— No, les pedí que nos dejaran a solas —se sentó a mi lado.

— Bien —asentí levemente con la cabeza.

— ¿Cómo estás? —preguntó con un tono preocupado.

— Bien, ¿tú? —me recosté en el sofá para ponerme cómoda.

— Bien desde que supe que habías vuelto —sonrió, poniendo su mano sobre la mía.

Apreté mi mandíbula al escuchar sus palabras, y cuando apoyó su mano sobre la mía. Esto era difícil, y aun no había empezado.

— Quiero saber que pasó —dijo unos segundos después.

— Es complicado, Camila —miré fijamente sus ojos.

— Entiendo. Si no quieres hablar aun de ello, no me importa esperar —le dio un apretón a mi mano.

— No es eso. Me refiero a que es difícil de explicar. Incluso no te lo esperas —respiré hondo, haciendo que ella frunciera el ceño.

— Tómate tu tiempo —dijo mirándome con dulzura.

Sentía que no iba a poder hacerlo. No quería hacerle daño. Ella era maravillosa. No podía mentirle. Pero no tenía otra opción si quería mantenerla a salvo.

— Sé que todos pensabais que Miller me había secuestrado, pero no fue así. No he estado con el ninguno de los días que desaparecí —empecé a mentir con mucha seguridad para que pensara que decía la verdad.

— ¿No estabas con Miller? —tenía una expresión de sorpresa en el rostro —. Entonces, ¿con quién estabas y donde?

— No me ha pasado nada durante esos días. He estado bien. Solo me tomé como unas vacaciones —expliqué, no queriendo decir aun que había estado supuestamente con Taylor.

— ¿Te fuiste de vacaciones? —preguntó atónita —. ¿Así sin más? No te entiendo, Lauren.

— Necesitaba despejarme, Camila. Pensar sobre nuestra relación y tomar una decisión —dije, empezando a soltar las palabras que había estado ensayando estos dos días.

— ¿Qué necesitabas pensar? —preguntó confusa —. Nuestra relación esta bien, o por lo menos eso creía.

— No, no estaba bien —negué con la cabeza y miré en otra dirección —. ¿Acaso no lo has notado?

— ¿Qué tenía que notar, Lauren? Todo era perfecto. Para mi lo era. En ningún momento me has dicho que algo iba mal —se levantó del sofá, y yo también lo hice.

— Pensé que no hacía falta. Teníamos mucha monotonía —dije como si fuera obvio.

— ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Era mejor largarse sin decir nada haciendo que todos nos preocupáramos por ti? —alzó las manos haciendo énfasis en su pregunta.

— Sé que no fue lo correcto, pero me lo ofrecieron y decidí irme —dije, esperando a que hiciera la siguiente pregunta.

— ¿Quién te dijo que te fueras? —preguntó más seria.

— Una amiga —dije creando un silencio entre las dos.

— ¿Una amiga? —cuestionó —. ¿Ha sido una de las chicas?

— No, otra amiga. No la conoces —utilicé una voz tranquila.

— ¿Te fuiste con esa amiga? —preguntó con una expresión que sabía que significaba.

— Sí, ella me vino a buscarme cuando se me pinchó uno de los neumáticos del coche —respondí, volviéndome a sentar en el sofá.

— Estaba tu coche ahi aparcado en la calle en la que te quedaste. Tu móvil estaba en el suelo y había sangre —dijo mirándome de forma extraña —. ¿Qué pasa?

—Cuando vino a buscarme, decidimos irnos. Así que dejé ahí el coche, y no sé en que momento se me cayó el móvil. Y la sangre solo fue un golpe que me di en la cabeza con la puerta —me puse la mano en la zona en la zona en la que me habían dado los hombres que iban con Miller.

— ¿Quién es esa chica? —preguntó seria.

— Se llama Taylor —miré sus ojos, intentando descifrar su mirada.

— ¿Qué me quieres decir con todo esto? —vi en sus ojos una capa cristalina. No quería que empezara a llorar, pero tenía que hacer lo que me decía Miller.

— Nuestra relación ha terminado, Camila —dije aquellas palabras que me dolieron en el alma.

— ¿Tienes algo con ella? —una lágrima resbaló por su mejilla.

— No vamos a hablar de eso —quise evitar el tema.

Me levanté de nuevo del sofá, quedando frente a ella.

— ¿Me has engañado? —preguntó directamente.

Nunca la engañaría. La quería, y no podría hacer algo así. Pero tenía que hacerle creer que había sido así para que se alejara de mi. Por su seguridad.

— Lo siento —susurré, haciendo que con esa disculpa supiera la respuesta de aquella pregunta, aunque no fuera cierta.

Me acerqué a ella para poner mis manos en sus mejillas. Sus lágrimas caían sobre ellas, y me sentí la persona más horrible del mundo por romperle el corazón. Cerré los ojos y le di un beso en la frente antes de separarme de ella e irme de su casa.

Loving You Despite The Obstacles | CAMREN¡Lee esta historia GRATIS!