Capítulo 5

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Huir de la policía no era como lo pintaban en las series o películas. Pensé que estaría corriendo buscando el primer lugar que se me facilitara para escabullirme o iniciando una persecución en coche. Sin embargo, nada de eso pasó. Ni siquiera estaba segura de para qué me buscaban. ¿Hacerme preguntas? ¿Llevarme a una sesión? ¿Qué había hecho para merecer esta vida?

Nos detuvimos frente a la puerta de la casa de Alice. No tenía idea de por qué Damian había decido venir aquí, pero no estaba entre mis opciones cuestionarle durante el camino.

Por lo menos no más de diez veces.

—¿Por qué no fuimos a tu casa? —repetí por enésima vez antes de tocar la puerta.

—Ya te dije...

—No —le corté—. Me dijiste que no era seguro. A estas alturas sabes que eso no es una respuesta.

Damian me miró unos segundos y por fin soltó un suspiro.

—Esa reportera... la viste, ¿verdad? —Asentí con la cabeza sin tener idea de qué tenía que ver la rubia con mi pregunta—. No es humana —dijo—. Ni siquiera sabía que había subido a la superficie.

Fruncí el ceño, desconcertada por sus palabras.

—¿Qué tiene que ver con que no podamos escondernos en tu casa? Es solo una reporte...

—Es mi madre —me interrumpió, con la mirada perdida en una de las casas de enfrente.

Separé mis labios, estupefacta. Oh, guao. Eso no me lo esperaba.

—¿T-tu madre? —titubeé y Damian asintió tajantemente—. ¿Tu madre, madre? ¿La que te dio a luz?

—Sí, Brooke. Ese es el concepto de madre, gracias por recordármelo.

—¿De nada?

—Bien. ¿Otra pregunta?

Tenía muchas, pero por alguna razón no fui capaz de formular ninguna. Negué con la cabeza.

—Entonces ya puedes tocar. —Señaló la puerta.

—Espera —dije recordando—. Todavía no entiendo que tiene que ver tu madre con escondernos en casa de Alice.

—Yo no me esconderé, tú te esconderás. Es mi madre, Brooke. Puede rastrearme. Sabe que estás conmigo. Al no encontrarte en casa el primer lugar en el que buscará será en la mía. No puedo llevarte allí.

—¿Adónde irás? —pregunté. Solo había sido capaz de procesar esa parte de la información. Yo no me esconderé, tú te esconderás.

—Sé cuidarme solo —dijo.

—¿Esa es acaso una respuesta lógica?

—Para mí lo es.

Negué rápidamente.

—No, no me vas a dejar sola de nuevo. Dijiste que me ibas a proteger, que...

—Lo haré —murmuró, interrumpiéndome. Su mirada se volvió suave, sus ojos se confundían con la oscuridad de la noche.

—¿Podrías quedarte esta noche, por lo menos? —susurré, sin aparta la vista de él, en un gesto desesperado porque accediera.

La verdad era que a pesar de sacarme de mis casillas no quería quedarme sola. Estaría con Alice, pero no era el tipo de compañía que necesitaba ahora mismo. Y hacía casi dos meses que no lo veía, ¿quién me aseguraba que si se iba no lo volvería a ver?

—Vendré a buscarte apenas salga el sol, lo prometo —me dijo, cambiando su peso a su pierna derecha—. Necesito buscar unas cosas.

Junté mis cejas.

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