—Marcus, no creo que sea buena idea.
—Vamos Eva, no tengas miedo, es nuestra única opción.
—¿Por qué no lo haces tú? Es mi madre, no puedo.
—Eva, solo tú puedes hacerlo, ella quiere separarnos, lo sé y no podemos permitirlo.
—Nadie nos separará, Marcus.
—Eso dices siempre, pero la escuché hablando por teléfono, van a internarte, Eva.
—No, no, no. ¡No pueden separarnos!
—Entonces deja de temblar y dispara antes de que se dé cuenta de que sigues hablando sola.
