23. Trinidad (segunda parte)

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Nuevo receso y al contrario de lo que esperaba, Trinidad no se acercó al grupo que estaba con Anton y Solae. Se había quedado en su puesto, escribiendo algo en su celular.

—¿Trinidad? —le pregunté, acercándome a ella. Antes de mirarme, inspeccionó hacia los lados, no sé si pensando que era otro quien le hablaba o para comprobar que nadie más nos observaba, y se acomodó uno de sus largos mechones castaño claro, detrás de su oreja. Su actitud me transmitía que lo que fuera que estaba haciendo, era mucho más importante que prestarme atención a mí.

What? —me preguntó volviendo a su móvil. Le encantaba usar palabras en inglés para hacerse la interesante. Como toda la atención de los que quedaban en la sala estaba concentrada en Anton y Solae, que iban saliendo, consideré que había suficiente privacidad para hablar con ella ahí mismo.

—¿Puedo ir a tu cumpleaños? —Solté, sin rodeos. Trinidad volvió a mirarme, esta vez como si no estuviera segura de haber escuchado bien. Al ver que me mantenía serio, resopló una risa que contuvo con su mano.

Really?

—Ni te darás cuenta que estoy ahí. —dije, intentando no enojarme. Le encantaba mostrarse superior frente a los demás, pero conmigo nunca le había funcionado. Para mí, que fuese amiga de Solae, le quitaba ese aire intimidante (y algo bitchy) que tenía frente a la mayoría. Y aunque ahora ella no se acordaba que también habíamos sido amigos, no dejaría que me tratara como a uno más del montón—. Y te regalaré algo lindo. —continué, sentándome a horcajadas en la silla frente a ella.

—Ah, hablas en serio. —concluyó, poniéndome por fin atención—. ¿Desde cuándo te pusiste tan sociable? La semana pasada me invitabas a una fiesta en tu casa y ahora quieres ir a mi cumpleaños? —dijo, poniendo cara de sospecha.

—¿Por qué tendría que haber algún motivo?

Nadie pide ir al Tri si no está interesado en uno de los invitados. Y menos alguien como tú. —

Se enderezó y de pronto puso su mano sobre la mía—. Confiésalo Alex ¿Quieres ir por mí, verdad?

Retiré mi mano tan sorprendido como confundido y Trinidad se rió divertida.

—Broma, Alex. Si ya sé que lo tuyo es por Solae.

Mi cara de incomodidad se hizo aún más evidente. No se suponía que fuese yo el cuestionado.

—¡No es eso! Solo estoy preocupado por ella. —dije, intentando sonar convincente—. Porque creo que Solae no es tan feliz con Anton. Tan feliz como lo serías quizás... tú con él?

What? ¿De dónde sacaste esa idea? —preguntó ahora ella poniéndose a la defensiva.

—Solo opinaba que quizás ustedes se verían bien juntos.

—Anton es el novio de mi mejor amiga, Alex. No sé qué clase de persona crees que soy. —respondió ofendida. «Mierda» parecía que acababa de meter la pata a fondo y con eso había arruinado la única oportunidad que tenía para convencerla.

—Perdona, no quise insinuar que tú...

—Pero lo dijiste Alex. ¿Y así me vas a decir que esta «opinión tuya» no tiene nada que ver con tus repentinas ganas de ir a mi cumpleaños? Porque así como lo veo, que Anton y yo estemos juntos solo te beneficiaría a ti para quedarte con Solae.

—¡Que no es eso! —le refuté, tragándome las ganas de gritarle. ¿Por qué había llegado tan rápido a esa conclusión? Ni siquiera la estaba atacando.

Fine! Porque con o sin Anton, no veo como tú podrías llegar a conquistarla. ¡Ni a ella ni a nadie! —dijo fastidiada, levantándose de su puesto. Sin saber qué más decirle, a lo único que atiné fue a intentar impedir que se retirara, tomándola del brazo.

—Espera, Trini...

Sorry Alex, pero te equivocaste conmigo. —Rechazó mi agarre y salió de la sala.

Ya no hacía falta preguntar si me invitaría. Estaba claro que la había cagado a fondo. ¿Pero en verdad había sido tan terrible mencionar que le gustaba Anton?¿No estaba siendo demasiado exagerada?¿O todo esto tenía que ver con Solae?

Joto y Amelia se habían quedado ocultos y atentos a toda nuestra conversación. En vez de restregarme mi error en la cara, me trataron de valiente por intentarlo, acompañándolo de palmadas de apoyo en el hombro de parte de Joto y un par de dulces ofrendas comestibles de parte de Amelia, que agradecí en silencio.

—¡Perdóname, Alex! —dijo Amelia, poniendo sus palmas a modo de súplica frente a su cara—. Parece que me equivoqué respecto a Trinidad.

—No te preocupes, Ame. Yo fui el idiota que no debió mencionarlo.

—¿Ame? —preguntó Joto levantando una ceja. No me había dado cuenta del nuevo apodo que le había puesto a Amelia, pero a ambos nos causó gracia que Joto le diera tanta importancia—. En fin. —carraspeó, cruzándose de brazos—. En efecto no fue buena idea sugerir lo de Anton. Además que Trinidad al final parecía más interesada en Alex que en el susodicho.

—¿Qué? —preguntamos Amelia y yo, al unísono—. ¿Qué demonios estás hablando ahora? —agregué yo.

—Ay, olvídenlo. —dijo Joto—. Bueno Alex, quizás el próximo año te va mejor.

—Sí ¿Quién necesita ir a su estúpido cumpleaños? —añadió Amelia, haciéndome porras.

Pero a mí no me servía el próximo año. Ya no me quedaba tiempo, ni nuevas ideas.



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¡Hola a todo/as!
Quizás se dieron cuenta que tenemos un nuevo sello en la portada. Y es porque NMC ha sido seleccionada entre las Destacada de Agosto 2018 por NovelaJuvenilES 🌟😍🎉🎊❤️ ¡Yay!

Por fin cerraron las postulaciones a los Wattys2018 y estoy muy ansiosa al respecto. Por favor deseenme suerte para quedar en la lista larga, que se dará a conocer a fines de agosto.


Preguntas a mis lectoras/es:¿En que instancias leen (mi novela)? ¿En la mañana, en la noche? ¿Trayectos? ¿Después del colegio/trabajo? ¿Acostados antes de dormir..? ¿Acumulan capítulos o los leen apenas salen? Me interesa saber, para escoger la mejor hora y día para hacer las actualizaciones :)


Un adelanto del próximo capítulo: 
(Va a... ¡Nah, mejor no!)



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