"Me encontraba bastante triste y melancólica, los sentimientos que brotaron desde mi interior se tornaron incontenibles y pesarosos, pues precisamente aquel día se cumplían nueve años de la cruel tragedia que dejó una cicatriz imborrable en mi vida".

08.37 PM.
(Día anterior a la mudanza)

• Mi nueva madre, Jane, es uno de los pocos seres humanos bondadosos que aún existen en el mundo. Ella tuvo el amor suficiente como para ver en mí a una hija y adoptarme como tal, aunque Yo no sintiese ni siquiera una brizna de afecto hacia su persona, pues la vida me ha enseñado a desconfiar hasta de mi propia sombra.


Mi nombre es Nicky Blond soy una adolescente de 17 años edad; quedé huérfana luego de que un maldito demente secuestrara y matara a mis progenitores como sacrificio en un ritual satánico. ¡Fue espantoso ver sus cuerpos sin vida, descuartizados y bañados en su propia sangre, con dos insólitas letras escritas por encima de sus costillas!.

Al parecer, dichas iniciales, fueron hechas con ayuda de algún cuchillo al rojo vivo: "J.W."

Después de un largo período de terribles ataques y traumáticas experiencias, caí en las garras de la "esquizofrenia paranoide" y por ende, fui encerrada durante toda mi asquerosa infancia en una gélida celda del Hospital Psiquiátrico, aguardando con desesperación mi anhelado rescate.

— Nicky, cariño...— escuché su voz, mientras se acercaba a mí— ¿Has empacado tus cosas?, recuerda que mañana nos mudaremos a nuestro nuevo hogar, ¡es un lugar fantástico!. Lo escogí pensando en ti y en tu comodidad — concluyó obsequiando una sonrisa y un beso en la frente.

La observé por una fracción de segundos, tratando de demostrar siquiera un poco de felicidad, pero era imposible, pues en mi corazón habitaba una insondable tristeza.

— Gracias, Jane —  respondí frígida y seca.

— Comprendo mi niña que te costará un poco llamarme mamá, pero no perderé la esperanza y seguiré aguardando ese día especial. No tengo la más mínima intención de reemplazar el lugar de tu madre, porque ella siempre estará en tu corazón y con ello no puedo luchar. Te quiero, hija — murmuró, mientras se marchó.

— No existe nadie en éste mundo que pueda llenar el vacío que dejaron mis padres al morir — mis ojos se inyectaron de lágrimas por causa de los funestos recuerdos —  ¡YO VENGARÉ SUS MUERTES, Y ENCONTRARÉ AL MALDITO ASESINO PARA HACERLO SUFRIR HASTA QUE ME SUPLIQUE PERDÓN!.

Rápidamente comencé a empacar mis maletas con los pocos vestidos que tenía, a la par que contemplé hacia las ventanas algunos rayos impetuosos que anunciaron la venida de una feroz tormenta invernal.

Con pasos atolondrados me dirigí hacia la cocina, donde cogí un puñado de afilados cuchillos y los guardé dentro de la valija.

Súbitamente, divisé a lo lejos un trozo de vidrio que se había quebrado de la ventana. Fue entonces, cuando lo tomé y corrí presurosa hacia una fría esquina de mi alcoba, con las luces apagadas e iluminada sólo por los destellos de los relámpagos.

— ¡TE MATARÉ "J.W.", TÚ ME HAS CONVERTIDO EN ÉSTE MONSTRUO, POR CULPA TUYA AHORA SOY UNA MALDITA ESQUIZOFRÉNICA QUE DESEA A TODA COSTA UNA VENGANZA!.— grité, al mismo segundo en que comencé a herir mis brazos con el afilado borde del cristal.

La sangre que brotó de mis hondas heridas, tiñeron de rojo a los azulejos de la recámara. Entretanto, se deslizaban lentamente por el suelo.

“Mañana será el día de la mudanza y estoy bastante nerviosa, temerosa y ansiosa. No tengo la menor idea de lo que allí me espera, pero tengo la extraña sensación que en ese lugar encontraré a una de MIS PEORES PESADILLAS”.

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!