Epílogo

28 3 0

"Apolo"

Apolo era descrito como el dios de la divina distancia, que amenazaba o protegía desde lo alto de los cielos, siendo identificado con la luz de la verdad, tales como se lo representaba con el sol. Temido por los otros dioses y solamente su padre y su madre podían contenerlo.

Era el dios de la muerte súbita, de las plagas y enfermedades, pero también el dios de la curación y de la protección contra las fuerzas malignas. Además, era el dios de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón, el iniciador de los jóvenes en el mundo de los adultos, estaba conectado a la naturaleza, a las hierbas y a los rebaños, y era protector de los pastores, marineros y arqueros.

Apolo hacía a los hombres conscientes de sus pecados y era el agente de su purificación; presidía las leyes de la religión y las constituciones de las ciudades.


* * *


Esa mañana despertó cuando alguien lo movía de manera delicada, parpadeó un par de veces antes de acostumbrarse por completo a la luz, se giró y vio a aquel niño parado junto a su cama, el pequeño sostenía un osito de peluche y se frotaba los ojos con su manita. Él sonrió y se incorporó con cuidado de no despertar al hermoso hombre que dormía a su lado.

-¿Qué sucede bebé?

-Leche –el niño hizo un puchero y él rió por lo bajo, se levantó de la cama y tomó a su hijo en sus brazos.

-¿Ésta vez sí es para ti? ¿O es para tu hermano?

MinHo sonrió y besó la mejilla de su hijo quien escondió su cara en su cuello. Cuando pasó al lado de la habitación de su pequeño vio que otra personita estaba despierta, suspiró porque eso era típico de sus hijos, rió por lo bajo y también tomó a su otro pequeño en sus brazos. El ahora pelinegro bajó las escaleras de su enorme casa y fue a la cocina, sentó a los pequeños en sus sillitas altas y comenzó a preparar un poco de leche con chocolate que tanto amaban sus bebés. Justo cuando les entregó los vasitos a los niños, escuchó pasos y supo que su esposo estaba despierto también, así que sirvió más leche.

-Buenos días, ¿Preparas leche? Quiero un poco cariño –TaeHyun apareció en la cocina y sonrió, MinHo asintió y le entregó una taza a su hermoso chico castaño.

-Buenos días –MinHo se acercó a TaeHyun y besó sus labios, el menor sonrió y tomó su leche, se sentó junto a sus hijos-, YoonGi fue a despertarme, les gusta la leche con chocolate tanto como a ti ahora.

-¿ChenLe sigue dormido?

-Cuando fui a verlo sí, ahora que ya estamos todos despiertos no lo creo –MinHo rió por lo bajo y su esposo hizo lo mismo.

-Mami, leche –uno de los pequeños le extendió su vasito a TaeHyun quien sonrió y acarició la cabecita de su bebé.

-Sí JiHoonnie, bebe tu leche.

-¿Cómo te sientes hoy Nammie? ¿Se fueron las náuseas?

MinHo se sentó frente a su esposo, el castaño asintió y sonrió, le gustaba cuando su esposo se preocupaba por él y más ahora que su pequeña familia se agrandaría, no serían sólo los gemelos; YoonGi y JiHoon, y el pequeño ChenLe ya que TaeHyun estaba embarazado por tercera ocasión.

-Se fueron por suerte, pero ¿Recuerdas qué día es hoy?

El pelinegro sonrió y su castaño se levantó, fue a buscar una pequeña cajita, regresó y lo besó de manera dulce y lenta.

AresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora