-EL BENEFICIO DE LA DUDA-

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— ¡Kate, Rosael no sabía nada, acaba de llegar ayer!— le gritó de nuevo Desiré y la sangre de Rosael se heló, no podía ser cierto...

— ¿tu... marido? ¿Catriel? — preguntó esperando que no fuera el mismo.

—Sí, Catriel... esto no se quedará así ¿entiendes rara? ¡Vive con el hecho de que separaste a un matrimonio!

—Kate ya basta... ya basta... ve a tu casa y descansa... —Kate le hizo caso a Desiré y se fue sin dejar de lanzarle miradas asesinas, Rosael no tenía argumentos... tampoco podía decirle nada malo porque parecía ser una buena mujer... ahora se sentía justo como Cecilia su secretaria. —Rosael ¿estás bien? Intente detenerla pero es demasiado insistente.

—Estoy bien, solucionaré esto con Catriel, gracias Desiré.— cerró la puerta y se puso el primer pants y ropa más holgada que tenía se amarró el cabello y salió directamente a la casa de Catriel, varias personas la miraban, era justo como si ya supieran que era la peor mujer del mundo. Al llegar a la casa más cercana del bosque tocó tres veces lo más fuerte que pudo, cuando Catriel abrió la puerta sonrió justo como si no supiera nada, Rosael por el contrario ya estaba harta de todo tipo de situaciones que no dejaban de seguirla.

— ¿Viniste por tu siguiente dosis?— preguntó bromeando pero esta vez a ella no le hizo ninguna gracia y entró a la fuerza.

—No es gracioso Catriel, no lo es; ¿sabes por qué estaba en el puente cuando me encontraste? ¡Porque mi ex novio al que encontré con mi secretaria me mandó a secuestrar! Escapé de ellos siendo gata, y justo antes de que tú llegaras me iba a arrojar del puente, la empresa que formé por años está a punto de perderse si no lucho por ella y ya no aguanté la presión, así que llego a este pueblo para empezar de nuevo... y tú me haces creer que todo irá bien... hasta que tu esposa llega a reclamarme y hacerme sentir la peor mierda que existe. ¿Qué clase de mujer crees que soy?

— ¿Kate fue a buscarte?— dijo guardando la calma pero aun así era una confirmación de su parte.

—Sí, gritándome que le quité a su marido... ya no tengo fuerzas ni siquiera para reclamarte. — dijo dejándose caer en el sofá.

— ¿Puedes darme por lo menos el beneficio de la duda antes de culparme por completo? —se sentó en la mesita frente a ella y pensó como decirle.

—Ya no tengo más que perder... —respondió Rosael rendida.

—No te dije nada de Kate porque nuestra relación terminó, —Rosael con la mirada triste levantó los ojos hasta verlo y notó tristeza en su mirada. —es que todo pasó tan rápido anoche que no pensé las consecuencias, perdóname. — sus palabras sonaban tan sinceras que le puso más atención.

—Creo que ella aun te ama...

— ¿amarme? No lo creo, antes era amor lo que sentíamos Rose, éramos felices los tres, ella yo y Layla nuestra niña de nueve años. — Y Rosael recordó aquella plática en la bañera. —Lo que me contaste sobre ti no es nada para tomarse a la ligera, así que para estar a mano te contaré con el fin de que sepas la verdad.

— ¿la verdad?

—Cuando vivíamos aquí los tres éramos muy felices, en verdad amaba a Kate, y Layla era la niña más adorable del mundo, era casi una poeta, parecía que nada cambiaría... hasta el día en el que Layla comenzó a vomitar sangre en el desayuno, espantados la llevamos al médico y nos dieron la peor noticia que le pueden dar a unos padres, Layla tenía cáncer y ya estaba muy avanzado. —Rosa casi sin pensarlo tomó su mano como muestra de apoyo, algo que él aceptó, y continuó con la voz un tanto cortada. — Yo hablé con Layla y ella entendió la situación, tuvo una actitud muy madura, yo intenté buscar otras formas de salvarla y sí había una pero tenía que ser decisión de la manada de Lycans, y no me ayudaron; así que me alejé de ellos y disfruté los últimos días con mi hija.

—Lo siento mucho... no tenía ni idea.

—No te cuento todo esto para que me perdones por no haberte dicho sobre Kate, quiero ser honesto contigo porque a pesar de todo no soy el villano, no de esta historia, cuando Layla murió yo necesitaba a Kate por el dolor, sin embargo ella me culpó por su muerte, pensaba que yo no había hecho lo necesario para convencer a los Lycans, así que se fue alejando... y ¿Qué crees? La encontré en la casa del Comisario del pueblo, con el comisario... en su cama, ser cambia formas no es lo único que tenemos en común. 

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Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!