Capítulo 46 | Inteligente

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Repito por si acaso. "Sombra" es un sustantivo femenino, pero yo decidí hacer un cambio para los del género masculino.

 "Sombra" es un sustantivo femenino, pero yo decidí hacer un cambio para los del género masculino

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Narra Reese

Los tres nos pusimos en modo alerta desde el primer momento en que un sombra cruzó la puerta. Mi corazón latía con tanta rapidez que por un momento temí que se me saliera del pecho. Me acerqué a Noah y cogí la mano de April acercándola más a mí.

Los protegería hasta el último aliento.

El sombra tenía un aspecto distinto al "líder". Era más bajito, pero fornido y musculoso. Su cuerpo delgado, pero bien formado, mostraba su fuerza en toda su totalidad. Su cabello negro azabache, combinaban con sus oscuros ojos. Y una sonrisa divertida y a la vez escalofriante, apareció por su rostro.

Tragué saliva.

—Tú—me señaló ladeando la cabeza a un lado—, te vienes conmigo.

Fruncí mi ceño, y me crucé de brazos soltando una risilla de burla.

—Ajá, ¿Para qué?

Alzó una mano al aire, haciendo salir de ésta humo negro. Dejé de cruzarme de brazos, atenta a cada movimiento de su parte.

—Axel no suele ser muy impaciente. Así que te vienes conmigo sin rechistar. Diferente o no, sigues siendo humana—miró a Noah y a April—, y sólo sois tres contra cientos.

Apreté mi mandíbula con la ira floreciendo en mi interior. Asentí con la cabeza y miré hacia mis dos amigos. April me acarició el brazo en un gesto de apoyo y se acercó a mi oído para susurrar:

—Hazlo. Es necesario y sabes por qué.

Sonreí captando su mensaje. Nuestro plan comenzaba con ese paso. No era un plan organizado, pero era un buen comienzo para entender a nuestro enemigo.

—Sé tú misma, Mrs. Telequinesis—me guiñó un ojo Noah.

Sus ojos color chocolate, me transmitieron la misma seguridad de siempre. Suspiré y miré hacia el sombra que tenía una expresión de aburrimiento en su rostro tan pálido. Me acerqué a él, y juntos salimos del cuarto.

Comenzamos a recorrer unos pasillos totalmente blancos. Cada vez que analizaba cada estructura del lugar, me daba cuenta que la tecnología era bastante más avanzada que en la CDI. Relamí mis labios, y en ese instante sentí un apretón en mi estómago.

Y fue cuando me di cuenta de que tenía sed y hambre. Por suerte no tenía sueño ya que había caído inconsciente hace horas y con eso pude reponer algo de energía vital para seguir.

Un sombra apareció y saludó al chico que me acompañaba. Le miré con fijeza, era el mismo chico que iba junto al líder. Alto, rubio, y de ojos clarísimos. Nuestros ojos se encontraron y yo desvié la mirada tensándome al instante.

INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora