Capitulo 23: "¿Tienes idea de lo que siento por ella?"

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(Edgar)

"No puedo seguir siendo solo tu amigo Ágata, ya no"

- ¿Cómo rayos se te ocurre decirle esas cosas, Ed? – tapo mi cara con mis manos – Ahora pareceré un idiota frente a ella cuando la vea –

Me paro de la cama y salgo a dar una vuelta para despejarme un poco.

"No puedo seguir siendo solo tu amigo Ágata, ya no"

Esas malditas palabras resonaban sin cesar en mi mente un y otra vez, aunque quisiera olvidar.

Soy un idiota, un completo idiota.

Quizás mi impulso de idiotez me gano en ese momento, pero no quiero esta raro con ella desde ahora... quizás se le olvide o no quiera hablar del tema.

- ¿Qué estoy pensando? – agarro mi cabeza con mis dos manos y me siento bajo un árbol – No creo que lo olvide, no es un tema que se pueda evadir, rayos, no sé qué hacer – suspiro.

La tarde estaba un poco helada y eso hacía que mi refrescara un poco, pero no es buena idea salir con shorts y un polerón, bueno, es un atuendo perfecto para salir a correr.

No quería volver aun a casa, lo más seguro era que  Ágata me estaría esperando en su balcón o en mi casa y no quería verla en este momento.

Apego mi cabeza al tronco del árbol – Me gustaría poder hacer que esto no hubiera pasado – cierro los ojos.

- ¿Qué te atormenta tanto, Ed? –

Sonrió de lado – No vengas aquí como si fuéramos amigos de toda la vida, Gabriel – abro los ojos para mirar al rubio que estaba frente a mí.

-Oye, no te pongas así, si lo somos – siento que deja salir un suspiro – Puedes contarme lo que quieras –

- No me hagas reír, por favor, ya no te tengo la misma confianza, amigo, o ya no sé cómo llamarte – me cruzo de brazos algo molesto.

- Se que cuando me fui las cosas salieron mal... pero... volví, eso es lo bueno – se sienta a mi lado – Vamos, no quiero que estemos distantes, eres mi amigo, de verdad –

- ¿Tu amigo? – lo miro de re ojos – Te perdiste más de cinco años ¿y ahora me vienes a decir que eres mi amigo? – fijo mi mirada en el – Pensé que escribirías o que me llamarías pero nada, todos los días me preguntaba como estabas y tú, tu ni señales de vida dabas sí que no me vengas con eso del amigo porque no te creo nada, puedes ir donde tu primo o donde los chicos a decirle alguna tontera para ver si ellos te creen porque yo... - trago saliva – Yo... -

- Lo siento – suspira Gabriel y pega su cabeza al árbol – Son las únicas palabras que puedo decir por ahora, no tengo excusas para explicar el motivo del cual no te escribía, porque la verdad... no las hay, bueno... pasaron muchas cosas durante ese tiempo y pensé que sería lo mejor – estira sus brazos – Sabia que eras sensible con este tipo de cosas y por eso no quería involucrarte en nada, no quería que por mi culpa tu vida fuera un lio –

- Fue un lio desde el momento que ella te eligió a ti, sí que si me hubieras contado lo que te pasaba en cartas o en mensajes de textos ya no me importaba, tú te querías con ella – suspiro – Ya no puedo hacer nada contra eso, bueno, hoy hice la última estupidez posible – tapo mi cara con mi ante brazo derecho.

- ¿Qué hiciste? – me pregunta curioso ese idiota de pelo rubio.

- Le dije que ya no podía ser su amigo, bueno eso le di a entender, además siempre le he dicho que me gusta, pero no me hace caso – me cruzo de brazos y agacho mi cabeza.

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