Capítulo 28-Actos de presencia y de desaparición

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Karen Stanley, Condesa de Derby, se levantó esa mañana como llevaba haciéndolo des de hacía varias semanas para ir en busca de William. Al llegar a la recámara infantil, se encontró con que la doncella ya lo cargaba en sus brazos. 

-Se ha despertado pronto hoy- informó la sirvienta al ver a su Señora entrar. 

-Está bien, dámelo - quiso cargar a su hijo deseosa de sentirlo junto a ella. Des de que había podido recuperar-lo, sentía el miedo constante de perder-lo otra vez, Asher le había dicho que eso era porqué había pasado mucho tiempo lejos del pequeño y así quería creerlo porqué si realmente volviera a separar-se de él, enloquecería. 

-Tiene una visita mi Señora- informó el señor Lawrence, que se había trasladado a la propiedad en la que residía su Señora como su ayudante más fiel.

-¿De quién se trata? 

-Es Lord Henry Manners-  informó el lacayo. 

Lady Stanley intentó aparentar normalidad con un simple asentimiento de cabeza mas por dentro se le removieron las entrañas. No había olvidado que Henry le había prometido interceder por ella en la Corte sobre el asunto de la escuela femenina , sin embargo,  pensó que siendo como era su amigo seguramente se habría olvidado o no le habría dado más importancia. Ahora que estaba casada con Asher, éste podía tomarse realmente mal que otro hombre hubiera intercedido por ella en un asunto que seguramente no le hacía mucha gracia. No sólo eso, tampoco había explicado a su esposo lo que  Henry realmente sentía y seguramente , Asher, seguía pensando que Lord Manners estaba enamorado de ella. 

Con mucho tiento devolvió su pequeño a la doncella y se dirigió hacia el salón donde el Duque de Rutland la esperaba, pero había llegado tarde puesto que Asher ya estaba dentro. 

-¿Cómo te atreves a venir aquí?  

-Por favor, Stanley, olvidemos las desavenencias del pasado, he venido como amigo...

-¿Amigo? ¿Después de haber asediado a mi esposa por donde pasara y haberme insultado frente a ella?

-Asher- intervino Karen entrando en el salón provocando que la mirada de los dos hombres recayera en ella.

-¡Panterita!- saludó Henry con su habitual tono de humor provocando que Asher lo cogiera por el cuello de la camisa mientras sus venas frontales se le marcaban. 

-¡Asher! ¡Por favor! No me avergüences. Lord Manners es un buen amigo mío, al contrario de lo que puedas creer, él tan sólo está bromeando- trató de explicar la joven a un hombre poco dado a la burla o a las bromas, haciendo que éste dejara el cuello del Duque mientras esbozaba un gesto más serio de lo habitual. -Por favor, escúchame- suplicó Karen cogiendo la mano de su esposo, su intransigente esposo - Henry ha venido para ayudarme con el asunto de la escuela, ¿te acuerdas? Él ha sido quien ha intervenido por los permisos y supongo que vendrá a contarme como se ha desarrollado el proceso- el gesto de Asher se deformó ofendido y enfurecido -¿Qué ocurre? Él se ofreció para ello antes de que nos casáramos.. 

-¿Qué ocurre? Lo que ocurre es que pensé que ahora que estábamos casados formábamos una coalición y que si te hacía falta un documento yo intercedería por ti y no éste...éste sujeto que te llama "panterita"  frente a mis narices.Pensé que lo de ir por tu cuenta había terminado.

-Oh, oh- se interpuso Henry llevándose una mirada nada afable del Almirante mientras levantaba las manos en son de paz- déjeme que le cuente Señor Conde- inició irónico, puesto que él era Duque- ya entiendo la confusión, no tengo intención alguna de usurparle el lugar de esposo, digamos que cuando me fijé en su esposa, aquí presente - continuó mirando de arriba a abajo a la Condesa de forma lujuriosa mientras ésta rodaba los ojos- estaba confundido y ahora sólo quiero ayudarla. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!