CAPITULO: 35

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HANNAH

Después de despedirme de la morena y quedar de vernos el día siguiente en San Francisco, finalmente decido visitar a mi madre un rato y de allí me iría directamente al aeropuerto. Una vez ahí hago el tramite correspondiente, subo al avión y tiempo después estoy pisando tierra firme, como aun era temprano, para ser exactos las ocho de la noche, decido tomar un taxi a la casa de Derian y durante el recorrido decido llamar a Gail, para saber como le fue con Mika, pero no contesta.

De seguro están celebrando.

Guardo mi celular de nuevo y en cuanto estaciono en la casa, le pago al taxista y bajo del auto. Ya frente a la casa me apresuro a tocar el timbre y solo en cuestión de segundos me habré la señora de servicio de unos cincuenta años más o menos.

—Buenas noches señorita Hannah, pase adelante.— me saluda.

—Buenas noches.— respondo igual al mismo tiempo ingreso a la casa.

—Supongo que viene a buscar al joven Derian.— dice a lo que yo asiento. —Pero él no se encuentra. De igual manera puede esperarlo.— añade y finalmente abandona el lugar, yo sigo el camino hasta la sala, me siento en el sofá y de nuevo busco mi celular para llamarlo.

—Amor. ¿Dónde estás?— me apresuró hablar antes de que el diga algo. —Llegue hace solo unos minutos a San Francisco y quise venir a verte a tu casa, pero me informaron que no estas.— culmino.

—Hola mi amor.— contesta. —Es que tenía una reunión importante de trabajo en la tarde con Michael y en cuanto terminamos, venimos a su departamento...

—¿Estás dónde Michael?— inquiero saber interrumpiéndolo.

—Si. ¿Por qué? — pregunta de vuelta.

—¿Gail está ahí?— me apresuró a preguntar.

—¿Por qué lo estaría? ¿Ella no está en Miami?— responde con otra pregunta y de pronto una alarma se enciende en mí.

—¿Gail no está?— pregunto de vuelta.

—No.— niega y es inevitable no sentirme preocupada.

Algo no esta bien.

—Hannah. ¿Qué sucede?— inquiere saber.

—Eh... Yo... Espérame ahí, que ya voy para allá.— finalizo a la vez que cuelgo la llamada y me apresuro a pedir un taxi. Solo en minutos llega y como rayo salgo de ahí, subo al vehículo y de inmediato le indicó la dirección, mientras que intento llamar de nuevo a Gail. Pero no contesta, intento una y otra vez, pero nada.

Algo no esta bien, ya a esta hora es para que estuviera aquí.

—¿Señorita es aquí?— me llama el taxista sacándome de mis pensamientos, al notar donde estoy me doy cuenta que he llegado.

—Si. Si. Es aquí.— me apresuro a pagarle a la vez que bajo del taxi. —Gracias.— le agradezco y sin demora me adentro en el edificios subiendo por el ascensor hasta que llego al departamento de Mika.

MIKA

Minutos antes...

Me encontraba en mi departamento luego de pasar la tarde en una reunión de trabajo junto a Derian y otros ejecutivos para concretar algunos contratos para las próximas campañas publicitarias. Así que después decidimos pasar un rato aquí viendo un partido de fútbol, a pesar de ser jefe y empleado, nos hemos hecho amigos y más que nuestras novias también lo son desde hace mucho tiempo. De pronto el sonido de un celular capta mis oídos y me doy cuenta que se trata que es el de Derian que sin demora atender.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!