CAPITULO: 34

690 111 13

MIKA

Dos meses después...

Habían transcurrido dos meses desde la última vez que Gail y yo nos vimos, por cuestiones de trabajo ninguno de los dos a podido viajar para vernos. La extrañaba más que nunca. En la empresa cada día crecía más el trabajo, entre tantas campañas publicitarias, no nos daba abasto para descansar, por lo que teníamos que trabajar los fines de semanas, por otra parte Gail estaba muy ocupada con sus estudios y con su nuevo trabajo, a pesar de que Derian le había ofrecido trabajar en el café, ella acepto un pequeño contrato en una agencia de fiesta como fotógrafa, eso le agradaba más que estar sirviendo pedidos de una mesa a otra, su vida era la fotografía y este trabajo le daba la oportunidad, por lo que todos los fines de semana tenía que asistir a un evento diferente. Así que era imposible vernos por ahora, yo solo contaba los días, a que este último mes terminara y finalmente ella se mudara a San Francisco. Nuestro único medio era comunicarnos por vídeo llamadas, como ahora. Era jueves por la noche y teníamos más de una hora conversado.

—En serio, te vez terrible.— bromeo.

—Ya, no te burles, que me siento pésima.— réplica.

—Bueno, esta bien.— le digo. —Pero prométeme que mañana iras al médico.— agrego un poco preocupado.

—No te preocupes, de seguro fue el almuerzo que me hizo mal.— dice.

—¿Qué fue lo que comiste?— le preguntó curioso.

—Bueno...— comienza a divagar y se queda un poco pensativa. —Dos hamburguesas, papas fritas, un batido de fresa...

—¿Ves por qué te pasan las cosas? No sé como es que te cabe tanta comida.— la interrumpo negando con la cabeza.

—Y eso que no nombre la tarta de almendras que me comí en el café después y un helado de doble porción de vainilla.— añade y yo niego incrédulo.

—Es que definitivamente eres única.— chasqueo.

—Es que tenía hambre.— se excusa.

—Pero ya vez, a pasado toda la tarde vomitando. Eso no es sano.— implora.

—De verdad, no lo vuelvo hacer.— declara.

—Siempre dices eso y terminas comiendo más de la cuenta.— contra digo. —En serio, ve al médico.— insisto.

—Ya te dije que eso se me va a pasar y no te preocupes, en pocas horas llega Hannah, aprovecho que mañana no tendrá clases, pasara aquí el fin de semana, así que no estaré sola, en tal caso de que no mejore.— dice.

No cabe duda que es terca.

—Será mejor que descanses.— sugiero. —Mañana yo vuelvo a comunicarme contigo para saber como sigues.— añado.

—Ya esto no me esta gustando, quiero verte y no través de una pantalla.— declara haciendo un puchero.

—Créeme yo lo quiero más. Veré que posibilidades tengo de ir a visitarte cuanto antes ¿Si?— le digo.

—Eso espero. Buenas noches Michael.— dice.

—Buenas noches Gail. No olvides que te amo y por ti estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario.— declaro.

—Jamás lo olvidare porque yo te amo mucho más, de aquí a «Wakanda.»— dice con un tono burlo y no puedo evitar reír.

—Pero «Wakanda» no es tan lejos.— fungi molestia.

—Ya he dije. De aquí a «Wakanda, Pantera Negra.»— sentencia y finalmente terminamos la vídeo llamada, como todos los días.

• • • • • •

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!