CAPITULO: 31

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GAIL

Él me estaba besando y yo estaba en una especie de shock, sin creer que era lo que estaba sucediendo, esperaba todo menos esto. No pensé él me fuera a besar, pero así era y sólo me costo uno segundos para poder corresponderle en la misma sincronía, en un delicado y dulce beso. Ahora más que nunca me daba cuenta de cuanto lo había extrañado. Su mano derecha estaba detrás de mi espalada por lo que me atrajo más a su pecho, a la vez que mi mano izquierda se aferraba al saco de su traje y nuestras manos que aun estaban esposada se entrelazaron. El beso se hacía cada vez más profundo al punto que sentía que el aire comenzaba a faltarme y mi corazón latía cada vez con más fuerza. Todo mi interior era un sin fin de emociones, que me resultaban inexplicables, todo era nuevo para mí. Lo que él me hacía sentir, jamás lo había sentido antes. Finalmente nos separamos a escasos centímetros por falta de aire y nuestras miradas se encontraron bajo la oscuridad que cada vez se hacía más presente, por lo que no podía ver con claridad su fracciones.

—Lo siento.— murmuro. —No debí. Tú tienes novio...

—No.— lo interrumpo de golpe por lo que comienzo a negar una y otra vez con la cabeza mientras que apoyo mi mano en su mejilla sin dejar de verlo a los ojos. —Entre él y yo, ya no hay nada.— me apresuro a aclararle.

—Pero...

—No.— vuelvo a negar antes de que concluya una oración. —Sé lo que te dije. En la playa te dije que él era mi novio. Pero solo unos días después me di cuenta de que había sido un error, así que termine con él.— declare a la vez que recargo mi cabeza en sus hombros y oculto mi rostro en su cuello. —De verdad lo siento. Todo lo que paso fue mi culpa, tampoco debí gritarte así delante de todos. Por favor perdóname.— añado y de nuevo comienzo a llorar silenciosamente y él no dice nada más, quizás tratando de asimilar lo que le he dicho y así nos quedamos abrazados unos minutos hasta que la habitación hasta hizo completamente oscura.

MIKA

—No sabes cuanto te extrañe.— admití en un susurro luego de unos minutos.

Aun estábamos abrazados en plena oscuridad que se esparcía en la habitación, y podía escuchar sus pequeños sollozos. Dentro de mi había un sin fin de emociones, mi corazón bombardeaba a velocidad. Todavía no terminaba de asimilar lo que estaba sucediendo. Me resultaba increíble. Ella había dicho que estaba enamorada. Enamorada de mi. Ahora al saber que me corresponde me hace inmensamente feliz.

—De eso no tengas dudas, te perdono. Te perdono porque eres una de las personas más importantes en mi vida, porque te quiero, incluso más que antes y no soportaría estar más tiempo lejos de ti. Porque yo también me enamore de ti Gail. Me enamore de ti de una manera inesperada y no tengo dudas de lo que siento. Estoy seguro que de contigo es con quien yo quiera estar.— declaro e instantáneamente note que su llanto aumento, cosa que me preocupo. —¿Qué sucede?— inquiero saber preocupado.

—Tenía miedo.— admite entre sollozos y levanto su rostro de mi hombro. —Miedo a que no sintieras lo mismo.— añade.

Aunque no podía verla con claridad debido a la oscuridad, la tome de la mejilla y la volví a besar, en un beso casto, sin prisa y justo en ese momento comenzó a sonar mi celular el cual llevaba en pantalones, por lo que me aparte un poco de ella y me apresura a sacarlo, cuando observe la diminuta pantalla, me percate que era Adam, cosa que me pareció extraña.

—Es Adam.— le informo a Gail.

—Entonces contesta. Quizás sucedió algo.— dice por lo que yo asiento y atiendo la llamada.

—¿Si?— contesto.

—Mika.— responde. —Que dice Ana...

—¿Quién es Ana?— inquiero saber confundido antes de que concluyera y también escucho la voz de Tríz, quien lo regaña.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!