CAPITULO: 33

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GAIL

—Anda. Así ella no intentara nada más.— insiste una última vez y suelto un bufido resignada.

—Ya, esta bien.— murmuró y ella suelta un chillido a la vez que se abandona el lugar, indicándome que va a donde Derian. Aguanto la respiración por unos segundos tomo un poco de valor y giro la perilla para abrir la puerta y en seguida diviso una escena no muy grata a mi vista, la chica esta de pie frente al escritorio apoyando las manos en el, en esa posición de seguro le estaba mostrando el escote de su vestido naranja muy ajustado y no aguanté más, así que entro como si ella no estuviera allí e ignorándola por completo. —Mi amor.— entono llamando la atención de ambos.

¡Valgame Dios! No me creo que vaya hacer esto.

Sigo caminando ignorando a la pelinegra y llego junto a Mika, sin importar el que, me siento en su regazo, colocando la comida en el escritorio, lo tomo del cuello y lo beso en los labios.

—¡Ay mi amor! Disculpa la demora, es que me tarde haciéndome el chequeo en el médico y mira te traje tu almuerzo favorito.— continuo a mi actuación y él me ve incrédulo, sin saber que hacer.

—Gail...— intenta hablar pero no lo dejo.

—No te preocupes mi amor, todo salio bien.— atajo. —Vas a ser papá.— suelto y él abre los ojos como plato.

Obvio que eso no es posible.

—No es maravilloso, pronto nacerán los quintillizos.— añado dramáticamente conteniendo las ganas de reír por su reacción y lo vuelvo a besar.

Creo que me pase con lo de cinco bebés. Si eso fuera verdad, creo que me hubiera dado un infarto.

—Pero...

—Si. Si. Podemos mudaron a una casa más grande, lo sé.— lo interrumpo de nuevo y de reojo veo a la chica que esta con el ceño fruncido así que fingí que no sabía que estaba allí. —Oh, lo siento. No sabía que estabas aquí. Yo soy Abigail... Abigail Johnson.— extiendo mi mano para presentarme pero antes de que ella la tome la retiro.

—¿Estás casado?— pregunta incrédula sin poderlo evitar.

Si es descarada.

—Claro que esta casado.— respondo cortante.

Otra mentira más.

Mika me pellizca la espalda, para que no siga a lo que omito una mueca y de regreso le pateo la pierna.

—No sabía. Es que no te vi en la fiesta.— declara ella.

Cínica.

—Seguro la vista te esta fallando, porque yo si estaba en la fiesta.— chasqueo. —¿Y tú eres?— inquiero con indiferencia observándola.

—Madi...— antes de que pueda decir completo su nombre la ignoro y vuelvo mi vista a Michael.

—¡Oh! Y ya le avise a mi suegra, esta tan feliz con la noticia de que será abuela, al igual que mi madre, ni te imaginas.— sigo como mi drama a lo que Mika carraspera.

—Creo que... Que mejor me voy.— sisea la chica. —Luego hablamos del contrato Mika...

—Señor Johnson.— la corrijo y él vuelve a pellizcarme más fuerte.

Este idiota.

—¿Perdón?— suelta ella.

—Señor Johnson para ti, no me gusta ese tipo de confianza.— contesto cortante.

A veces puedo ser muy pedante y no me importa.

—Gail por favor.— interviene Mika.

—Por favor nada. Es ética de trabajo. ¿No?— imploro.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!