C-4⛈

24 3 2

Esa misma noche, y un par de horas de la mañana siguiente no cualquiera de 3:00 a 8:00am.

Tres golpes en la puerta del cuarto me despertaron, ahí seguía él, dormido como un hermoso Ángel. De nuevo volvieron a tocar, -¡Voy!-, avisé para que dejaran de hacerlo. Rebicé mi celular, eran las 7:00 de la mañana. Me levanté y caminé hacia la entrada, abrí la puerta y era el mismo adorable anciano de la cena de anoche. Su reacción al verme me confundió, se volteó rápidamente con una bandeja de comida y ropa. -Perdón- dijo. Volteé a verme a ver que tenía de extraño, y me di cuenta de que estaba totalmente desnudo frente a él. -¡Ay! Lo siento, disculpe por favor- tapé con mis dos manos mi pene y testiculos descubiertos y de inmediato fui a la cama a vestirme con lo que nos habían prestado en la noche anterior. Christian ya había despertado, y se estaba tapando la boca para evitar reirse a carcajadas. Regresé con el anciano y mi rostro estaba demasiado rojo, el señor mostró comprensión con una sonrisa. -Tenga. El desayuno es cortesía de la casa, y esta es su ropa y la del otro joven.- dijo.
-Gracias, y de nuevo le pido una disculpa, señor.- -No se preocupe- contestó, y se marchó.
-Hasta luego Don- gritó Christian. Cerré la puerta y en ese instante aprovechó para sacar sus carcajadas retenidas, yo también lo hice de paso.

Regresé a la cama, le entregué su ropa y abrí la bandeja; era fruta picada, con yogurt, gelatina y jugo recién hecho de naranja. -Bueno, al menos no es pizza- dije en modo broma y sonreímos. Comenzamos a comer, y sacó el tema de lo que menos quería hablar en ese maravilloso momento:

Gracias. -Dijo-

¿Porqué? -pregunté-

Por la espectacular noche que me has regalado, Oliver. Juró que fue la mejor de mi vida, y la tendré presente durante lo que me quede de existencia en este mundo.

-Unas lagrimas se escaparon de mis ojos, recorriendo mis mejillas. Se acercó amí, tomó mis manos, y me dio un beso- También fue la mejor noche de mi existencia, Christian. -Respondí-

¿Seguirás viviendo en Nuevo Leon?

No creo, como te dije estan a punto de darme la residencia americana; supongo que viviré allí.

¿En qué parte exactamente?

¿Porqué? ¿Me irás a visitar? -Ambos reímos- Me gustaría seattle, o si no se puede, en la ciudad de los artistas; Los Ángeles. ¿Tú seguirás aquí? -pregunté-

No. Se me pasó decirtelo, pero me mudaré a la ciudad de México, allí hay más oportunidad de trabajo y buen sueldo que aquí.

Cierto, al igual que hay más oportunidad de que mueras aplastado por un edificio debido a los terremotos.

Al igual que balaseado, o en mil pedazos por las bombas de los terroristas allá en estados unidos. 

-Volvimos a reír a carcajadas-

Bueno, pues es hora de irse. -Dijo-

Nos levantamos, nos vestimos, y dimos salida del cuarto. Los pasillos aún eran oscuros, las mismas enormes nubes negras del cielo de ayer, seguían juntas la mañana de hoy; al igual que las frías ráfagas de viento, pero ahora sin lluvia. Seguimos caminando hasta llegar a la recepción de la entrada y salida de aquella gigantesca casa. Ahí estaba la misma adorable anciana de la noche anterior, le entregamos las llaves, la ropa que nos habían prestado, y de paso la paga por el ospedaje. Ella sonrió y me dijo:

Veo tristeza en tu rostro, muchacho.
-Tomó la mano de Christian, una mía, y las juntó haciendo que nos agarrasemos- Veo que hay amor entre ustedes dos, estoy segura de que algún día estarán juntos, pero para llegar a la felicidad verdadera; hay que pasar por muchos fuertes obstaculos.
-Nos soltó, y entró a un pequeño cuarto. Christian y yo nos miramos, y con las manos aún agarradas seguimos caminando hasta la verdadera salida. Al llegar, comenzamos con las palabras finales-:

¿Me darás tú número de teléfono?
-Preguntó-

No. -Contesté- Pienso igual que la señora, Christian. Si en verdad estamos destinados a estar juntos, la misma vida se encargará de reencontrarnos. Y si no lo hace, al menos nos llevamos esta maravillosa noche en el corazón por el resto de nuestras vidas. Al menos de mi parte si.

-Bajó la mirada por un instante, sonrió, y volvió a mirarme-
Tienes razón, Oliver. Algo me dice que así será, y por supuesto que de mi parte también lo recordaré si no nos volvemos a encontrar. Se que es demasiado pronto para decirte esto, pero te lo digo por que en verdad lo siento; Te amo. -Me abrazó, y nos dimos un tierno último beso- Yo también te amo, Christian. -Respondí mirándolo a los ojos. Nos volvimos a abrazar y besar una vez más, y después de eso nos separamos. Sonreímos, y cada quien se fue por su lado-

Fin.

"Amor de una sola noche"🌙Donde viven las historias. Descúbrelo ahora