Capítulo 26- Torres más altas han caído

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❤❤😱😱Chicas hasta yo estoy emocionada por este capítulo.

Karen se encontraba sola , por primera vez y por poco tiempo, tras haber pasado toda la madrugada y parte de la mañana siendo objeto de todo tipo de preparativos como: un baño en agua tibia con una mezcla especialmente preparada por los mejores perfumistas que Audrey tenía al frente de sus laboratorios a base de sándalo, almizcle, azahar, fresa y bergamota ; retoques en el vestido blanco de encaje y cola con un velo a conjunto;un recogido a media altura y la colocación de todas y cada una de las joyas que debería portar. Sin embargo, la joya que más lucía y que ella más apreciaba era la que llevaba en su dedo anular:  la alianza que Asher le trajo a Bath. 

Se encontraba precisamente dándole vueltas al anillo cuando de nuevo volvieron a irrumpir todas en el interior de la estancia. 

-¡Karen! No te sientes , arrugarás el vestido - se aquejó Audrey mientras Joanne estiraba en las puntas de la larga falda unas arrugas inexistentes con consciencia. 

-Toma, lo encargué en Carlisle a una artesana muy hábil- informó Bethy alargando hacia ella un ramo de flores meticulosamente compuesto y atado. 

-Es precioso Bethy- admiró la novia. 

-Audrey, ¿Y Gigi?- quiso saber Liza un tanto colapsada por toda la gente que había estado hiendo y viniendo. 

-Audrey... es la boda de Karen, su melliza... ¿no crees que será muy cruel privarla de eso?- intervino Bethy conmocionada por la falta de la pelirroja llevándose una mirada severa por parte de la mayor. 

-Ya le mandé la invitación, supongo que estará con el resto de invitados en el lugar que se oficiará la ceremonia, no la he echo venir hasta aquí porque no lo he estimado conveniente- repuso sintiéndose un tanto ofendida por haber sido llamada cruel por su propia hermana aunque no lo demostrara. 

-¿En serio?- se emocionó Karen llevándose las manos sobre sus labios para luego echarse sobre Audrey apabullándola con tanto afecto en poco tiempo. 

-¡Niña! Arrugarás el vestido- avisó la Baronesa - y ya tenemos el carruaje esperándonos, los invitados deben estar ansiosos y ni qué decir del Conde. 

El carruaje era majestuoso, Asher escogió el más nuevo y hermoso que poseía y la Baronesa había mandado a decorarlo con grandes composiciones florales. Un fiel lacayo abrió  la puertecita en la cual se erigía el escudo de armas de los Derby de forma orgullosa. 

En el interior, debían ir Edwin, Audrey y Karen, sin embargo, Bethy y Liza no quisieron acomodarse en otro vehículo que no fuera el de la hermana que se casaba así que obligaron a Edwin a viajar con la Baronesa Viuda mientras soltaba toda clase improperios y maldiciones que las damas ignoraron por completo. 

El clamor de los habitantes de la región se escuchaba por donde pasaran deseosos de ver a la nueva Condesa y, al llegar al lugar , cientos de curiosos esperaban alrededor de un pasillo que habían formado para que la novia y sus más allegados pudieran acompañarla.  

Karen respiró profundo, sentía una extraña ansiedad que le invadía el cuerpo, amaba a Asher y no deseaba otra cosa que estar a su lado. Amaba a su hijo y esa era la forma de poder tenerlo cerca, sin embargo, a cada vuelta que daba la rueda del carruaje se sentía más oprimida. ¿Por qué debía ser todo tan aparatoso? Tanta gente y tanto rebombo... Tenía miedo de equivocarse, no sabía si realmente podría ser una buena esposa ni si su matrimonio correría el mismo camino que el de sus abuelos. Soltó un profundo resoplido, alejada del parloteo de sus hermanas, hasta que Audrey colocó su mano enguantada de la seda más cara sobre la de ella. Se miraron, y no hizo falta palabras, debía ser fuerte; su mayor lucha era contra ella misma. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!