Son Nuestros

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Sabrina 

- ¡Mamá! - 

-¡¿Sabrina?! ¿Qué sucede cariño?-

-¡Mamá! Ayúdame por favor- dije casi sin aliento

-Tranquila amor, solo fue un sueño. Ya estoy aquí- intentó tranquilizarme mientras me abrazaba

No era la primera vez que tenía este tipo de pesadillas, hace un par de días que no dejo de soñar lo mismo.

Mi mamá y yo caminamos juntas por un parque de diversiones, de pronto cuando intento hablar con ella veo que ya no se encuentra a mi lado. Me dejó,y por lo que puedo ver tan solo soy una niña. Intentó encontrarla con la mirada y no puedo, luego empiezo a caminar hacia donde creo se encuentra mi casa, sin embargo cuando vislumbro que estoy cerca por las casas vecinas y ciertos lugares que reconozco no puedo encontrar mi casa, no está. De repente todo cambia y aunque sepa que es el lugar donde vivo, mi casa no está ahí.

-¿Están bien?- Entra mi padre a la habitación con lo que supongo es bate de béisbol.

-Diego, tranquilo todo está bien. Solo fue una pesadilla- mi mamá siempre la más tranquila de la familia, la verdad no sé que haría sin ella.  

-Hija- mi padre fijó su vista en mi -¿Qué fue ésta vez?-

-Lo mismo de siempre, no encuentro a mamá ni nuestro hogar-

-Estamos aquí, tranquila. Jamás te dejaríamos sola- mi papá acariciaba mi cabello

...

-¡RING, RING, RING! ¡DESPIERTA PUTA!-

-Debería matar a Lena por poner ese tono de alarma, siempre olvido cambiarlo- dije intentando reincorporarme en mi cama, después de la pesadilla que tuve me costó conciliar el sueño. 

Intenté volver a dormir pero recordé que hoy tenía un examen muy importante y era imposible faltar. Estoy en el último año, lo último que quiero es reprobar y tener que estudiar un año más algo que no me gusta, me paré de un golpe y me dirigí al baño de mi habitación.

Me duché y me vestí para ir al colegio

-¡Sabrina! Cariño baja a desayunar-

-¡Ya voy!- dije mirándome por última vez en el espejo, después de todo solo tenía que asistir a clases.

Cuando bajé la cocinera había hecho mi desayuno preferido, frutas picadas y un zumo de naranjas recién exprimidas.

Terminé de desayunar, saludé a mi madre y salí en busca de Lena para ir juntas a clases. Cuando subí a mi auto noté que una chica algo alcoholizada salía de la casa de los Cooper. ¿Es broma? Era típico de Logan, invita a una chica a su casa cuando sus padres no están, consigue acostarse con ella y luego la despide como si fuera cualquier cosa. No le importa si su víctima llega a salvo a casa ni nada, aunque eso no me importaría tampoco. Alguna vez consideré salir con él, no sé en que diablos pensaba.

Logan

-Por favor, que resaca- 

-¿Amor?-

-¿Disculpa? Creí haberte dicho que te fueras-

-¿No desayunaremos juntos?-

-No, mis padres están por llegar no deben verte- Obviamente ésto era mentira, la verdad no tengo idea de cuando regresaran pero no me gusta que invadan mi privacidad 

-Maldición debo ir a clases, no quiero otro fin de semana castigado- dije intentado apurar a la invasora. Me duché y me vestí para bajar a desayunar. No tengo tiempo para desayunar, compraré algo en el camino.

Esperé que la chica se fuera y salí en mi auto.

-¡Hey! ¿Cómo estas?-

-Muy bien ¿tú?-

-¿Te importa?-

-Para nada-

-Lo sabía- ambos comenzamos a reír, algo bueno de tener clases es poder ver a mis amigos. Joe es mi mejor amigo, nos conocemos hace años. 

Cuando me dirigía a mi primer clase del día, me crucé a mi vecina. En el colegio era conocida como la Reina, todo lo hace bien. Es inteligente, popular, rica, linda y también muy mala. Nadie escapaba de ella, era mejor no mirarla o hacer algo para que se enoje, las venganzas definitivamente eran lo suyo. Digamos que era algo así como mi versión femenina, todo el alumnado alucinaba con que ambos seríamos la pareja perfecta, puede que sea cierto. Pero si hay alguien con quien no quiero pasar mucho tiempo es ella. No la soportaría

-Sabrina- dije a modo de saludo

-Logan, pude notar que te divertiste anoche vi a alguien salir de tu casa ¿Que número era? ¿La 126? No quiero pensar que enfermedades te han contagiado-

-¿Celosa bombón? Recuerda que tu siempre serás la 1- dije acercándome a su rostro para dar un beso al aire

-No tienes tanta suerte- Logré escuchar mientras caminaba a mi salón

Terminaron las clases del día y salí prácticamente corriendo, tenía la casa para mi solo. Debía aprovecharlo. Cuando estaba por arrancar noté que la Reina tenía problemas con su auto, como buen vecino me ofrecí a llevarla, más que por bondad me gusta tenerla cerca para burlarme y hacer que se enoje.

-Tranquila cariño, te llevaré a casa. Llama a una grúa para que venga por tu auto- Vi como pensó la oferta por un buen tiempo y al ver que no tenía opción accedió.

-Bien, pero sólo llévame a casa-

-¿Piensas que podría secuestrarte?-

-Para serte sincera no confío mucho en ti-

Paramos en un semáforo y pude ver como todo se oscurecía de pronto ¿Que demonios estaba sucediendo?

-Son nuestros- fue lo último que escuché antes de quedar inconsciente.

InesperadoWhere stories live. Discover now