~Capítulo diez~

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El teléfono comenzó a sonar por toda la sala. Desesperada revolví todo al mi alrededor.

—¡¿Cassie has visto mi móvil?!

—Acá está. Te está llamando Scott—puse los ojos. Que oportuno. Pensé. Solté el aire y contesté.

—¿Hola?

—¿Ya estás lista?

—¿Eh?—¿que parte me estaba perdiendo?

—Hoy hay una fiesta a beneficio.

Rayos lo había olvidado por completo.

—¿A qué hora es?—pregunté cruzando los dedos. Esperaba tener algo de tiempo.

—A las diez.

Fijé mi vista en el reloj que portaba en mi muñeca. 20:45 pm. Bien. Tenía algo de tiempo.

—Bien. ¿Puedo llevar a Cassie?

—Scarlett sabes que...

—Por favor, te lo ruego ¡porfi!—escuché como suspiraba al otro lado de la línea telefónica.

—Vale, esta bien. Pero estén listas. Las pasará a buscar el chofer.

—Claro. Gracias.

Colgué la llamada y me levanté a toda prisa del suelo.

—¡Cassie!

Mi amiga corrió por toda la sala hasta donde yo estaba.

—¿Qué sucede?—preguntó tratando de normalizar su respiración. Reí por eso.

—Vístete, hay una fiesta a la que ir.

—¿Iré?—Asentí varias veces en señal de afirmación. Corrió hasta mi y me abrazó. Nos separamos.

—¡Tengo que bañarme!—gritamos ambas y nos encerramos en nuestros respectivos dormitorios.

Abrí la ducha. Y las nubes de vapor hicieron su aparición en el cuarto de baño.

Me despojé de las ropas y me adentré a la lluvia artificial.

Lavé mi cabello, y el cuerpo. Una vez que me hube terminado de asearme. Me puse crema, la ropa interior y me fui a buscar un vestido "adecuado" para la ocasión.

Saqué del ropero un vestido azul marino cuatro dedos arriba de la rodilla. Era hermoso. Agradecía silenciosamente que Cassie sea tan cabezota y me haya comprado tanta ropa.

Una vez ya vestida, me maquillé usando base, sombra para ojos, delineador, rice mis pestañas, coloqué colorete en mis mejillas y pinté mis labios. Planché mi cabello y las puntas las rice.

Puse aretes adornando mis orejas, un collar, brazaletes.

Y me subí a unos tacones plateados.

Ya lista fui al cuarto de Cassie, toque dos veces.

—¿Cassie estás listas?

—¡Ya voy!...

Me encogí de hombros y me fui a sentar en los sillones de la sala.

Me acordé de como era mi vida, antes de esto. Normal. Podría decirse...

—Ya, estoy lista, vamos—Cass irrumpió mis recuerdos, me levanté y me dirigí a la puerta.

Me giré a ella y sonreí. Estaba usando el vestido que le regalé por su cumpleaños. Era un vestido con mangas negro, ceñido al cuerpo. Le quedaba genial. 

—Te queda estupendo—le regalé un cumplido.

—Gracias. Tu estas de maravilla —sonrió y yo igual. Abrí la puerta del piso y bajamos al aparcado dónde ya nos estaba esperando el carro.

¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!