Capítulo XV & XVI

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Alex se quedó dormido luego de que la película terminara, lo que había empezado como una pequeña lluvia se había convertido en un torrencial aguacero, las gotas de agua golpeaban con fuerza las ventanas del apartamento todo se sentía en silencio, pero en la cocina el ambiente era distinto, Ángel devoraba con premura los labios de Jeyko; le había seguido hasta la cocina luego de que este decidiera preparar algo para el almuerzo, y en cuanto pudo se amarró a sus labios, Jeyko respondió sus besos anhelante, como si hubiera estado esperando con ansias que Alex se durmiera para poder estar a solas con él. Un gemido cálido salió de sus labios, cuando Ángel luego de quitarle la camisa devoró su pecho, dejó que sus manos se enredaran en su cabello mientras este descendía y recorría con sus labios la piel en la línea del abdomen, desabrocho su pantalón, Jeyko estaba excitado, completamente excitado, Ángel no tardó en sacarle provecho; la respiración de Jeyko se escuchaba pausada y entrecortada, trataba por todos los medios de controlar su voz, de que sus gemidos y el burdo de palabras obscenas que salían de su boca no fueran más allá del espacio acogedor en que se había convertido su cocina; tendría para siempre aquella imagen en su memoria; veía a Ángel arrodillado en el suelo completamente concentrado en hacerle perder la cordura, se amarró con más fuerza a su cabello cuando aceleró el ritmo con su boca; cuando sintió sus dedos tocándolo entre las piernas su gemido fue más sonoro, no pudo contenerlo y escucho el eco en todo el lugar reproduciendo su voz grave una y otra vez, rebotando en las paredes y ocupando el silencio que hasta ese momento era todo lo que había existido, los dedos de Ángel se acercaban al único espacio en que su miembro despierto y todavía encerrado bajo la estorbosa ropa podría entrar, al escucharlo se incorporó, le miro a los ojos y continuó con el movimiento suave de sus dedos, su rostro se contrajo por un momento pero luego los brazos de Jeyko se amarraron a su cuello y el movimiento de sus caderas lo incitaron más.

Ángel volvió a devorarle los labios, mientras trataba de quitarse la ropa, y satisfacer a Jeyko. Pero el destino le jugaba una mala pasada de nuevo y la voz de Alex desde la alcoba se escuchó haciéndole saber a Jeyko que tenía hambre.

—Contéstale, mientras termino contigo.

Le dijo al oído cada palabra mientras se entretenía con el lóbulo de su oreja, lo que menos quería era que Alex le interrumpiera, tomó entre sus manos el miembro de Jeyko a punto de estallar y lo masturbó mientras él intentaba inútilmente de articular una frase coherente. Finalmente llegó en un gemido silencioso que se estrelló contra los labios de Ángel, esta vez tampoco sería, la voz de Alex volvía a escucharse desde la habitación recordándole a Jeyko que estaba hambriento, se besaron por última vez antes de separarse, Jeyko acomodo su ropa rápidamente y luego de lavarse le dijo a Alex que ya le estaba preparando algo que esperara un poco, Ángel impregnado en su olor no pudo más que ir hasta el baño y buscar solo la forma de calmarse; antes de volver a la habitación tomó unas latas de malta de la nevera; Alex le vio entrar curioso por saber dónde estaba, era obvio que había estado en la cocina con él, y descubrió en su mirada un poco de picardía que le divirtió, recibió la lata de malta consciente de su procedencia, y se preguntó si aquello que había escuchado había sido lo que creía que era.

—Tardaste.

—Estaba en el baño.

—¿A Jeyko le duele algo? —Ángel le miró divertido y le dijo que no— debería tener más cuidado —Ángel volvió a reír, pero no dijo nada más, inseguro de lo que Alex había querido decir.

XVI

Juan alquiló una habitación en un hotel, y luego de dormir un poco se encontró con su abogado, el señor Emanuel lo esperaba impaciente a las puertas del hotel. Según se había enterado, hace días Marleny intentaba que la ley desconociera la paternidad de Alex luego de su reiterada ausencia, lo que podría acelerar el trámite, nada de lo que había hecho Juan durante los últimos años valdría ante una corte para demostrar que los dineros pertenecían a Alex y que al menos hacía presencia económicamente; pues toda la plata venía de cuentas privadas en el extranjero, y ninguna de ellas estaba a nombre de Alex, si ella cumplía su cometido no necesitaría ninguna firma para poder cambiarle el apellido, por el contrario lo pondría a él en el ojo del huracán y eso era lo que menos necesitaba. Su abogado lo acompañó hasta el juzgado donde ella tendría una audiencia en la próxima hora, también se veía venir la posibilidad de que ella denunciara un acoso en su contra, e intentara poner todo el peso de la ley sobre él, tal vez lo mejor habría sido dar media vuelta e irse, dejar que ella hiciera con su vida lo que quisiera, él sabía que la niña estaba en las mejores manos, que nadie la cuidaba como ella, pero antes de volver a su vida, tres años atrás, antes de que Alex olvidara todo, le había prometido que no la dejaría sola mientras regresaban a la ciudad en una flota a oscuras y con olor a humedad, mientras las manos de Alex temblaban incontrolablemente; le había dicho —:Que no les falte nada nunca, que sepa que tiene un padre que la ama—. Era su deber cumplir con lo que le había prometido, ese era su pago por tanto daño hecho, debía evitar a toda costa que ella perdiera su apellido, la única conexión con su padre.

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