cuatro;

776 114 68

Entró a su casa haciendo el mínimo ruido posible. La noche ya se había cerrado sobre ellos y, aunque Shinsou le volvió a ofrecer su casa para dormir antes de que ella bajara del coche, Jirou decidió volver a aquel piso de locos que llamaba hogar. Quería haber solucionado todo el tema aquel día, pero era tan tarde que sus compañeros de piso estaban ya durmiendo.

Mas no solo ellos estaban allí.

La chica pudo ver que había dos pares de zapatos más en la entrada, haciéndole saber que ambas chicas habían decidido quedarse ahí un día más.

Caminó de puntillas hasta su habitación, teniendo la mayor de las suertes ya que habían cerrados sus puertas y la luz del pasillo no haría que los cuatro pudieran desvelarse.

Al encender las luces de su habitación, vio una bolsa cerrada y un sobre sobre la cama donde ponía su nombre con una caligrafía absolutamente hermosa.

Cerró la puerta tras ella y se sentó en la cama al lado de la bolsa, observándola antes de abrir primero el sobre.

"Sentimos todas las molestias causadas ayer. Tienes el derecho de considerarnos los peores amigos del universo.

Esto es un detalle por las molestias. Solo esperamos que te guste.

Espero que algún día puedas perdonarnos:

Kirishima, Ashido, Camie y Bakugou."

Esbozó una sonrisa cerrada. Tal vez aquella pequeña idea había sido obra de Camie, puede que de Kirishima, pero nunca de Bakugou, ella sabía que él no era nada detallista, mas esa vez se equivocó. Fue este bajo una pequeña sugerencia de su pareja el que hizo que todos se movieran dirección a aquel centro comercial.

Dejó la nota a un lado junto al sobre y sacó de aquella bolsa una pequeña caja con Kit-Kat de sabores y un vestido simple, de tirantes finos con un cosido bajo el pecho que dejaba apreciar una caída de la misma tela hasta mitad de sus muslos. Se puso de pie solo para mirarse en el espejo con el puesto por encima. Era de color rojo, un color tan llamativo que ella no se lo pondría. Solo imaginarse con el puesto le daba vergüenza. Agradecía mucho el gesto, pero no sabía cuando llevar aquello. Sentía que llamaría la atención y ella solo quería pasar desapercibida.

Apartó las cosas de encima del colchón, dejándolas sobre la silla, y se cambió antes de tirarse sobre su mullida cama. Parecía una tontería, pero había echado de menos aquel colchón viejo que ya tenía su forma marcada. Se prometió no abandonarlo en los próximos días, dándole todo el amor posible a base de horas de sueño.

Decidió, antes de ofrecerse a los brazos de Morfeo, mirar el móvil y, por lo menos, dejar en leído los mensajes del chat en común, ya que en ese día tan ajetreado le había sido imposible mirarlos.

Además de aquellos habituales mensajes, un miembro del grupo le había preguntado sobre el modelo de su guitarra, Shinsou le había escrito para saber si Bakugou le había arrancado la cabeza y su nuevo amigo, Kaminari, le había preguntado sobre aquel secuestro repentino.

Contestó a la persona del chat, a Shinsou con un "sigo viva" y se centró en en los mensajes de su nuevo amigo, el cuál estaba misteriosamente en línea a esas horas.

» ¿Jirou? ¿Estás bien?

» Eran tus compañeros de clase, ¿no?

» O tus compañeros de piso.

» Sea lo que sea, espero que no te hayan vendido a trozos.

Jirou soltó un suspiro, bajando y subiendo los mensajes de aquel chat. Le llamaba demasiado la atención que aquel chico se preocupara tanto cuando no llevaban hablado absolutamente nada. Debería tener alguna faceta de niño super protector, lo que le llevaba a creer que era demasiado bueno para el universo y que seguro se habría llevado más de un golpe por aquello.

Conectados; KamijirouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora