en que ahora que tenía la oportunidad no podía dejar escapar ningún detalle. Debía decírselo todo.

Tomando un aliento, me preparé. No solo Alice me miraba, también Drake lo hacía y eso me hizo sentirme frágil de alguna forma.

—Fue mi padre —solté, y no pude obviar el rencor que acompañó mi voz en ese momento, ni mucho menos el sentimiento de dolor y traición instalándose en mi pecho.

Las cejas de Alice llegaron al nacimiento de su cabello, y su boca hizo una pequeña e irregular 'O'. Por unos instantes no dijo nada. Nadie lo hizo en realidad, y eso solo hizo que el dolor en mi corazón fuera en aumento.

—¿F-Frederick? —preguntó, Alice desconcertada.

Di un respingo.

—¿Qué? No. Él no. Mi padre, el verdadero... —el tono de mi voz fue en picada. ¿Realmente era mi padre? Con todas las mentiras que me habían dicho ya ni siquiera sabía si era hija de los Reyes de la Suprema Orden del Cielo. Al paso que íbamos terminaría descubriendo que Falcón era mi verdadero progenitor.

Caelum ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora