Capitulo 1

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Despertar es lo peor que podía considerar, cada noche antes de conseguir dormir pido a Dios no volver a despertar, le ruego entre mis lágrimas que mi vida se acabe ya, quiero huir, escapar de mi realidad, no quiero asistir a la universidad donde me critican, me golpean, no tengo ni un amigo, todos hablan mal de mi y todo por él, por lo que me hizo él, pero sólo soy una víctima, alguien que cayó en sus redes, alguien que creyó en el amor pero simplemente perdió.

Mis padres no se preocupan por mi, para ellos todo lo es mi hermano, aquel chico considerado "perfecto" por su futuro tan prometedor.
Para mi familia nunca existo y cuando lo hago es solo para causarles problemas y que ellos me recuerden que solo soy un fracaso, una total decepción.

Me levantó y me estiro sobre la cama, mis ojos pesan, cada noche se vuelve peor, a veces ni siquiera consigo dormir por las horribles pesadillas que tengo con él; me observo en el espejo y solo veo el asco y el repudio que me causa mi cuerpo, me dirijo al baño y luego de 30 minutos bajo por algo de desayunar pero al ingresar a la cocina todo mi apetito parece irse.

-Hazme el desayuno zorra- me grita mi padre

-Hazlo tú, no soy tu criada- respondo con ira y antes de que me reprenda salgo de aquella casa que nunca podría considerar mi hogar.

Camino por 15 minutos y llegó a la facultad, al ingresar como siempre todos empiezan a murmurar

-¿Cuanto la hora cariño?- dice un chico que pasa a mi lado consiguiendo que los demás se burlaran, cierro mis ojos con fuerza pero al abrirlos me encuentro con él, con quien inicio todo este caos en mi vida

-Hey amor- me grita el cínico ese cuando ve que lo observo -zorrita a pasado mucho tiempo y creo que es hora de repetirlo-agarré con fuerza los libros que llevaba en mis manos y empecé a caminar más rápido tratando de perderlo de vista mientras escuchaba reír a los demás

-No puedes huir siempre- me repetía una y otra vez al ingresar al salón de clase

Las clases fueron pasando, mis pensamientos estaban en otro lado, cuando me di cuenta que ya podría volver a casa suspire cansada y me levanté de mi asiento para salir pero al hacerlo un grupo de chicos que se encontraba allí se acerca a mi y hay lo veo a él, a él con sus amigos y entre ellos uno que también me lastimó, el pánico y el temor empieza a crecer en mí y cuando trato de avanzar este me toma del brazo

-Suéltame- grite aterrada llamando la atención de varios estudiantes que se encontraban en el pasillo

-Bien sabes que te gusto lo que te hice perra- me espetó el idiota y mis ojos se cristalizaron mientras escuchaba cómo los demás reían

-Yo... yo no merezco esto- le susurré pero su sonrisa fue más grande aún

-Zorra estupida, tú mereces esto y mucho más, antes agradece porque a ti nadie nunca podrá quererte, eres un asco y nosotros te brindamos la oportunidad de disfrutar- me apretó la muñeca tan fuerte que consiguió que jadeara de dolor

-Suéltame- le rogué mientras mis lágrimas caían

-Eres un asco, nadie nunca te querrá y quien lo haga solo buscará lo mismo que yo busque en ti, sexo y nada más- me soltó y sin mirar atrás salí corriendo de la universidad, me sentía muy mal, llegue al parque al que siempre me dirigía cuando me sentía de esta manera

-¡Hey!- gire para observar quién me llamaba y sonreí -¿lo de siempre verdad?- me dijo este al estar cerca de mí, yo asentí y con agilidad le entregué el dinero así como el me entregó varias bolsitas, marihuana y cocaína, siempre la misma cantidad que me daba para sobrellevar tres asquerosos meses, aquella era mi salida, mi única escapatoria para sentirme bien conmigo misma; quien me vendió la droga se retiró, yo guardé todo dentro de mi bolso y me encamine a casa

Odio que vivas acá!- me gritó mi hermano apenas ingresé -deberían enseñarte a tocar la puerta antes de ingresar, aunque supongo que con lo perra que eres bien te gustaría mirar-

-A ti deberían enseñarte a respetar y a no coger con cualquiera en la sala de nuestro hogar- le respondí con rabia y la chica que estaba junto a él se sonrojó, sin esperar más me dirigí a la habitación y me encerré en esta.

Odio mi vida, odio esto, odio a mi familia, lo odio a él por hacer esto conmigo, por dañarme y usarme de esa manera, yo me enamore, caí como una idiota ante él y cedí, accedí y acepté lo que el quería, acostarse conmigo y ¿para que? Para que me demostrara quien era en verdad, para que me tratara de esta horrible manera, para que se burlaba, hablara mal de mi con los demás y sobre todo me obligara a estar con alguien más.
Saqué una bolsita de cocaína y eche de este polvo sobre la mesa, con una tarjeta hice varias líneas y las inhale una y otra vez, me acosté sobre la cama sintiendo como esto me empezaba a relajar pero de un momento a otro la puerta de mi habitación se abrió de golpe, con rapidez escondí mi bolso que tenía más droga pero al percatarme me di cuenta de que no limpié el rastro de aquello que había sobre la mesa

-¡Se los dije, es una drogadicta!- gritó mi hermano señalando la mesa

Me canse, eres un jodido error y esto no se quedará así, alista ya tus maletas porque te vas!- gritó mi mamá saliendo nuevamente de la habitación

-¿A donde iré?- le pregunté con calma a mi padre quien me observaba con rabia

-Te irás a un centro de rehabilitación- no dijo más y salió de la habitación en compañía de mi hermano.

Saque una maleta sintiendo una enorme rabia, guarde la droga en un bolsillo secreto que contiene la maleta y luego empaque una gran cantidad de ropa, al tener todo listo y con la poca dignidad que me quedaba salí de mi habitación dirigiéndome a la sala, al llegar allí mis padres, mi hermano y dos hombres corpulentos se encontraban ahí

-Que decepcionado nos tienes- me dijo mi padre

La decepcionada debería ser yo!, traté por años de ofrecer y dar lo mejor de mi para que ustedes se sintieran orgullosos pero nunca lo logré porque toda mi vida su atención fue dirigida en mi hermano, no saben por qué mierda pase, no me conocen, no saben nada de su hija, me han dañado, me han lastimado, me usaron y ustedes día a día sólo se encargaron de hacerme sentir un asco, un error- dije aparentando fuerza en cada una de mis palabras cuando la realidad era que decirlo en voz alta me lastimaba

-¡Nunca te visitaremos, no queremos saber más de ti!- gritó mi padre y mis ojos se cristalizaron

Pues no sabrán más de mí!- y sin más arrastre las maletas saliendo de aquella miserable y horrible casa que en algún momento quise llamar mi hogar.

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Y aquí está el primer capítulo 💕 espero les guste, voten y comenten que les parece. ❤️

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