Capítulo 25.2-Ocaso

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En la imagen una de las salas del Palacio de Buckingham

Los preparativos de la boda se harían en la propiedad del Conde para que Karen pudiera permanecer cerca del pequeño William durante ese mes en el que aprovecharían para anunciar su compromiso  . Para ello, todas las hermanas de la futura Condesa de Derby y la Baronesa viuda de Humpkinton se habían instalado en las dependencias de la mansión para acompañar a a la joven. Incluso Robert y Edwin se habían trasladado, improvisando así un evento familiar y que daba bastante sentido de la decencia al hecho de que la futura esposa residiera en la casa de su futuro marido antes de la boda. 

Por supuesto, y por petición expresa de la Baronesa Viuda, las dependencias de Karen se habían dispuesto justo en al ala contraria a las del Conde; asegurándose así que ninguna mala lengua pudiera hablar más de lo que ya lo debían estar haciendo. 

Audrey, para darle más formalidad e integridad al compromiso, había mandado invitaciones a las personas más ilustres para celebrar un baile benéfico en el gran salón principal de los Stanley, momento en el que ella y Edwin anunciarían el enlace de las dos familias de forma oficial. 

Sin embargo, siendo Asher miembro honorífico de la Cámara de los Lores y fiel servidor de la Reina Victoria , llegando a ser considerado en muchas ocasiones uno de sus consejeros más leales , era necesaria la aprobación de Su Majestad para que su matrimonio fuera aceptado para todos aquellos que los rodeaban. 

Por ello, tras conocer la noticia de que el buen Servidor y Almirante de Asher Stanley tenía intenciones irrevocables de casarse con la intransigente y revolucionaria de Lady Karen Cavendish, la Reina había invitado a la joven más poco protocolaria de Inglaterra a su Corte. 

-No, Karen, así no. Debes inclinarte de esta forma - repitió por enésima vez la señorita Worth a su antigua pupila. La familia había hecho venir a la institutriz para que hiciera recordar a la joven Cavendish como debía comportarse en un lugar tan relevante como lo era la Corte y todas las hermanas se reían al ver, a la ya crecida Karen ,recibiendo clases que hubiera tenido que aprender a sus doce años. 

-Mira Karen es así - intervino Liza acercándose a ella y elaborando una reverencia perfectamente sutil y elegante que la futura Condesa intentó imitar pero se desequilibró llegando a tener que sostenerse a un diván para no caerse, provocando así la risa estruendosa de Bethy y la de Liza mientras Audrey negaba con la cabeza y la señorita Worth se lamentaba de tener que volver a dar clases a esa insurgente. 

-No os riáis- reprendió Audrey aguantando sus propias ganas de reír. 

Karen se enfureció y mandó a callar a todo el mundo mientras salía de la estancia como alma que lleva el diablo, sin embargo, después de cerrar la puerta tras ella siguió escuchando las risas escandalosas de sus hermanas que llegaban hasta el final del pasillo, incluso la de Audrey.  Su ceño estaba fruncido y su cuerpo en tensión, jamás había soportado todo ese protocolo  e hipocresías y no lo haría ahora. Iría a la Corte porque daría su vida entera por su hijo y si debía acatar las exigencias de una Reina lo haría pero no aparentaría ser alguien que no era. Sería ella misma y, con eso, esperaba poder agradar a Su Majestad. 

-No tienes por qué hacerlo- la sacó de sus pensamiento Asher, el cual se había acercado al lugar atraído por el alboroto, sorprendiendo así a la joven estaba detenida en medio del pasillo con los brazos en jarras, unos brazos que se relajaron en cuanto el Almirante colocó sus manos sobre ellos de forma conciliadora.- No tienes por qué ir si no quieres, me casaré igualmente contigo, en Gretna Green si es necesario. Ya no me importa lo que la Reina pueda pensar ni el resto de sus vasallos...sólo te quiero a ti. 

-No, Asher, debo hacerlo. Es el momento de afrontar la realidad en la que vivimos pero lo haré a mi manera. 

-¡Aparta tus manos de ella!- regañó la Baronesa viuda levantando su bastón de forma amenazante hacia el futuro marido. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!