Capítulo 22- Nuevos horizontes

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No había rastro de la soberbia que alguna vez había habido en el rostro de Karen, seguía transmitiendo fuerza y misterio pero sobre sus ojos pesaban la pena y la amargura. 

-¿Cómo detenerte? No podía ser más egoísta de lo que ya había sido...viniendo hasta aquí tras haberte dejado plantado en medio del compromiso y todo lo que eso acarreó para tu reputación. Si te hubiera informado hubieras roto otro enlace y eso habría supuesto un duro golpe a tu posición. No quería perjudicarte... Nuestros caminos siempre han ido por separado aunque nos empeñáramos en juntarlos... Uno de los dos tenía que dejar su esencia para poder estar juntos y no podía permitirlo. 

Asher se calmó un poco y soltó el agarre de la joven aunque tan lentamente que no pudo evitar rozarla haciendo que cada vello de Karen se tensara y , al mismo tiempo, el suyo propio también lo hiciera. 

-No sé si algún día podré perdonarte- le dio la espalda llevándose la mano sobre su pelo áureo- dices que lo hiciste por mí pero yo solo veo a una mujer obsesionada.

-Y yo tan sólo veo a un hombre hipócrita- espetó la joven llenándose otra vez de ese carácter tan suyo y dándole la espalda también. 

-¿Hipócrita yo? - volvió a entrar en cólera el almirante girándose para toparse con la espalda de Karen. 

-Sí tú- lo enfrentó encarándolo y señalándolo con el dedo con energía- puede que yo haya cometido errores y puede que sea la repudiada y la egoísta o la mala pero te recuerdo que fuiste tú el que me metiste en ese bosque oscuro y me prometiste la luna para poseerme, pero en cuanto tuviste lo que quisiste cambiaste tu actitud y te transformaste en el hombre que te dije que no quería. Y, no creas, que con el tiempo y la experiencia no he entendido que me besaste expresamente para que nos descubrieran y así creerte mi dueño. Lo que nunca esperaste que fuera capaz de escapar. 

Asher relajó su postura y se descolocó un poco al darse cuenta que tenía razón en eso, era verdad que había escuchado a la multitud acercarse y entonces, en un intento desesperado de no perderla provocó el escándalo. 

-Te amaba, no quería perderte...por eso hice eso. No me justifico, es verdad que cometí el error de querer poseerte pero luego comprendí que debía respetarte por eso te ayudé a venir aquí. 

-Lo sé Asher...ambos nos hemos hecho mucho daño...- inició otra vez el llanto. 

-No llores más por favor - suplicó el conde posando su mano sobre su mejilla empapada intentando secarla con afecto mas ese gesto, al inicio conciliador, desató la pasión que había entre los dos y se abalanzaron uno sobre el otro con ambrosía. 

Asher cogió por la nuca a Karen con el desesperado intento de que no se disipara tal y como lo había hecho tantas veces en sus sueños rotos durante ese año. La apretó contra sus labios sediento de su roce, deleitándose con su suave tacto y adentrándose en su cavidad con fervor. Temeroso de que se apartara, la rodeó con su brazo reteniéndola cerca de él, sintiendo su cuerpo contra el suyo y vibrando junto a su respiración acelerada. 

Karen rodeó el cuello de su placentero opresor con sus brazos hundiéndose en él y dejándose llevar por el rítmico movimiento que hacía Asher dentro de ella, pronto sintió como sus piernas se debilitaban por el deleite y, como si el conde leyera sus pensamientos, la elevó sobre sus brazos y la tumbó sobre la cama apretando toda su virilidad contra ella. 

Él, agónico de placer,apretó sus manos sobre la cintura de Karen y abandonó sus labios para devorar su cuello haciéndola suspirar y sollozar de regocijo. Harto y enfurecido por la tela que le impedía llegar a los pechos de la joven la rompió enérgicamente dando paso a dos tersos y voluminosos pedazos del paraíso a los que se evocó al instante para darles las ofrendas que merecían. Ansioso de adentrarse en ella, levantó su falda mas unos toques en la puerta lo detuvieron. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!