25. Cereza del pastel

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Los días siguieron pasando, también las semanas y con eso cada vez el cambio en Gerard era mas evidente.
El pelirrojo salía a fiestas en cuanto pudiera, bebía y sus calificaciones habían bajado notablemente.
Frank por su parte no sabía que hacer o como actuar. Quería a Gerard por supuesto que si, pero no sabía si el pelirrojo en algún momento querría llegar a algo serio con él. Parecía la nueva Nina del instituto, es que de la noche a la mañana tenía cuantos chicos pudiera imaginar a sus pies. El pelirrojo solo sabía coquetear con todos en las fiestas. Fiestas a las cuales Dallon había ido muchas veces a sacarlo. Algunas veces había encontrado a Gerard en situaciones con algún otro chico, pero el problema era que el pelirrojo estaba casi inconsciente y los otros chicos no. Gerard no estaba no enterado que probablemente si Dallon no llegaba a tiempo al día siguiente amanecería violado o algo por el estilo.
Ni siquiera el de ojos azules sabía porque estaba allí cuidándole la espalda en cuanto podía, aunque realmente se habían vuelto buenos amigos, Gerard seguía gustándole muchísimo pero mas que eso le había tomado mucho cariño. Sabía que aunque actuara como lo hacía aún era inocente de muchas cosas, no estaba pensando en cuanto hacía las cosas. Y él había tomado el estúpido papel de niñero, pero no lo dejaba porque no podía. Ahí estaba Dallon a las dos de la mañana yendo por Gerard. O ahí estaba Dallon de nuevo sentado en alguna fiesta del instituto solo por cuidar a Gerard. O si, y de nuevo ahí estaba Dallon durmiendo en el sofá por quedarse con Gerard. ¿Cuándo y cómo se metió en eso? Ni él sabía. Pero no podía decirle que no, porque fuera de que Gerard le gustara eran amigos. Y los amigos hacen lo que sea por los amigos. Y si, una infinidad de veces le había intentado hablar acerca de como estaba actuando, pero, a Gerard le entraban las palabras por un oído y salían por el otro.
Y Frank tampoco sabía que hacer porque le molestaba en sobremanera como actuaba Gerard, como actuaba como sino le importara él. Como sonreía y jugaba con su cabello con otros chicos. Y ahí estaba él detrás de Gerard, porque al final de cuentas él jamás se iría si tan solo todos se fueran. Ahora estaba con él y no lo dejaría.
Odiaba que Dallon fuera la primera opción del pelirrojo para sacarlo de una fiesta o para ir con él. Simplemente a él no le llamaba, lo dejaba fuera.

Pero Gerard sabía que estaba mal, lo estaba. Sabía como estaba destruyéndose a sí mismo. Todo ese alcohol en su cuerpo o alguna que otra sustancia rara de vez en cuando. Estaba mal y no quería que Frank lo viera destruirse a sí mismo. Porque en cuanto la gloria se acabara caería desde una altura muy grande y el golpe sería fuerte. Tenía miedo, porque no sabía cuándo llegaría. Se había convertido en alguien mas, ya era él. Ya no era Gerard con cabello negro, mejillas rojas y faldas de colores. Tímido y que se sonrojaba con el mas mínimo gesto. Se había perdido a sí mismo y perderse a sí mismo era la cosa más dolorosa que podría existir. Y agradecía tener a Frank y a Dallon pero no los merecía, no merecía que lo quisieran o que lo cuidaran. Era una terrible persona, y no sabía como salir. Y para colmo, le habían nombrado capitán. Nina ya no lo era ahora era él y esa era la cereza en el pastel.

La noche era oscura, hacía frío pero entre tantas personas no se sentía así. El alcohol en todo su sistema comenzaba a hacer efecto.
Dallon estaba sentado en algún lugar de la fiesta y Gerard bailaba con algunos chicos. Idiotas que intentaban meter sus manos bajo la ropa del pelirrojo.
En un momento de la noche Gerard se acercó a Dallon, ya estaba bastante desorientado.

—Dallon...ven bailar conmigo —intentó tomar al castaño y llevarlo con él pero claramente este se había resistido.
—Gerard, creo que es hora de ir a casa. Estás muy mal. Vamos.
—Noo, mejor diviértete conmigo. —Le aventó de vuelta al sofá y seguido de eso tomó lugar encima de él.
—Gerard, diablos eres una botella andante. Vámonos.
—Shh...solo déjate llevar. —Puso un dedo sobre sus labios y lentamente comenzó a acercarse para comenzar rozándolos y después unirlos por unos segundos. Pero Dallon se había separado de aquel beso casi inmediatamente.
—No, Gerard. No hagas eso, estás muy borracho. Debemos irnos.
—Pero yo quiero hacerlo contigo..—puso las manos sobre su pecho haciendo un puchero.
—Gee, si tan solo fuera otra clase de chico no dudaría ni un segundo en llevarte a una habitación y aprovecharme de ti. Pero diablos no, mírame Gee. —El pelirrojo le vio o eso intentó entrecerrando los ojos de vez en cuando—. Eres mas valioso que esto, nunca me aprovecharía de ti. Frank te quiere y no es justo que hagas algo así. Y te quiero Gerard. Ahora vamos a casa.
—No, no iré a ningún lado. Y ya que jo quieres tener sexo conmigo tal vez cualquier otro si quiera. —Se puso de pie abruptamente y comenzó a caminar entre las personas sin escuchad a Dallon.
—¡No Gerard vuelve acá! Gee, no ven aquí —le alcanzó logrando tomarle del brazo.
—Déjame, ¡tú solo vete y déjame! —prácticamente gritó.
Dallon estaba apunto de seguir hablando cuando un mesero se acerco al pelirrojo ofreciéndole algo de beber a lo que sin replicar Gerard se llevó a la boca bebiendo de un solo trago.

—Gee, cálmate. Nos vamos a casa —ordenó esta vez firme el castaño.
—¡No me quiero ir! ¡Déjeme no te necesito! ¡No necesito a nadie! No merezco a nadie...no te merezco..—explotó al fin. Los ojos se llenaron de lágrimas y pronto comenzaron a bajar como ríos por sus mejillas.
—Gee, no digas eso..
—No te merezco, ni a Frank..—su respiración comenzó a agitarse, se tambaleó comenzando a temblar.
—-¿Gerard?
—Soy un desastre...—susurró en un intento de mantenerse de pie y jalar aire mientras daba vieltas. Pero perdió el control y tan solo cayó por suerte en brazos de Dallon.
—¡Gerard!

El tele sonaba insistente en su mesita de noche hasta que por fin logró despertarlo. Con algo de pereza lo alcanzo y contestó la llamada sin si quiera fijarse del remitente.

—¿Hola..?
—Frank..soy..Dallon —frunció el ceño y se acomodó mejor al escucharlo—. Pasó algo..
—¿Qué pasa Dallon? Habla me estoy asustando.
—E..es Ge..Gerard.
—¿Gerard? ¿Qué pasa con Gee? ¿Dónde está? ¿Está bien? Dallon qué sucede.
—Gerard tuvo una sobredosis. Estoy en el hospital. Solo, no sé, no sabía que hacer. Lo lamento.
—¿Qué!? No, okay, está bien. Voy..voy para allá, yo solo, envíame la dirección.
—Está bien..gracias..
—Si...—y cortó.
—Joder Gee —susurró.


Siento haber tardado tanto :c pero bueno aquí está. Hice lo mejor que pude. ❤️ ojalá les guste.

Pd: tengo un nuevo fic Frerard por si quieren leerlo 👀

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!